PDVSA: Auge y caída en tres actos

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Esta “revolución” destruyó al país y desmanteló a Pdvsa. Y sin culpar a las sanciones. Cuando estas comenzaron a aplicarse, ya las refinerías eran chatarra. Que asuman su responsabilidad. Durante veinte años han imitado a Othar el caballo de Atila, por donde han pisado no ha vuelto a crecer la hierba.

A los venezolanos nos corresponderá enfrentar la reconstrucción de la industria petrolera. Desde cero. En tal escenario se hace imperiosa una buena Ley Orgánica de Hidrocarburos (LOH).

La destrucción de Pdvsa no tiene parangón. Encontraron una azul, la pintaron de rojo, y ahora… es del color del miedo y de la desesperanza. Tres telones. ¿Cómo se llama la obra?

Acto 1: TELÓN AZUL

Sube el telón azul. Aparecen en el escenario unos campos petroleros produciendo petróleo y gas. Un poco más al fondo, se observan refinerías procesando gasolina, querosén, diésel, gasoil. En ambos sitios hay trabajadores laborando que cobran lo suficiente para mantener dignamente a sus familias. Hacia afuera de los campos y refinerías se ven estaciones de servicio donde la gente surte de gasolina y combustibles a sus vehículos. Un poco más allá hay unas amas de casa cocinando con gas directo y otras con gas de bombonas. Una de esas amas de casa prende la luz… y hay luz.

Más cerca del público están los encargados de Pdvsa pagando los impuestos y regalías a los gobiernos. Gobiernos que usan la renta para obras, para importar productos de consumo, para subsidiar empresas, para incrementar la burocracia, para la corrupción… Al final del Acto aparece hacia el fondo del escenario un señor sentado en un escritorio con un pito. Toca el pito y expulsa a siete gerentes de Pdvsa. Gracias por sus servicios - les dice a uno por uno. A su alrededor sus adláteres sonríen y hasta carcajean cual hienas. Baja el telón azul.

Acto 2: TELÓN ROJO

Sube el telón rojo rojito. Como los pitos del jefe, van apareciendo en la prensa comunicaciones prescindiendo de los servicios de veinte mil trabajadores de Pdvsa. En una esquina del escenario se observa a unos “heródicos” uniformados que desalojan violentamente de sus viviendas a inofensivas mujeres y sus hijos. Se trata de Los Semerucos, o de un campo petrolero similar, no se lee bien. Así, así, así es que se gobierna- se oyen voces.

Al lado izquierdo del escenario un señor muy largo grita en un auditorio lleno de trabajadores de Pdvsa. Los insulta. En Pdvsa – les dice- el que no sea dojito se va, aquí todo lo que tienen se lo deben a Chávez, Pdvsa es profundamente chavista. Ahora el petróleo es dojo y al que no le guste o lo siga viendo negro, allí está la puerta - continúa.

Al fondo del escenario aparecen los campos petroleros. Pero estos ya no producen ni petróleo ni gas. Se ve a gente llevándose los cables, los tubos, las bombas. Al lado se observan las refinerías; pero sorpresa… ya no producen gasolina, ni querosén, ni diésel, ni gasoil. Parques temáticos. En los campos y las refinerías hay muchos trabajadores. Demasiados. No se sabe si trabajan o qué. Ganan una miseria y no le pueden llevar comida a su familia.

Hacia la derecha de los campos y las refinerías hay gigantescas colas de carros, buscando echar gasolina, por cierto algunos de los que hacen la cola son de aquellos adláteres que se rieron y carcajearon con el pito. Ya no ríen ni dicen así, así, así es que se gobierna… Más allá, un poco al fondo, la ama de casa que cocinaba en el Acto 1 está ahora protestando con la bombona de gas vacía, mientras la agita se excusa con una amiga por llegar tarde a la protesta. Estaba cortando leña porsiacaso consigo comida – le dice. Cerca se ve a[RG1] otra señora intentando prender la luz repetidamente, sin éxito.

Al borde del escenario aparecen unos señores con camisa roja rojita, discuten acaloradamente. Se acusan entre ellos mismos de actos de corrupción. Se insultan y se dicen ladrones y otras barbaridades. Algunos terminan esposados. Una voz que no se sabe de dónde viene echa un chiste: “son tan toches que en lugar de robarse poco a poco los huevos de la gallina, mataron a la gallina y ahora no tienen huevos que robar”.

Ya la renta no existe. De golpe aparece en el escenario un señor ministro diciendo pomposamente superamos el rentismo, alguien lo interrumpe y le dice “mentiroso no lo superaron, lo acabaron, ya los gobiernos no malbaratan la renta… porque no hay, ya no hacen obras, ya no inflan la burocracia, ya no pueden importar comida”.

Más acá del telón rojo, viendo la obra, está el público. Hambriento, con los hijos en el extranjero, cobrando un dólar de salario mínimo y de pensión, flagrante violación del derecho humano de alimentarse.

La culpa es de Trump – continúa el señor ministro mientras discursea sobre la inmortalidad del cangrejo, las elecciones parlamentarias y la gloriosa Asamblea Constituyente que por cierto, se va a ir con la cabuya en la pata: sin haber elaborado una Constitución. Se perdieron esos reales.

Baja el telón rojo rojito. El público tiene ganas de pitar, pero entre el miedo y el hambre… lo deja así.

Acto 3: Telón negro

Sube el telón negro. Negro de incertidumbre, de miedo, de desesperanza. No se ve nada; pero se oye mucho. La culpa es de las sanciones de Trump - dice y repite como una cantaleta el señor ministro. Se oye otra voz: “hemos pasado de ser exportadores de gasolina a ser mendigos de la gasolina”. Una fuerte vibración interrumpe la voz, parece que ser una de las refinerías que y que produce 20.000 barriles de gasolina. Vibra y hay que apagarla.

Un deslenguado dice que el telón es negro para que no se vean los derrames de Pdvsa que están contaminando toda nuestra costa del Mar Caribe. Continúa la voz, “Pdvsa ya no sólo no produce ni divisas, ni gasolina, ni gas, y por si fuera poco contamina al Mar Caribe con los derrames, ok Pdvsa no produzcas gasolina ni divisas; pero deja tranquilas las playas”… de repente, le bajan el telón negro al orador.

Se oyen golpes y gritos tras el telón. Y usted va preso por conspirador carajo. Que yo soy diputado y tengo inmunidad. ¿Inmuni qué?, jajaja- le responden. Ah, y si es diputado mejor – finaliza la voz.

Se oye un pito…

... ¿Cómo se llama la obra? ¿Se puede revertir este gigantesco daño? ¿Daño de leso petróleo? ¿Quiénes son los culpables? ¿Los venezolanos podemos reconstruir una nueva industria petrolera? ¿Y podemos hacer un nuevo país? ¿Es imprescindible una nueva LOH para la reconstrucción? ¿Qué orientación debería tener esta Ley? En nuestras manos está nuestro destino. Pilas y guáramo.

Rafael Gallegos

La próxima semana: Reflexiones para una nueva Ley de Hidrocarburos (LOH).