Petroleo en llanto

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Si el candidato Chávez se hubiera sincerado y expresado durante la campaña de 1998 que en apenas 20 años quebraría a Pdvsa, ¿cuántos votos hubiera logrado?
Si en lugar de decir que Pdvsa era una caja negra, hubiera expresado que le iba a meter cuatro manos más de pintura- roja- ¿cuántos votos hubiera logrado?
Si en lugar de hablar de las colitas que supuestamente los altos ejecutivos se daban en los aviones de Pdvsa, hubiera dicho que él iba a desaparecer la flota aérea de esa empresa ¿cuántos votos hubiera logrado?
Si hubiera dicho que iba a descerebrar la empresa al botar a 23.000 técnicos (a mucha honra), que iba multiplicar por tres a los trabajadores y dividir entre tres la producción, a multiplicar la deuda, a desmantelar las refinerías, y a… importar gasolina, ¿cuántos votos hubiera logrado?
Si Chávez hubiera dicho que iba a convertir en chatarra a la segunda empresa petrolera del mundo y que con un precio de setenta dólares no se iban a ver ingresos petroleros, o que en veinte años Colombia nos iba a superar en producción, ¿cuántos votos hubiera logrado?
Pura oferta engañosa.
Qué tristeza. Ahora podemos parafrasear aquella famosa serie de Maraven “Petróleo en gotas” y llamarla “Petróleo en llanto”. Bastantes lágrimas ha arrancado esta destrucción petrolera en los niños desnutridos, en los enfermos que por la falta de tratamiento y de medicinas se tutean con la muerte, en los padres desmayados por haber dado su comida a sus hijos.
Y ahora observamos la creación de Camimpeg y el decreto 3368 que otorga infinitos poderes al general presidente y dejan al petróleo en manos de los militares. Y peor, la burla populista y demagógica de decirle a país que van a reconstruir a Pdvsa bajo la dirección de los trabajadores.
Basta de mentiras. Los trabajadores cumplen un rol muy valioso; pero no es el de dirección. ¿A dónde llegarían los cohetes de la NASA si su logística y direccionamiento fuera resuelto en reuniones de trabajadores? ¿O los pacientes de un hospital si sus operaciones de corazón abierto fueran orientadas por votación? La industria petrolera es harto compleja. Requiere de gigantescas inversiones, tecnología de vanguardia y gerencia de primera. Si falla una de las tres, falla la industria. Y en nuestra querida Pdvsa… fallan las tres.
NARICEADOS Y APÁTICOS
Los venezolanos somos un público pasivo que observa la destrucción de Pdvsa y la primera hambruna petrolera de la historia, como si estuviéramos viendo una película con cotufas y todo. Nos cuesta entender que somos público y actores. Como si a usted le salpicara la sangre de un crimen en el cine.
Observamos con pasividad de corderitos, como el burrito bellaco de la novela “Canaima” naricea a un gigantesco toro otrora bravío, llamado Pdvsa.
En ese toro nariceado va su futuro, el mío, el de nuestros hijos y el de nuestra gente. Va el futuro de Venezuela.
Hay que denunciar la destrucción de Pdvsa. ¿Cómo? Divulgándola nacional e internacionalmente. Haciendo Foros. Promoviendo debates con los destructores. Denunciando a los culpables que están más que evidenciados. Exigiendo la restauración de nuestra principal industria. Mostrando planes conducentes a la recuperación.
El mundo se asombra ante la pasividad ante la destrucción de nuestro petróleo y nuestro país. ¿A cuántos barriles en picada tenemos que llegar, a qué números de hiperinflación y de desnutrición, a qué déficit de democracia, para que protestemos vehementemente?
¿Será que la primera rana hervida de la historia… es venezolana?
Esta guerra sin bombas nos ha convertido en una ruina sin gloria. Es la hora de mostrar si somos herederos de Bolívar, o si por el contrario su ADN se ahogó en la renta petrolera. Herederos de Bolívar, el verdadero, nada que ver con el que ha falsificado la revolución y ahora nos mirará desde los nuevos billetes de quinientos mil. Sino del Bolívar que luchó por la Independencia, la Democracia y la Unidad Latinoamericana, tres cosas que la “revolución” nos ha quitado. Verbigracia la entrega al comunismo cubano, las elecciones entubadas y el repudio general a este gobierno en América.
A Bolívar le han hecho como al Cristo de Dostoievski: mire Jesucristo es mejor que se quede tranquilo porque de lo contrario vamos a tener que crucificar a Cristo en el nombre de Cristo. Han acabado con el legado el Libertador en el nombre del Libertador. Y con el pueblo… en el nombre del pueblo.
Defender a la industria petrolera y a Venezuela de esta debacle es un deber patriótico. Estamos entregándole a las próximas generaciones un casi ex país en medio de un increíble marasmo. Y la Unidad, nada, como si no fuera con los líderes políticos.
Petróleo en llanto; pero los grandes hombres cuando lloran, sus lágrimas fecundan la tierra. Pilas y guáramo son nuestras primeras necesidades.
Rafael Gallegos