Petróleo, palabras y paradigmas

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Durante el siglo XX decir país petrolero era lo mismo que decir país rico, como si el éxito de las sociedades estuviera en el subsuelo y no en la mente de los hombres. El desastre de la Venezuela “revolucionaria”, boyante de petróleo, gas, oro, hierro, bauxita, versus la prosperidad de Japón, lleno de terremotos, volcanes y escasez; rompieron el paradigma.

El petróleo ya no se percibe como riqueza per se, sino como un recurso que requiere inteligencia y estrategia para transformarse en prosperidad.

Es que el paso del tiempo hace que los significados de las palabras y hasta estas mismas cambien. Leer Don Quijote de La Mancha en su idioma original es no entender nada. Y está escrito en el mismo español… de hace apenas cuatro siglos. Por otra parte un buen libro releído luego de años, no se interpreta igual. Y son las mismas palabras; pero el tiempo nos ha hecho seres diferentes y por tanto lectores distintos.

Cambian las épocas, cambian las palabras y cambia la gente. Así ha sucedido en el negocio energético. Veamos:

Rol del Estado


Nos ha costado padecer esta “revolución” para romper el paradigma que hacía que muchos asociáramos solidaridad con socialismo.

Recuerdo en los años setenta cómo en una charla un dirigente copeyano de izquierda dijo que podía haber socialcristianismo, socialismo cristiano, y hasta comunismo cristiano; pero que jamás se podría hablar de capitalismo cristiano… que esas palabras no “pegaban”.

Hoy entendemos que por el contrario la única “pega” posible del cristianismo es con capitalismo y democracia: libertad de empresa, de comercio, de expresión, gerencia de políticas sociales. La realidad de todos los países nos indica que sin capitalismo no hay calidad de vida.

Sin embargo, no por ello se debe plantear que el Estado debe limitarse a contemplar el mercado, ni decirle “estatistas” (como si fuera una grosería) a los que buscan posiciones menos extremas.

Desde el punto de vista de los hidrocarburos el abanico en este concepto va desde subastar los yacimientos, hasta intentar volver a la vieja Pdvsa. El consenso gira (y ahí me anoto) hacia una LOH que despolitice (Agencia de Hidrocarburos entre otros aspectos), y cree esquemas para licitar que la otorguen operación a empresas privadas: Concesiones, Ganancias Compartidas, Contratos de Servicios y Empresas Mixtas. Que el Estado controle (distinto a operar) el negocio. Y que quede un abanico empresarial privado con una Pdvsa redimensionada como una más del negocio.

¿Es Estratégico el petróleo?


Hay quienes dicen que ya no lo es. Sin embargo por definición los aspectos estratégicos son los imprescindibles desarrollar para lograr el cumplimento de los objetivos. El rescate y transformación de la industria petrolera es la piedra angular de la recuperación de Venezuela. O sea el petróleo… es Estratégico.

Al igual que la educación, la salud, la productividad, el petróleo es Estratégico.

Pero Estratégico no quiere decir, de ninguna manera, que el negocio petrolero deba permanecer en manos del Estado. Tal vez sea lo contrario, precisamente por ser Estratégico, debe poseer por lo menos mucha participación de capital privado.

La Estrategia debe ser desarrollar una industria de hidrocarburos de primera para apalancar una Venezuela de primera.

Las Empresas Básicas


También hay quienes plantean que las Empresas Básicas no son Básicas. Bueno, es cuestión de óptica. ¿En qué aspectos vamos a basar el desarrollo del país? Claro, volvemos a la educación, la salud, la prosperidad, etc.

Pero un país que tiene cuantiosas reservas de bauxita y de hierro y ríos con potencial eléctrico y de navegación como Venezuela en Guayana, está en el deber de explotar esos recursos para crear a partir de allí una Base, o Soporte, o Fundación que sirva de Plataforma para el desarrollo del país. Una cadena de valor que genere empresas, empleos, exportaciones y calidad de vida.

Y volvemos a lo mismo, el hecho de ser Básicas no quiere decir que las opere mayoritariamente el Estado. Al contrario…

La Soberanía


Otro temazo. Hay quienes dicen que eso es demodé. Les instamos a ir a Estados Unidos y decirle a Trump o a Pelosi, que Estados Unidos no debe ejercer soberanía (dominio) por ejemplo sobre la Nasa, o sobre su energía.

Basta recordar como durante décadas Estados Unidos impuso cuotas de importación de petróleo, para proteger sus improductivos pozos. O como no dejaban exportar petróleo hasta hace pocos años cuando el advenimiento de la lutita. ¿Cree usted que ante un indeseable embargo de los rusos a Citgo, USA no tomarían medidas para evitar que los rusos se posicionaran en ese punto? … la política no es juego de inocencios.

Soberanía es tener dominio sobre lo de uno. Y claro que los venezolanos debemos ser soberanos – tener dominio sobre la utilización de nuestros recursos. Sin patrioterismos y sin ridiculeces; pero soberanos.

Nacionalización


Hay quienes plantean que la nacionalización del petróleo fue negativa para Venezuela, otros dicen que fue positiva. Hay que hacer la salvedad que no se pueden ver los toros desde la barrera, ni juzgar escenarios de desde el futuro. El estado del arte del pensamiento petrolero de los países productores en los años setenta era la nacionalización. Y había un consenso casi total en este aspecto.

Venezuela nacionalizó (estatizó) luego de varios países árabes, que por cierto no les ha ido mal, ¿o es que por ejemplo Aramco ha sido una mala experiencia?

Además, el desastre que le ha ocasionado la “revolución” a Pdvsa no es consecuencia de la Pdvsa azul. Al contrario, es su antípoda. Por ello resulta por lo menos ligero afirmar que la nacionalización trajo a Chávez y el desaguisado permanente que vivimos.

El debate del pensamiento petrolero de hoy gira alrededor de si la industria de hidrocarburos deberá permanecer estatizada, si se debe privatizar, o si se debe realizar una apertura.

En mi opinión ingentes capitales privados internacionales no son un parecer, sino una imperiosa necesidad si se quiere rescatar la industria.

ACTUALIZAR LOS PARADIGMAS

Hemos discutido acerca de términos que a medida que pasa el tiempo se van reinterpretando; pero no deben perder su sentido y menos desalinearse de los objetivos. Sería algo así como anular al Quijote porque no lo entendemos. No, hay que traducirlo y aplicarlo a la era que nos corresponde vivir, sin perder una esencia que todavía tiene mucho que aportar.

Hay otros términos como por ejemplo el Nacionalismo… mientras tengamos nación debemos ser nacionalistas, es decir luchar por lo mejor para nuestra nación. Sin estridencias.

Los conceptos y las palabras mutan permanentemente. Por ejemplo, el viejo concepto de derecha e izquierda. Hace cincuenta años la gente se rasgaba la vestidura por esos conceptos. Y hoy, ¿es usted de izquierda o de derecha? Si le preguntan, tal vez usted conteste que ni lo uno de lo otro, porque esos son conceptos caducos que aplicaban cuando la Revolución Francesa y porque Venezuela no es un limpia parabrisas… izquierda, derecha, derecha, izquierda.

Tal vez la respuesta de hoy sea soy Estratégico: desarrollo de acciones dirigidas a lograr los objetivos. Acciones como el gato de los chinos, que sirve mientras cace ratones.

Porque la verdadera ventaja competitiva del ser humano no es la fuerza, sino la capacidad de adaptación a los tiempos que se viven, para lograr cumplir los objetivos.

Rafael Gallegos