Por el camino de Cuba roja

Rafael Gallegos's picture

- Felicitaciones Miguelito – le expresó Nicolás Maduro a su nuevo colega Miguel Díaz-Canel por su “elección” como Presidente de Cuba - antes de acudir a visitarlo personalmente.
“Miguelito”, me quedé pensando mientras leía en el chat un alerta porque habían esparcido miguelitos en el puente de caraqueño de Santa Fe, y dañaron unos cuantos cauchos. Tal vez los miguelitos no hagan tanto daño en Cuba, total, con ese paupérrimo parque automotor luego de sesenta años de comunismo, allí no hay mucho caucho que espichar; pero en Venezuela todavía quedan unos cuantos en nuestros carros que cada vez más viejos en su ruta Cuba Roja de convertirse en antiguos y sin repuestos.
Tal vez he debido titular “Por el camino de Castro”, parafrasearía mejor la obra inmortal de Marcel Proust y además decir Cuba y decir Castro es lo mismo… por ahora.
Sobre todo luego de oír a Díaz-Canel participándole a los sufridos cubanos que seguirá el régimen de partido único y que no se desviarán de la gloriosa ruta del socialismo. ¿Un lineamiento para Venezuela? Porque si bien aquí todavía no hay partido único, Primero Justicia, Voluntad Popular, Puente y otros tantos quedaron fuera de las “elecciones” (así entre comillas). Y en cuanto a los líderes, por ahora están inhabilitados Capriles, Ledezma y Leopoldo. Cualquiera de ellos le hubiera dado una paliza al mejor candidato de la “revolución”. “Espéranos Miguelito que ya vamos para allá… partido y líder único”- estarán diciéndole nuestros soberanísimos “revolucionarios”.
Porque la “revolución” venezolana coge línea con la ruta del estado comunal (léase comunismo) y con las “elecciones”. Además avanza a paso de vencedores con la galopante desnutrición infantil, el hambre generalizada, la forzada y masiva exportación de cerebros. Los gobernantes rojos sin ninguna vergüenza parafrasean a la extinta Pan American cuando le dicen al pueblo: hágase comunista ahora y coma después… si acaso.
“Demócratas” del mundo se unieron a Maduro en la felicitación a Díaz-Canel. Como el aspirante a la eternidad Evo Morales. El execrado de la reelección infinita Rafael Correa. Ji, el amo vitalicio de China. Igual hizo Putin en su deseo de revivir a Cuba como satélite cubano. Poco les importó la dictatorial condición monopartidista de la isla.
PERO… ¿QUIÉN MANDA A QUIÉN?
Impresionante el discurso del jefe Raúl Castro cuando palabras más palabras menos expresó que si Miguelito se portaba bien, le entregaría le secretaría del Partido Comunista cuando cumpla… 90 años. Si se porta bien.
No nos engañemos, quien manda en Cuba no es, ni de lejísimos Miguel Díaz- Canel. En la Cuba de hoy aplica la anécdota gomecista de cuando Juan Bautista Pérez era el pomposo Presidente de la República y el dictador Juan Vicente Gómez, que vivía en Maracay, el humilde jefe del Ejército. El pueblo decía: el presidente vive en Caracas; pero el que manda está en Maracay.
El jefe de Cuba sigue siendo Raúl. El nombramiento de Díaz- Canel retorna a la revolución cubana a sus primeros días, cuando el Presidente era Urrutia y el jefe Fidel. O cuando el presidente era Dorticós y el jefe Fidel. Nada nuevo. Así fue hasta 1976 cuando Fidel Castro asumió la presidencia. Hoy Raúl la cede, pero sigue de jefe del partido hasta que llegue a sus floridos 90 años.
Es decir, quitémonos el velo, en Cuba no hay transición, apenas un reacomodo. Razón tenía el gran Rómulo Betancourt cuando le dijo a Urrutia que no lo reconocía como Jefe de Estado porque el jefe era Fidel Castro.
Pero como los desenlaces de la política son sorpresivos, habrá que seguir la trama del reacomodo cubano, no vaya a ser que a Miguelito se le ocurra ejercer la muy ocurrida ley de la patada histórica.
La misma patada que le dio José Tadeo Monagas a Páez, Linares Alcántara a Guzmán Blanco, Gómez a Castro y paremos de contar. Y la misma que le dio Gorbachov, joven, tecnócrata y heredero al comunismo soviético que al igual que el cubano de hoy, languidecía.
Lo trascendente de esta casi improbable patada sería la cantidad de miguelitos que saltarían a los cauchos de Evo, Ortega, Maduro y otros adláteres de la Cuba roja.
Pero no se equivoquen, el jefe sigue siendo Raúl, ya que sigue al mando del Partido Comunista. Es decir – una ayudadita para nuestros gobernantes- no reciban órdenes de Miguelito y cuando lo hagan, cerciórense que estas estén avaladas por Raúl. No vayan a quedar mal con el jefe.
¿Quién lo duda? Venezuela sigue el camino de la Cuba Roja. En economía, represión, democracia, hambre, diáspora. ¿Igualito? Seguramente habrá alguna diferencia de colorido, nosotros, en un alarde de autonomía, somos dojo dojitos.
¿Y qué opinará de Miguelito el sufrido pueblo cubano?
Rafael Gallegos