Detrás del circo

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Detrás del circo que han montado Maduro y Guaidó lo que viene es confrontación. Los dos grupos que se disputan el poder han recurrido a un circo que oculta sus verdaderas intenciones.

Las negociaciones impulsadas por el gobierno de Noruega naufragan entre la intolerancia y falta de voluntad política de las partes. Los que han negociado no representan al país, carecen de legitimidad, unidad de propósitos y ni siquiera son soberanos en sus decisiones.

Esta loable iniciativa del país nórdico fue saboteada desde el principio y corre la misma suerte de la iniciativa del Papa Francisco y de las negociaciones en República Dominicana. Todas ellas han sido utilizadas por las partes para ganar tiempo y coger aire, en ese eterno "guanteo", donde la única víctima es el país.

Ahora cada parte recurre a sus acostumbradas maniobras para distraer la atención de sus fracasos y sus verdaderas intenciones. El madurismo pretende ocultar su manifiesta incapacidad para conducir al país y la economía; y la oposición de ultraderecha quiere disfrazar su intolerancia y la inviabilidad política de entregar lo que queda de patria a los intereses extranjeros.

El madurismo montó un parapeto de "acuerdo nacional". Ha reclutado facciones y personalidades dispersas de la oposición tradicional y anuncia con los fuegos artificiales de siempre, que "ahora sí" ha alcanzado un acuerdo con la oposición. El acuerdo en si mismo es una sola contradicción:

El psuv anuncia que se incorpora a la Asamblea Nacional (al día siguiente del anuncio no había ni un solo diputado del psuv en su curul. Uno ya no sabe si es desorden puro y simple, o si es que en el madurismo no hay unidad de mando). Esta decisión significa que ahora el gobierno si reconoce a la Asamblea Nacional y que, por ende, no está en desacato.

Ahora no está claro si los diputados electos a la Asamblea Nacional Constituyente podrán volver a ocupar su curul en la Asamblea Nacional o si tendrán los dos cargos, lo cual resulta contradictorio en sí mismo.

Tampoco se sabe si en su acuerdo, seguirá existiendo la única Asamblea Nacional Constituyente que es eterna, lo cual en sí mismo es una contradicción y una violación al carácter temporal de la misma que establece la Constitución. Para no hablar de su objeto.

Tampoco está claro si el reconocimiento a la Asamblea Nacional, significa que se le restituyen sus facultades constitucionales en cuanto a la elección de los poderes del Estado: Tribunal Supremo de Justicia, Fiscal General y Consejo Nacional Electoral.

Se renovará el Consejo Nacional Electoral. Después de tanto tiempo, ¿quién lo hará? ¿en base a qué criterios? ¿se respetara la Constitución, al menos en este aspecto?

Se liberarán presos políticos. ¿Cuáles?, ¿en base a qué criterios? ¿y los presos políticos del Chavismo? Los trabajadores de PDVSA y de otras empresas del Estado, los militares y dirigentes sociales secuestrados por el SEBIN ¿cómo quedan?

El madurismo, a través de la comisión de "su verdad" , libera algunos rehenes políticos. Liberaron a Zambrano, me alegro por el vicepresidente de la Asamblea Nacional, yo denuncié su prisión, nunca ha debido estar preso-secuestrado, espero que ahora abogue por los cientos de rehenes o secuestrados como él que siguen en prisión.

Pero es solo eso, un rehén liberado. Habría que exigir la libertad de todos los detenidos por razones políticas, incluyendo los vinculados al chavismo, trabajadores y militares. No podemos aceptar que maduro actúe como lo hacía Juan Vicente Gómez, que liberaba a quien le daba la gana y solo porque él quería, o bien para que se murieran fuera de la cárcel, o porque ya no le importaba políticamente. En este momento en el país no hay estado de derecho, ni debido proceso, tal como lo denuncia valientemente la Alta Comisionada para los Derechos Humanos de las Naciones Unidas, Michelle Bachelet.

Por el lado de la oposición de extrema derecha, luego del papelazo de Guaidó en su abrazo con los narco-paramilitares de los "Rastrojos", tiene que distraer la atención, decir cualquier cosa para desviar la mirada de la opinión pública. "Revela secretos" de sus escarceos con el madurismo, en Barbados o Noruega que a nadie le importan, incluso ahora dice que se aparta de sus aspiraciones, hasta convoca un "gobierno de transición" basado en la experiencia de 1958, ni siquiera la llama patriótica.

No se atreve Guaidó a pronunciarse a favor de nuestra propuesta de la Junta Patriótica. No se atreve porque no puede. En la Junta Patriótica no caben los que claman por una invasión o intervención extranjera, ni los que tienen el "Plan" de entregar el país.

Los asesores de imagen y sponsors de Guaidó lo llevarán a la Asamblea General de las Naciones Unidas, a un recorrido para que se tome fotos y estreche manos, deben lavarle la cara luego de las fotos paramilitares. De allí la nueva ola de anuncios y agitación.

Por cierto que Guaidó ocupará un espacio cedido por Maduro, quien no se atreve a ir a Nueva York, a la ONU, porque no tiene nada que decir, no puede dar la cara, además del terror que tiene por su seguridad. Maduro mandó a sus "carritos chocones" a la ONU. Seguirá el circo, pero ahora en la sede de las Naciones Unidas. ¡Qué papelazo el de estos señores!

Detrás de este circo en que se ha convertido la política venezolana, se mueven de manera peligrosa poderosas fuerzas e intereses que se siguen aproximando a nuestra realidad, lo hacen como el tiburón se aproxima a su presa.

La Asamblea Nacional, lo que queda de ella, aprobó y abrió las puertas al TIAR. Tratado de "asistencia recíproca", una entelequia de la época de la postguerra, de la guerra fría; instrumento de injerencia e intervencionismo en la región que quedó pulverizado cuando en la guerra de las Malvinas, Argentina lo invocó para evitar la agresión inglesa y la respuesta de EEUU fue que, por encima del TIAR, estaban los acuerdos de la OTAN, razón por la cual prestaron todo el apoyo militar para la operación militar inglesa de retoma de las islas.

El TIAR, mecanismo que fue denunciado y abandonado por países como México, Perú, Nicaragua, Bolivia, Ecuador y Venezuela, se vuelve a invocar y se cierne amenazante sobre nuestro país. Cada vez nos aproximamos más al escenario de la Panamá de Noriega.

Los sectores políticos del país están jugando con fuego y todos vamos a quedar achicharrados. El madurismo reta, clama por una guerra, busca una confrontación, moviliza tropas, amenaza, juega a la guerra. La oposición de maduro, la extrema derecha, llama a una invasión, invocan el TIAR, promete a las fuerzas invasoras "limpieza" y saqueo. Irresponsables, no son ninguno de esas élites los que pongan los muertos.

Un fenómeno que nos permite medir el nivel de envilecimiento de la sociedad o de un sector de ella, del deterioro de nuestra conciencia nacional, es que existe en el país un segmento de la población, afortunadamente minoritario, que por primera vez en nuestra historia, clama por una invasión. Así, la hipotética fuerza invasora tiene en el país lo que resulta más difícil para ellos: nacionales, cipayos entreguistas que les abran las puertas para que mancillen el suelo patrio.

La debilidad de la patria, su desgaste y deterioro, la destrucción de su economía, sus instituciones y violación de su marco Constitucional, la salida de más de 4,3 millones de venezolanos, aunado a la torpe y débil conducción de maduro nos colocan, como nunca antes, vulnerables a cualquier agresión. Una derecha entreguista y antinacional, funciona como base de apoyo para legitimar una invasión.

Insistimos que una Junta Patriótica de Gobierno es la única capaz de restablecer la Constitución y defender nuestra soberanía e integridad territorial. No es una Junta Boba, es Patriótica. Reagrupar a los sectores chavistas, militares patriotas, bolivarianos, movimientos sociales, partidos del extinto Polo Patriótico, a los sectores populares, trabajadores, profesionales, intelectuales, llamar a los sectores nacionales, más allá de nuestras propias filas, a esa inmensa mayoría del país que está cansada de conflicto y disputas estériles. Llamar a todos los sectores, incluso de la oposición, no la extrema derecha, hablo de los sectores del país que les duele lo que está pasando y que están dispuestos a zafarse del chantaje y dejar el odio atrás. Debemos detener este desastre y circo, antes de que sea demasiado tarde.

La Fuerza Armada Nacional Bolivariana tiene en sus manos la gran responsabilidad de restablecer la Constitución y la soberanía del pueblo. En sus manos está el futuro del país. Hasta ahora han cedido y se han subordinado a este desastre, sus armas han sostenido este gobierno tiránico, conducido por una élite que actúa al margen de la Constitución y los intereses del pueblo. Del otro lado, se han mantenido firmes en defensa de la soberanía, de la patria ante las amenazas externas, y no han cedido a las presiones de la extrema derecha para entregarle el poder a los enemigos de nuestro pueblo; han hecho bien.

Pero ante sus ojos se entrega el Esequibo, el petróleo, el gas, PDVSA, el Arco Minero, se viola la Constitución y las leyes, se vulneran las garantías y derechos sociales, la soberanía nacional.

Ustedes están presos de un falso dilema. Ustedes se deben al pueblo y a la Constitución, no a Maduro, ni Guaidó, ellos son dos caras de la misma moneda. Aquí de lo que se trata es de volver a la Constitución y al Plan de la Patria que nuestro pueblo apoyó mayoritariamente en las elecciones del 2012, antes de la muerte del presidente Chávez, antes del caos de Maduro.

Ustedes soldados y oficiales de la Patria, bolivarianos, deben asumir, tomar en sus manos la propuesta de la Junta Patriótica de Gobierno, esta resulta la última oportunidad de hacer algo por el futuro del país, por restablecer la paz, los derechos y garantías del pueblo.

Ustedes tienen el liderazgo y los principios, resultan ser la única institución que queda de pie y tiene la responsabilidad y capacidad de restablecer el orden Constitucional y salvar al país de este circo de la muerte. @RRamirezVE

Rafael Ramírez aporrea.org