El Centímetro

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La historia del Metro de Caracas se remonta a 71 años atrás; cuando se habló por primera vez de un transporte rápido y masivo para la ciudad capital, fue en el año de 1947 cuando dos empresas francesas presentaron propuestas para ejecutar estudios, proyectos, construcción y explotación de un sistema subterráneo, durante un número de años con garantía de interés sobre el capital invertido.
La finalidad de la construcción del sistema, fue la contribuir al desarrollo del transporte colectivo en Caracas y su área inmediata, mediante la correcta planificación, construcción y explotación comercial mediante un sistema integrado de transporte que beneficiara a la población en crecimiento.
Hoy en día la propia C. A. Metro de Caracas es la encargada de su construcción, operación y explotación como organismo público descentralizado adscrito a uno de los tantos entes del estado, como lo es el Ministerio del Poder Popular para Transporte y Obras Públicas, con las consecuencias que eso ha traído como la asociación con la empresa Odebrecht y la subsiguiente paralización de las obras como el Sistema Guarenas/Guatire y demás desarrollos en las nuevas líneas de la zona metropolitana cuyo estado se encuentra a la vista.
Muchísimos venezolanos recuerdan cómo era el funcionamiento de “El Metro” hace años, las personas sentían que se encontraban en otra ciudad del mundo cuando se adentraban en cada una de las estaciones, todos eran respetuosos, cada quien circulaba por la derecha, nadie corría, no consumían alimentos o bebidas dentro de los vagones y así se cumplían un sinfín de normas que eran bien vistas por la colectividad; sin embargo, la dramática realidad de 2018 es inocultable, el deterioro producto de la propia indolencia de los usuarios aunado a los problemas de gerencia y administración tienen al famoso Metro reducido a un simple Centímetro.
El otrora moderno sistema aunque ha tenido mejoras en algunos tramos y construcción de nuevas estaciones, lamentablemente se ha venido a menos, el deterioro es prácticamente a todo nivel; podemos afirmar que “El Metro” se ha transformado en algo irreconocible para quienes lo vimos nacer, tal afirmación consiste en que son pocos espacios los que se han salvado de caer en el abandono y el deterioro, que no son ocasionados solamente por los años, han sido causados por la mala gestión y también debido al populismo que tocó a lo que fue el más eficiente medio de transporte de la ciudad de Caracas.
Cabe destacar que ahora con mayor frecuencia ocurren protestas de los trabajadores por falta de pago en sus salarios y también por fallas que se les escapan de las manos ya que ocurren por ineficiencia de los cuadros gerenciales lo que repercute directamente en el servicio para con los usuarios, caso por ejemplo de que ya ni material para emitir los tickets existe y el paso es libre en todos los accesos del subterráneo.
El asunto no se trata de atacar al “Sistema Metro”, porque sin duda su construcción ayudó mucho a la modernización de la ciudad y a la mejora de espacios públicos, de lo que se trata es de poner bajo la lupa el funcionamiento actual; cada 5 minutos se escucha por los parlantes de las estaciones y en los vagones una voz grabada que indica que la mendicidad y la buhonería están prohibidos en el sistema, pero por el contrario es lo que ahora más abunda; lo peor del caso es que va en constante y excesivo aumento, los eventos ocurren muchas veces frente a los propios trabajadores uniformados en los trenes y no sucede absolutamente nada.
En los vagones venden esponjas para lavar, encendedores para cigarrillos, lapiceros y lo que sea, aunado a esto están las personas que aunque parezca increíble, teniendo heridas en el cuerpo se las descubren y solicitan ayuda para comprar medicinas o para alimentarse, cosa que hacen a diario, convirtiendo en un calvario el uso del ya colapsado servicio; la gran pregunta es entonces la siguiente: ¿Dónde está la gerencia y supervisión para que esto no suceda?, o ¿Ya no existe Gerencia alguna?.
Respecto al factor seguridad ya no hay cuentos, ahora lo que existen son historias completas que ocurren a diario dentro o fuera de los vagones del metro, robos masivos, hurtos simples, con armas y sin ellas, abuso de damas, arrebatones de prendas y de celulares suceden a cada minuto.
En cuanto al mantenimiento la situación es desastrosa, existen muchas escaleras eléctricas que pasan meses desarmadas y sin funcionar, secciones completas sucias y con desechos sin que nadie los recoja, es impresionante que hasta a los mismos representantes del metro eso no les importe.
Para muchos como mí caso, que han hecho de la ciudad de Caracas nuestra ciudad y que utilizamos el sistema para un rápido traslado, la situación nos duele y además nos molesta, sobre todo el aspecto de que no se ataquen los problemas con políticas públicas serias y concretas, que den solución a los problemas, la posición pareciera que es la de esperar que todo se destruya y se paralice, es inaceptable pues existe un gobierno que tiene 20 años administrando los ingresos y que se comporta indolente ante la tragedia que vivimos.
Parte del cambio que queremos que se produzca en Venezuela no es un cambio solo de gobierno, tiene que ser un cambio en el modo de pensar de las personas, el asunto como muchas veces señalo es social y no solamente político, el cambio tiene que nacer en el seno de las familias, en las enseñanzas que se inculcan en los colegios y universidades, necesitamos que se aprendan a respetar, a querer y a cuidar los espacios públicos que son de todos, de este modo podremos mejorar como sociedad y también como país.
Mientras tanto, con esperanza en un futuro mejor que el presente, recordaremos el coro de la famosa canción popularizada por la orquesta Billo´s Caracas Boys, la cual describe muy bien lo beneficioso del gran proyecto de construcción del sistema subterráneo para Caracas, aunque tristemente hoy la realidad sea otra, “Cada metro que se pasa, es un metro de alegría, porque así la novia mía, llegará temprano a casa…”; así de simple y sencillo. @raguilera68 / @AnalisisPE
Reinaldo J. Aguilera R.