No estaba muerto, ni estaba de parranda, ni en Octavita

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En este apagón prolongado de 5 días seguidos en algunas ciudades de Venezuela y que para el momento de este escrito 12 de Marzo del 2019 al 1 p.m no hay electricidad por ejemplo en el estado Mérida para no mencionar otras regiones del país y no especular en contra de este “desgobierno” o de los trabajadores de Corpoelec en este Socialismo del siglo XXI; sigo en mi Patria y por eso los fanático dicen “tenemos Patria” ¿Qué calidad de Patria?

No estaba muerto ni estaba de parranda, ni celebrando la Octavita de carnaval, estaba apagada mi libertad de expresión en estos medios de comunicación por no tener electricidad y por consiguiente sin Internet para informar el día a día de mi cotidianidad y de mucha gente, donde jamás me imaginé que después del terremoto del año 1969 en Caracas donde estuvo suspendido por unas horas el servicio eléctrico, iba a pasar algo parecido y por tantos días y tampoco creo que en muchos países haya sucedido algo parecido en los últimos 20 años, a menos que estemos realmente en una “guerra”, que según el desgobierno estamos en tres; guerra económica, cibernética y mediática, Para no mencionar la del Imperio contra ataca de “Star War”.y ahora una guerra eléctrica según los gobernantes y de seguro no se acaba todavía.

Por estos días estaba recogiendo agua para mi familia y hogar, de un tanque subterráneo para preparar alimentos, el aseo diario y lavar los baños; en las noches me alumbraba con una linternita que me regalo un familiar que pudo emigrar recientemente, además coloqué velas para alumbrar el espacio que recorría; se presentaron problemas de no tener gas por más de tres meses por los malos servicios deficiencia en las entregas de empresas locales del “desgobierno” de Lara y como no tenía electricidad y menos tener una planta eléctrica auxiliar en mi domicilio o condominio. Pasamos las de no “contar” para alimentarnos. Una carne y ciertas verduras de la nevera se perdieron, un pececito de una vecina que me dejo, se murió, posiblemente por la falla eléctrica del sistema de la pecera; ya lo enterré en mi jardincito y si sigo melancólico le contaría lo de mi gatito. Lo que más recorría mi mente en este apagón eran mis hijos ausentes, los enfermos críticos en los hospitales, la situación de los presos, los callejones de las ciudades con los problemas de seguridad en todas las vías. Unido a esto eran las comunicaciones interrumpidas que alteraron la cotidianidad a mucha gente en todos los sentidos, desde llamadas entre familiares de saber la situación existente para un determinado momento y aquí me uno a lo que en todos los lugares se decía de este gran problema nacional y que quedará para la historia como lo que pasó el 23 de Febrero de no dejar entrar los alimentos y medicinas para la ayuda a muchos ciudadanos en Venezuela.

Como no quiero seguir encadenándome con situaciones reales y para algunos chisme personales, pero muy reales en mucha gente a mi alrededor, seguiré y daré recomendaciones de lo que ví, oí y en estos días de “oscuridad”, aunque la oscuridad no existe, lo que existe es falta de Luz porque el Sol no ilumina a una parte de la Tierra cuando esta gira sobre su eje en las 24 horas, pero siempre la Luz del Sol esta presente y sino alguien dijo yo soy la Luz del mundo, pero puede faltar la energía eléctrica en la noche y quedamos a oscuras. Mi recomendación en este aspecto es: guarden velas, fósforos, linternas, celulares con pilas cargadas o cualquier fuente de luz artificial, si tiene Money, cómprese una planta eléctrica y verá como le nacen amigos. Este comentario de que no existe la oscuridad, lo hago recordando al gran físico A. Eisteen.

Otras de la cositas que observe por estos días y por mis calles es la compra de botellones de agua, gasolina, gasoil en bolívares o dólares, no en yuanes ni euros ni en petros; será que hay un dólar soberano que ya nos invadió, yo creo que si y es el que más le gusta al comerciante; así son la cosas, recordando a un periodista ya fallecido. Además observé como la gente buscaba agua en una estación de bomberos y llegaban al lugar en camionetas, con carretillas o a pie con sus potes o botellones, llegaban en familia; además me dijeron que un alto personero de una alcaldía y de este gobierno decía que este apagón sirvió para reunir a la familia y reencontrase, ¿cómo será si el apagón dura 15 días?, se unirá todo un país para responder ante la agonía. ¿Qué tal?; hay cada personaje insensato, ignorante o maquiavélico en esta vida, y lo peor, es que hay muchas focas aplaudiendo. La Luz de Venezuela está débil, sus habitante pálidos y se están apagando, hay que reactivarlos.

Me perdonan lectores, hoy no fui tan irónico, pero en el país de la oscuridad, de la Internet retrazada, las comunicaciones vigiladas y censuradas, los que están fuera del país son los reyes que nos informan. Que Dios, los ilumine por siempre y que no se apague la luz o energía interior de cada uno. Rubén Lopera.
Rubén D. Lopera
Neurocirujano
Mgs. Educación Superior