“Vamos bien o vamos por ti” no es el camino, ni es verdad ni es vida

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Estas palabras de “vamos bien” escritas o dichas por mucha gente y por líderes de oposición no es tan cierta, porque una gran población venezolana no van bien por su calidad de vida, sobre todo por no tener electricidad, conseguir agua potable, gasolina, bombonas de gas, efectivo, comida, medicina entre otras necesidades básicas de la vida cotidiana y esto lo sufren también la gente partidaria de este régimen maquiavélico e injusto. Si se refiere la frase “vamos bien” a lo político o al poder de cambio, está dejando mucho que desear por los acontecimientos recientes, la lenta pero baja popularidad de los líderes de la oposición, que no han podido controlar sus intereses personales, las trampas y persecución desesperada del gobierno a los diputados de la Asamblea Nacional; que me da la impresión que quieren jugar a un chantaje posterior si es que se da un diálogo, concertación o transición. Y el trueque posible no va hacer por azúcar, arroz o harina, si no para mantenerse o continuar en el poder.

Es difícil acelerar el “vamos bien” aún andando juntos los líderes, hace falta más intelecto, precaución, presión interna de los gremios y sociedad civil en general; lo que pasa es que el miedo, la persecución y la maldad de un grupo del gobierno tiene sus planes bien establecidos y estudiados para modificar el comportamientos de las masas y esto no es nada nuevo en la historia de los cambios o las llamadas revoluciones en el comportamiento de estas masas humanas, las que también pueden ser reversibles y cambiantes de acuerdo a los que las dirigen o los que quieren contrarrestar sus intensiones de poder y fuerza. Es un estudio antropológico, psicológico y sobre todo filosófico para poder entender las esferas de los intereses del poder, lo político y su relación con las masas.

“El vamos por ti” refiriéndose a la persecución de diputados de la Asamblea Nacional o dirigentes políticos por un grupo de desadaptados malignos del gobierno es la otra contraparte de un grupo fascista y muy peligroso los cuales están en la otra acera del poder, donde abundan los disociados, prepotentes, vengativos, antisemitas, resentidos, tarifados y poco inteligentes, porque no se han dado cuenta de que su razón de la violencia, amenazas y persecución no van por buen camino por la intención que se proponen, sino por las consecuencias que harán pagar a mucha de su gente de su entorno y del gobierno; van muy mal, pero muy mal si siguen actuando de esta manera. Aunque esto también es una política u órdenes de muchos regimenes o estados de poder; la historia así lo reporta con muchos ejemplos y Latinoamérica no se escapa a esta forma de política amenazante y un ejemplo de esto son los gobernantes comunistoides que han tenido poder en una isla de la felicidad del caribe.

Ni la “Venezuela bella” que quiere mostrar el gobierno, ni la “Bella Venezuela” de la oposición, van bien. Lo único bello y bueno de Venezuela son sus paisajes variados, sus platos de comida típicos, su teleférico merideño, sus playas, sus selvas, mucha de sus mujeres, entre otras muchas de sus bellezas.

Personalmente el gobierno va muy lento y mal en sus decisiones políticas de estado. No tienen gente competente, confiable y calificada en muchos de sus ministerios; tienen una mezcla de ideologías de izquierda no claras para las masas o las tienen pero con un carácter maligno, maquiavélico o mal intencionado, y lo están consiguiendo. Si esto para ellos va bien, lo veo muy mal y sumamente peligroso para el bien del país. Los gobernantes no son eternos por más que quieran mantenerse en el poder.

En relación a la oposición, el tiempo no perdona el desgaste y no van tan bien, la estrategia tiene que ser acelerarla o cambiarla rápidamente, no con fuerza bruta, sino con la inteligencia de las masas y esta tiene que ser bien estudiada y aplicarla, eso si, no es un solo un líder en que cambia todo esto.

La protesta pacífica debe continuar sin perder tiempo ni horas laborales, es una manera de mantener la lucha, pero el voto, con autoridades de buena voluntad y vigilancia internacional tarde o temprano será en termómetro para medir la fuerza. Tenemos un aviso de que un grupo que no quiere dejar el poder, son ellos lo que inducen la violencia, se deben dejar solos y si insisten, tenemos que aislarlo y en estos hay varias maneras pacificas de hacerlo.

Nadie puede imponerle a un pueblo su forma de vivir y menos un pensamiento único, y si esta es la intención de esta revolución, van muy mal y ya mucha gente se dio cuenta de este grave error no corregido por sus líderes.

El que crea que los venezolanos vamos bien es un fanático político, un ignorante en las políticas de estado o de la realidad actual, para no darle otro calificativo que le hiera su Yo interior o su súper Yo.
Rubén D. Lopera
Neurocirujano
Mgs. Educación Superior