Economía global post pandemia: ¿Es factible la recuperación?

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La pandemia obliga a los países del mundo ha decidir entre priorizar la salud o la economía. Las medidas de confinamiento adoptadas por la mayoría de los gobiernos y sociedades, indican que se ha optado por priorizar el resguardo de la vida para luego ocuparse de los estragos económicos que se registran como consecuencia de la parálisis de la mayoría de los sectores productivos.
Evaluar el costo económico de la pandemia resulta difícil hasta que no se conozca con certeza su alcance en el tiempo y la duración del confinamiento. El debate actual se centra en poder dilucidar si será posible reconstruir y recuperar las economías en el corto plazo, para que sea sostenible y menos vulnerable ante situaciones similares, en un entorno en el que los métodos tradicionales para la evaluación de proyectos y toma de decisiones parecen no aplicar. Ante esta situación inédita, es muy difícil plantearse escenarios realistas, porque todo está sumido en la incertidumbre.
El Fondo Monetario Internacional estima una contracción de la economía mundial cercana al 5 por ciento para el 2020, mientras que proyecta una recuperación de 5.4 por ciento para el año 2021. Esta hipotética recuperación económica se presenta en un entorno incierto, en el que los analistas se debaten entre lo que se ha llamado la “nueva normalidad” y la posibilidad de que se registre un rebrote del virus que pudiese profundizar la crisis del 2020. Lo cierto es que COVID-19, ha tenido un efecto negativo en las economías mundiales, causando paralizaciones parciales que llevan a una menor producción, mayor desempleo y una reducción en el poder adquisitivo de las personas.
La recesión mundial ha pasado de ser un peligro inminente a convertirse en una realidad. En muchos casos familias y empresas se han visto en la necesidad de recurrir a sus ahorros, lo que afectará los patrones de consumo durante el proceso de recuperación, trayendo consigo cambios estructurales en las economías mundiales. Los cambios en las preferencias de los consumidores y en la forma de priorizar sus necesidades, son factores que deben ser tomados en cuenta para la reactivación de los sectores productivos una vez superado este shock externo y extremo. La necesidad de adaptarse a las nuevas tendencias requerirá de un alto grado de flexibilidad e innovación por parte de las organizaciones, así como de la formación de la mano de obra calificada para desempeñar sus funciones en los nuevos procesos productivos.
Para el Premio Nobel de Economía, Robert Shiller, la crisis producto de la pandemia a pesar de ser causada por un evento externo, guarda similitudes con lo ocurrido durante la Gran Depresión y tendrá efectos sobre el pensamiento y la psicología de los agentes económicos. Un evento de este tipo, según Shiller, provoca temor y “ansiedad financiera”, por lo que las economías tardarían en responder a los paquetes de estímulo. “Afortunadamente no es una guerra real, pero habitualmente las situaciones de guerra tienden a unir a la gente. En esta ocasión, estamos todos del mismo lado. Todos los países del mundo están del mismo lado en esta guerra”, dijo.
La crisis generada por COVID-19 exige a los gobiernos del mundo revisar sus políticas económicas y sociales, con la finalidad de prepararse mejor ante la posibilidad eventual de una nueva pandemia en el futuro. Los modelos de desarrollo deberían enfocarse en la sostenibilidad y la recuperación productiva de las economías, tomando en cuenta que esta crisis ha afectado a varias que ya poseían altos niveles de endeudamiento que venían aumentando sistemáticamente producto de la Crisis Financiera Internacional de 2008 y la Euro Crisis de 2010. Llama la atención que herramientas de estímulo como el Fondo Europeo de Recuperación, consideran recortes en otros fondos que antes eran destinados a los programas comunitarios de sanidad, cambio climático e iniciativas ecológicas.
La recuperación económica se plantea como un reto de envergadura en un escenario en el que aún resulta imposible cuantificar las dimensiones reales del impacto que la pandemia COVID-19 tendrá en las economías mundiales, más allá de las proyecciones de los analistas y de los organismos multilaterales.
Como en todas las crisis, habrá ganadores y perdedores, por lo que el papel que juegue la comunidad internacional será de vital importancia para que los programas de recuperación y ayuda no generen un incremento en las brechas de desigualdad. @rudi_cressa

Rudi Cressa