Venezolanos prefieren el dólar frente a un bolívar pulverizado por la hiperinflación

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En el mes de noviembre el valor del dólar estadounidense ha experimentado un incremento significativo, la tasa de cambio registra una variación cercana a 100 por ciento, superando esta semana la barrera del millón de bolívares soberanos por dólar.
Este fenómeno está directamente relacionado con un aumento significativo en la liquidez monetaria. Durante las dos primeras semanas de noviembre, el circulante aumentó más de 20 por ciento y aún no han sido publicadas las cifras oficiales de la tercera y cuarta semana. El incremento de liquidez responde a una monetización del déficit fiscal, a las dificultades que tiene el gobierno de tener acceso al financiamiento internacional, además de una disminución significativa de sus ingresos durante el año 2020.
La economía venezolana presenta diversas patologías producto de los desbalances y la aplicación continua de políticas erradas. El aparato productivo nacional, se encuentra virtualmente paralizado y nuestra economía se ha contraído más de 70 por ciento en los últimos 6 años. Este mes, el país cumplirá 3 años de experimentar una hiperinflación que ha destruido el poder adquisitivo del venezolano, la producción petrolera se encuentra en los niveles más bajos de los últimos 70 años , además de la crisis institucional y política que dificulta poder avanzar hacia un proceso de recuperación económica.
Como si esto fuese poco, los venezolanos también se enfrentan a un proceso de apreciación ( ¿depreciación?) real del tipo de cambio, que ha hecho que incluso las divisas pierdan poder de compra en el territorio nacional y de esta forma su efectividad como instrumento de cobertura. Desde hace más de un año, se registra un proceso de dolarización transaccional, bajo la mirada expectante de una administración que lo ha permitido como una válvula de escape y que en su momento reactivó ciertos sectores de la economía.
Recientemente Delcy Rodríguez, la ministra encargada del Área Económica, anunció la decisión de cobrar un impuesto a las transacciones realizadas en moneda extranjera, con el fin de “estimular” el uso del bolívar, medida que tendrá un impacto directo sobre las estructuras de costo de quienes manejan gran parte de sus operaciones en divisas, lo que se reflejará en un incremento en los precios reales de los productos finales.
El uso de una moneda no es algo que deba o pueda imponerse, a juicio del doctor Mata Mollejas, Presidente de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, las monedas representan acuerdos sociales y su aceptación y uso depende de las preferencias de la sociedad. Es fácil prever que los venezolanos continuarán optando por el uso de las divisas, frente a un bolívar soberano que ve como su valor se desvanece de forma continua y acelerada.
Los anuncios de bonos y aumentos salariales, se han convertido en una especie de indicador de liquidez monetaria, que tiene un efecto directo tanto en la inflación como en el tipo de cambio, dado su impacto en los niveles de un gasto público que es financiado con emisión monetaria. Rescatar la moneda nacional requiere de la aplicación de políticas integrales, que en primer lugar detengan la hiperinflación.
Los más afectados ante esta situación son los venezolanos que día a día ven disminuir su poder adquisitivo y que incluso ya no pueden protegerse de la hiperinflación adquiriendo o cobrando sus productos y servicios en divisas. La realidad y los hechos, hacen prever que esta situación no está cerca de cambiar y que cada día tendremos que ser más creativos para generar fuentes alternativas de ingresos y manejar eficientemente nuestras finanzas. @rudi_cressa

Rudi Cressa