No es momento para dudas

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Hace apenas tres meses de la histórica proclamación del presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, como presidente interino de Venezuela, y ya los impacientes se cuestionan cuándo podrá celebrarse por fin una elección legítimamente democrática y creíble en ese país.

¿Es justa la impaciencia?, les pregunto a dos expertos en el tema. ¿Ha perdido impulso Juan Guaidó?

“No, de ninguna manera –me dice Charles Shapiro, exembajador estadounidense en Venezuela–, hay que ser pacientes”. Peter Hakim, presidente emérito del Diálogo Interamericano, coincide: “El cambio de gobierno no ha sucedido con la rapidez esperada, pero Guaidó sigue atrayendo multitudes, y el apoyo internacional a su causa sigue siendo muy fuerte”.
Coincido, y reconozco que en tan solo 3 meses, Guaidó ha tenido logros espectaculares. Por primera vez en dos décadas, la oposición venezolana habla con una sola voz; las marchas de protesta contra el gobierno espurio de Nicolás Maduro son cada día mayores, y la opinión pública lo respalda: según la encuestadora Datanálisis, el 61 % de los ciudadanos lo apoyan y solo un 14 %, a Maduro.

¿Basta con las marchas de protesta para persuadir a los militares de repudiar a Maduro?

“No, hasta ahora”, me dicen Hakim y Shapiro, pero ambos advierten que habría que distinguir entre los soldados y los generales. “Los generales –dice Shapiro– son gordos felices, pero los soldados y sus familias deben de estar preocupados por el colapso de la economía”. Hakim afirma: “No debemos olvidar que muchos oficiales corruptos del ejército no quieren abandonar los privilegios y el dinero que hoy tienen. Por eso es indispensable ofrecerles una amnistía generosa, similar a la que se les ofreció a los militares brasileños y chilenos”.

También en el terreno internacional, Guaidó ha logrado que, por primera vez en la historia, los mayores países de América Latina, salvo México, hayan reconocido su interinato. Igual Estados Unidos y Canadá, y los principales países de la Unión Europea, como Alemania, Austria, España, Francia, Gran Bretaña, Suecia y otros 13 Estados que ya reconocieron también a Guaidó como presidente interino.

No es momento de dudas. Hay que aumentar la presión sobre Maduro para que se convoquen elecciones internacionalmente supervisadas, que restauren el sistema democrático, mitiguen la polarización existente, y se reinicie la recuperación económica de un país que en el pasado fue rico.

¿Creen ustedes que para remover a Maduro de su cargo es necesaria la intervención militar estadounidense?

“No –contesta Shapiro–, hay que esperar a que las marchas de protesta, aunadas al colapso de la economía y de la infraestructura, hagan que los empobrecidos soldados venezolanos accedan al cambio de régimen”.

Según Hakim, “no cabe duda de que una intervención militar estadounidense podría remover a Maduro rápidamente, pero sería contraproducente, reprobada por la mayoría de los países que hoy apoyan a Guaidó, y seguramente propiciaría un largo período de violencia en el país”.

El futuro inmediato augura mayor sufrimiento para la población por el efecto de las sanciones bancarias de Estados Unidos y, sobre todo, al petróleo venezolano, que, de hecho, lo eliminan del mercado estadounidense. Y si ya la economía del país se redujo a la mitad desde que Maduro tomó el cargo en 2013, las sanciones petroleras la reducirán en 26 % más. El petróleo genera el 90 % de las divisas fuertes del país.

Así las cosas, y entre muchos sacrificios para toda la población, lo único que queda es tener paciencia, continuar con la presión de las marchas de protesta, de las sanciones y de la opinión pública internacional para obligar a Maduro a negociar su salida del poder.
Sergio Muñoz Bata

Fuente: https://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/sergio-munoz-bata/adelante-...