Caminando en 360º... Es Historia: Río Guaire

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Caracas sin el Guaire no sería Caracas, así como Menfis y Tabes sin el Nilo. Sin embargo, contaminado, lleno de basura y desechos tóxicos e industriales, muy pocos voltean a mirarlo. El río Guaire se convirtió en la columna de Caracas, con 72 Km hace un recorrido por toda nuestra ciudad haciéndose presente en la rutina del caraqueño.

Nace en la confluencia de los ríos San Pedro y Macarao, en un lugar que denomina Las Adjuntas, y atraviesa la ciudad de Caracas de oeste a este. Al llegar al Valle deja el Guaire su curso desigual para deslizarse suavemente. Desde que penetra en el Valle es un río de curso tranquilo y así se mantiene hasta salir otra vez del Valle más allá de Petare.

Desde los tiempos de la conquista sirvió como vía de comunicación para el transporte y fuente de agua. En 1875, Antonio Guzmán Blanco inauguró el Puente Regeneración –actual Puente Hierro- lo que sería el primer paso sobre el río que, indiscutiblemente, marcó el crecimiento en la ciudad hacia el sur.

En 1940, comenzó la canalización del río que hoy recibe aguas servidas de más de 3 millones de habitantes. En el siglo XX, por el potencial hidroeléctrico del río, Caracas se convirtió en la primera ciudad de Latinoamérica en tener electricidad a distancia, luego de la instalación de la primera central hidroeléctrica que suministró energía a Caracas, en la zona de El Encantado.

Para quien estaba lejos de Caracas o incluso de Venezuela siempre le era grato recibir una linda postal del Río Guaire, con un cariñoso saludo. Al mirarlo pocos nos imaginamos un río limpio de montaña, fuente de agua, medio de transporte y, según relatos, donde Simón Bolívar se bañaba luego de recibir clases de su maestro Simón Rodríguez.

Mientras que en 1918 el Guaire en muchas de sus riberas servía de lavandería para algunas caraqueñas, que encontraban en sus cristalinas aguas una buena manera de lavar la ropa. Actualmente, su condición es totalmente contaminante y un cementerio, no sólo para los muertos, también para quienes buscan sobrevivir en él.

Sofía Torres