La muerte lenta del Capitán Acosta Arévalo, y los verdaderos culpables

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Cuando detuvieron al Capitán de Corbeta, Rafael Acosta Arévalo, aquel 21 de Junio del 2019, junto con otras 6 personas, oficiales y policías activos y retirados, estando en el país por cierto, la Alta Comisionada de DDHH Michelle Bachelet, nadie pudo imaginar que dicha detención y desaparición forzada cometida por funcionarios del DGCIM, terminaría en una de las aberraciones más emblemáticas cometidas por el régimen de Nicolás Maduro y su séquito de criminales que engrosan las filas de su estructura represiva.

Durante 6 días, fue víctimas de las más viles torturas, hasta llevarlo al extremo de estar en varias ocasiones entre la vida y la muerte, como han hecho con otras víctimas que se desmayan cuando son electrocutadas o ahogadas y luego las reviven para seguirlas torturando. Quién sabe cuántas veces Rafael Acosta, ya teniendo las costillas fracturadas y afectación en órganos vitales se desmayó, y los criminales siguieron golpeándolo y usando métodos de tortura aberrantes una y otra vez.
Mientras esto sucedía, funcionarios del régimen, como Vladimir Padrino, Remigio Ceballos, Iván Hernández Dala, Tarek William Saab entre otros, que sabían de dichas detenciones, no dijeron absolutamente nada , guardaron silencio cómplice, porque así actúan quienes se han articulado como parte de una estructura criminal para permanecer en el poder a costa de lo que sea.

Es importante recordar, que nada sucede en el país, en materia de represión, sin que se entere el cartel en pleno encabezado por Nicolás Maduro y su vicepresidente, Delcy Rodríguez, además de los asesores cubanos. Durante 6 días, todos ellos sabían que estas 7 personas estaban en las manos del DGCIM y no solo en manos del Teniente Ascanio y el Sargento Zarate, porque según información posterior, para el régimen este grupo de detenidos tenían presuntamente “años conspirando”, así que se imaginará el lector, como se frotarían las manos cuando los detuvieron. Recordemos que Diosdado Cabello, haciendo referencia a los 7 detenidos dijo en su nefasto programa la noche del 26 de Junio, que estaban “a buen resguardo de las autoridades, declarando, sumando lo que tenían que sumar”. Si Diosdado lo sabía, todos los miembros del cartel lo sabían.

Según la Ley Especial “venezolana” para prevenir y sancionar la Tortura y Otros Tratos Crueles, Inhumanos y Degradantes, por no nombrar otros Tratados y Convenios Internacionales, además del Estatuto de Roma, ratificados por Venezuela, la responsabilidad del Crimen de la Tortura recae en:

Articulo 15. El funcionario público y la funcionaria pública que agreda o maltrate intencionalmente a una persona, sometida o no a privación de libertad, con la finalidad de castigar o quebrantar la resistencia física o moral de ésta, genere sufrimiento o daño físico, será sancionado con la pena de 13 a 23 años de presidio e inhabilitación para el ejercicio de la función pública por un periodo de 23 años.

Articulo 16.- El funcionario público y la funcionaria pública que colabore de cualquier forma o encubra a los agentes activos de los delitos previstos en los artículos 13, 14 y 15, será sancionado con la pena de 8 a 12 años de prisión . En la misma pena incurrirán los funcionarios públicos y las funcionarias públicas, que entorpezcan las investigaciones correspondientes que instruyan el Ministerio Público y la Defensoría del Pueblo.

Pregunta: ¿Es que acaso en la finca sede de la Unidad Especial del DGCIM ubicada en La Mariposa, donde primariamente fue torturado el Cap. Acosta Arévalo y los otros detenidos, solo estaban Ascanio y Zarate? ¿Ustedes creen que Luseph Barrios Olivares, Alexander Granko Arteaga, Hannover Guerrero, Carlos Terán Hurtado, Iván Hernández Dala, Remigio Ceballos y Vladimir Padrino – entre otros miembros del Alto Mando Militar – no sabían que a estos detenidos les estaban dando palo? Porque la información que yo tengo en particular, es que los torturadores se turnaban de día y de noche para descansar (imagínense), mientras las víctimas eran torturadas día y noche, y en especial, Rafael Acosta, porque los otros detenidos fueron llevados en tiempos distintos a la sede del DGCIM en Boleíta, para torturarlos allá.

El día 28, los 7 detenidos fueron presentados en los Tribunales Militares, donde Rafael Acosta murió, porque se desfalleció en frente del Juez y más nunca volvió en sí, llegando al Hospitalito de Fuerte Tiuna sin signos vitales. Por cierto, aún en el Tribunal, Rafael Acosta fue torturado , pero los custodios le pegaban “suavecito” porque tenía las costillas fracturadas. ¿Que hizo el Juez y la Fiscalía Militar por el asesinato por torturas de Acosta Arévalo? ¿Ordenó investigar las torturas a las que fueron sometidos estos siete venezolanos? NO.

El régimen cree queimputando a Ascanio y Zarate finalmente por “tortura”, un año y meses después del asesinato de Rafael Acosta y de anular para aparentar ante la Bachelet y otros, la primera sentencia de los dos oficiales, donde ni siquiera aparecía la palabra “tortura”, va a zafarse de su responsabilidad penal en este caso. Yo, como una de las representantes legal de la familia, en las Instancias Internacionales de protección y denuncia puedo asegurarles que eso no va a suceder, y que más temprano que tarde, se hará verdadera justicia en este caso . @TAMARA_SUJU

Tamara Sujú Roa