Buhoneros ahora venden los productos “bajo cuerda”

Personas naturales y jurídicas pueden ser sancionadas. Quien esté vendiendo a precios fuera de lo establecido en la ley irá preso. El mensaje oficial es aplicar la normativa de precios justos sin distinción. Ya en Zulia los operativos de fiscalizaciones iniciaron. Los buhoneros no están exentos de sanciones.

Los comerciantes informales saben que tienen la mira encima de las autoridades. Por eso los “buhoneros tienen guardados los productos para sacarlos poco a poco. Ya no los tienen como antes”, recuerda Ender Sánchez, un vigilante privado.

De acuerdo con la ley, “quien compre productos declarados de primera necesidad con fines de lucro para revenderlos por precios superiores a los establecidos por la SUNDDE será sancionado con multa de 200 a 10 mil unidades tributarias y decomiso de los productos”.

En los sectores de comercio informal, casco central, Curva de Molina y Los Plataneros, los mesones muestran huevo, salsas y cigarrillos. Sánchez denuncia que los tienen ocultos. Sí tienen leche, arroz y aceite. “Hasta en 300 bolívares está la leche. La harina la he visto a 60”. No están a la vista.

Según la Ley de Precios Justos, “quien difunda por cualquier medio noticias falsas, emplee violencia, engaño o cualquier otra maquinación para alterar los precios de los bienes o servicios, será sancionado con prisión de dos a seis años”.

Ingrid Vargas, trabajadora, asegura que hay “adulteración de precios”. En Los Plataneros “tienen tiempo que no sacan los productos afuera, pero hay veces que sí”. Venden a los conocidos, a quienes ya son clientes.

Considera “bueno que el Gobierno los ponga en cintura”; es decir, que evite que comercialicen a precios superiores a los regulados. “La situación de la economía no está para comprar a sobreprecio. No jueguen con la comida del pueblo”, exclama Vargas.

Los buhoneros tienen casi al doble los precios de los bienes
controlados. Mientras que en los mercados privados y fiscalizados por los organismos del Estado atienden las regulaciones, entre crisis de costos, los “bachaqueros” persisten en las colas de ventas de comida.
“Sacan todo lo que se pone a la venta. Hasta los insecticidas se están llevando para revenderlos; bombillos, pasta de la que sea y fórmulas lácteas infantiles buscan. Ya no es solo por el arroz, la harina o el aceite, vienen a comprar para dárselos a los buhoneros”, comenta una encargada de un automercado.

El efecto cadena ahora se pone de moda entre los comerciantes informales. “Desde que llega el camión con la comida llega la gente. Saben primero que yo cuándo hay productos. Tiene que ser que alguien desde las guías de movilización o el conductor del camión de la industria les avisa”, acusa la gerente.

Luego que sacan la comida o los artículos, se los llevan a los comercios. Se almacenan en sitios cercanos al punto de venta, lo que les da tiempo de buscarlos cuando un cliente pida la marca preferida.

Fuente: La Verdad

AJ

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