Pasear en Caracas no es opción para el bolsillo

Oraima López, quien cansada de las playas orientales del país, decidió tener una tranquila Semana Mayor, visitando los templos religiosos y parques en la ciudad de Caracas, dijo que hasta el ir a la iglesia se ha convertido en una idea dudosa , debido que en esas salidas, entre los pequeños aperitivos y antojos gastronómicos de la salida, una que otra estampita de un santo o imágenes benditas, comercializadas en la Semana Santa, por las instituciones católicas, pueden llegar a pasar los 3 mil bolívares, lo cual representa un poco más de la mitad de lo que devenga un trabajador con sueldo mínimo en una quincena, “Ya hasta miedo da ir a al encuentro con Cristo”

Otras de las cosas en las que aseguró sentirse asombrada, fue en el paseo en el Teleférico del Ávila, sitio que es preferencia para los capitalinos en la temporada, pues indico que el año pasado para la misma fecha canceló el cupón de viaje en un monto de Bs. 85, encontrándolo en esta oportunidad en 230, lo que indica un incremento por taquilla de más de 140%, aunado a gastos adicionales de atracciones y alguno que otro alimento que encontraras al momento de llegar a la montaña.

“Sabemos que estamos pasando por una situación económica muy crítica, pero el abuso también se evidencia en la calle y en las empresas dedicadas al esparcimiento, que hasta pertenecen al mismo gobierno”, calificó López.

¿Será más económica una salida a las playas del litoral?

Ante esta interrogante, Raúl Malavé contestó un rotundo ¡no!, pues los gastos no se comparan tampoco a lo de los años anteriores, asegurando que aunque en el traslado desde el centro de la ciudad de Caracas hasta cualquiera de las playas del litoral, se invierten mínimo Bs 500, “salir con la familia completa es un verdadero reto”, añadió.

Otra de las críticas dadas por el joven fue la situación de la venta de comida, asegurando pagar por un plato de pescado mil 200 bolívares, preció que lo alarmó, debido que considera es una exageración que teniendo los productos del mar a la mano, “es lo único que no hay escasez pues ellos mismos hacen sus jornadas de pesca para su posterior venta”, sometan el bolsillo de los visitantes a semejantes pagos. “No me vean la cara de turista”, aseguró decirle entre sonrisas a un vendedor en la playa que visitaba.

Un dato curioso y que sin costo alguno nos brindó Raúl, es que hizo toda la inversión pues andaba de aniversario con su pareja, “Por su cariño pagaría mucho más, pero para la próxima y al paso que vamos en este país, esas celebraciones futuras hay que festejarlas con una buena película y cotufas en casa”, sonrió, al tiempo que preguntó ¿Cuánto gastará una familia completa y sin vehiculo?, culminó.

Fuente: 2001

PS

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