La tormenta más larga de la galaxia se encuentra en Saturno

Las observaciones de la esta «tormenta perfecta» han sido presentadas en el Congreso de Ciencia Planetaria que se celebra estos días en Postdam, Alemania. El fenómeno es el noveno de este tipo que ha sido analizado desde que la Cassini entró en la órbita de Saturno en julio de 2004. Los rayos que caen en su atmósfera emiten ondas de radio extremadamente poderosas, unas 10.000 veces más fuertes que las terrestres y forman tormentas tan grandes que abarcan un diámetro de 3.000 kilómetros. En la Tierra, un espectáculo semejante sería un apocalipsis.

Hace falta luz«Estas tormentas no son sólo sorprendentes por su poder y longevidad, las ondas de radio que emiten son también útiles para estudiar la inosfera de Saturno, la capa que rodea el planeta a varios miles de kilómetros por encima de las nubes», explica Georg Fischer, de la Academia Austriaca de Ciencias, que participa en la investigación junto a colegas franceses y norteamericanos. «Las ondas de radio tienen que cruzar la ionosfera para llegar a la Cassini y así actúan como una herramienta natural para conocer la estructura de la capa y los niveles de ionización de las distintas regiones».

Las observaciones de los rayos sobre Saturno, realizadas con el instrumento Plasma Wave Science (RPWS) de la Cassini, han confirmado estudios previos de la nave espacial Voyager sobre la atmósfera del planeta, y es que su lado más iluminado tiene niveles de ionización cien veces más altos que su lado oscuro. Otra prueba que confirma la necesidad de luz para que haya una tormenta la obtuvo la sonda Cassini al sobrevolar cerca de Titán (el satélite más grande de Saturno) el pasado 25 de agosto. Durante la media hora en que la zona de Saturno observada por la Cassini fue oscurecida por Titán, no se observó ni un solo rayo.

Las tormentas de relámpagos en Saturno ocurren generalmente en una región apodada por los científicos «Storm Alley» («Callejón de las Tormentas»), situada 35 grados al sur del ecuador del planeta. «La razón por la que vemos rayos en esta localización en particular no está completamente clara, pero podría deberse a que esta latitud es uno de los pocos lugares en los que la atmósfera permite la formación vertical de nubes de agua a gran escala, lo que es necesario para que se forme una tormenta», explica Fischer.

Fuente: ABC.es

MG