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Gustavo Tovar-Arroyo

La peste chavista contagia México

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“Es innegable que Chávez tuvo el arrojo de hacer historia. Eso enaltece” (Andrés Manuel López Obrador)...
Aterrizar en la úlcera de nuestra era
Estoy preocupado, muy preocupado, aterrizo en la Ciudad de México y no doy crédito a lo que veo y escuchó: la peste ideológica del siglo XXI, el chavismo, ha logrado pervertir el debate político mexicano y viciar, con sus cancerígenas células populistas, a su maravilloso pueblo.
México está enfermo, la peste chavista lo ha contagiado, son notables las úlceras en su espíritu milenario.

La libertad muestra los dientes

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EL RENACIMIENTO DE LA OPOSICIÓN: Celebremos, hemos vuelto a ser oposición, recuperamos la senda del desafío y la lucha, comenzamos a reinventar nuestra rabia y a organizarla de nuevo en acciones de protesta y de reivindicación de la justicia.
Al fin la libertad vuelve a mostrar los dientes. Lo necesitábamos. No cualquier pueblo se recupera de tanta maldad, tanta traición y tanta caída. Es una hazaña y las hazañas se celebran.
Venezuela está viva, quiere democracia.

El retaco espionaje en Madrid

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El retaco estereotipo de la maldad

La maldad no tiene aspecto físico, prueba de ello es que en Venezuela una manada de retacos y mofletudos han ocupado el poder político por veinte años y han instaurado en ella una despiadada tiranía.

Nicolás, Diosdi Cabello, el tardado de González López (especialmente énfasis en su aritmética lentitud), Ameliach, Barreto o Carreño, son el ejemplo encarnado de que la maldad, por más gordinflona o lerda que parezca, no obedece a estereotipos.

Henry Falcón y los pies de la tiranía…

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Nuestra arma: El desprecio: Algunos debemos sentirnos orgullosos, hemos luchado con empeño contra el chavismo desde el primer día. No nos han doblegado ni comprado, resistimos de pie.
No sé si la historia compensará nuestro esfuerzo, pero al menos nuestra conciencia permanecerá tranquila. Luchamos…, luchamos en serio, pese al dolor y las heridas, seguimos encarando a la manada de delincuentes que ha secuestrado al país.
Nuestra arma más afilada es el desprecio.

Piratas, colectivos y el chavismo

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El rostro enterrado de la monstruosidad
Este será un artículo áspero, tocará tu entraña y la mía. Deriva de una búsqueda intestina que hice sobre lo que somos los venezolanos, sobre lo que eres tú, sobre lo que soy yo, sobre las raíces antropológicas de nuestra sociedad.

Busqué y rebusqué, lance una piedra sobre el espejo de nuestra memoria histórica y detrás de los cristales estallados, de los mil pedazos fracturados que somos los venezolanos, me encontré con un monstruo.

Cansan, confunden, condenan…

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Entre taras y tinieblas

Conocen bien mi desdén por la intelectualidad y la academia venezolana, sobre todo por aquella que ha prevalecido en los últimos cuarenta años de la vida política del país; lo he señalado y subrayado con insistencia. Los responsabilizo, en alguna medida, de nuestra ruina histórica. Chávez los pisoteó generacionalmente. Fracasaron.

Colaboracionistas, traidores, miserables

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La perplejidad inocultable: Si Tovar-Arroyo escribiese lo que piensa Tovar-Arroyo sobre la farsa electoral, Tovar-Arroyo diría: ¡váyanse al carajo colaboracionistas, traidores, miserables!

Pero Tovar-Arroyo no escribirá lo que piensa Tovar-Arroyo porque escribir semejante invectiva pública –que es lo que provoca– lo convertiría en un recalcitrante, que no lo es, y él, aunque no lo parezca, entiende la imperativa necesidad de arrostrar unidos a la tiranía chavista, por eso se contiene o intenta hacerlo.

Chávez y su sadismo de estado…

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La noche del 11 de abril de 2002, cuando llegué a casa y recargué mi celular amontonaba decenas de llamadas de Mohamed Merhi, a quien me había encontrado horas antes en la masacre de la avenida Baralt junto a su hijo Jesús. Era la noche del 11 de abril de 2002.
Lo llamé de inmediato, me preguntó si Jesús estaba conmigo, le contesté que no. “¿Me acompañas al hospital Vargas, tengo un mal presentimiento?”­
Colgué angustiado y lo pasé buscando.

Chávez y su sadismo de Estado…

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La noche del 11 de abril de 2002

Cuando llegué a casa y recargué mi celular amontonaba decenas de llamadas de Mohamed Merhi, a quien me había encontrado horas antes en la masacre de la avenida Baralt junto a su hijo Jesús. Era la noche del 11 de abril de 2002.

Lo llamé de inmediato, me preguntó si Jesús estaba conmigo, le contesté que no. “¿Me acompañas al hospital Vargas, tengo un mal presentimiento?”­

Colgué angustiado y lo pasé buscando.

Entre el vértigo y la sangre

¿Guerra a muerte contra el chavismo?

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El oscurísimo horizonte histórico
Estamos mal, muy mal; estaremos peor, mucho peor. Pareciera que la única luz que se divisa en el oscurísimo horizonte histórico viene acompañada por la humareda, el incendio y la estridencia de las metrallas.

No es mi aspiración –nunca lo será la guerra– pero lamentablemente es lo que se observa. Esclavitud o libertad, es el dilema de nuestra era. La opción es clara: la libertad; algunos no descansaremos hasta obtenerla por la vía de la noviolencia.
Pero esa vía se cierra.

El eterno retorno del voto perdido

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EN BÚSQUEDA DE UNA COINCIDENCIA: Creo que el principal esfuerzo que debemos hacer los venezolanos - en esta categoría no incluyo a los chavistas, mercenarios del narcotráfico - es dejar de insultarnos entre nosotros mismos. Tenemos que buscar coincidencias, una, dos, las que sean, pero coincidencias.

Pienso que la coincidencia inequívoca - entre los opositores sinceros y los países democráticos- es que hay que salir del criminal chavismo de manera radical y rápida.
La controversia es ¿cómo hacerlo?

¿Y si no lo hubiesen masacrado?

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Uno de esos personajes de leyenda: Lo conocí poco, comentó algunos de mis artículos y compartimos en una larga conversación la Venezuela de nuestros ideales y sueños. Me llamaba poeta; yo a él, Mariscal. Aunque no lo traté mucho siempre supe que Oscar Pérez era uno de esos personajes de leyenda que uno no cree que existan sino hasta haber incrustado nuestro dedo en alguna de las llagas de su costado y haber tocado su corazón palpitantemente venezolano. Era un idealista; sí, en Venezuela todavía existen algunos de ellos.
Él era uno.

!Ríndanse!

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La friísima ansiedad de volver a la lucha: Recientemente estuve en Venezuela, libré las garras metálicas y el husmeante hocico de la tiranía y me interné por rincones inciertos –y no tan inciertos– de nuestra geografía nacional. No diré cuándo ni cómo pero anduve por ahí no exento de una cortante –friísima– ansiedad. El riesgo fue enorme, si la dictadura me cazara me convertiría en un picadillo humano o en el mejor caso en un trofeíto “conspirador” para ser encarcelado y torturado.

No lo permitiré, claramente.

Hausmann no es Trump

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EN EL DECAÍDO Y MENESTEROSO DEBATE: Al fin surge una idea sensata, con visión de Estado, en el decaído y menesteroso debate político venezolano: El día D para Venezuela de Ricardo Hausmann.
El director del Centro para el Desarrollo Internacional de la Universidad de Harvard y asesor económico de decenas de países en el mundo entero ha levantado un argumento con el que se puede estar o no de acuerdo, pero que el sólo hecho de su planteamiento muestra las dimensiones apocalípticas de la crisis que padece Venezuela.
¿Una alianza militar regional para salvar a los venezolanos?

La rara galaxia de la esperanza

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Sólo encuentro en la oscuridad
lo que me une a la ciudad de la furia.

Soda Stereo

La imperfección de nuestro tiempo
Imagino que se habrán dado cuenta que en mis entregas por lo general se me escapa una que otra imprecisión verbal, una palabra repetida, dos artículos (uno definido y otro indefinido) acompañando al mismo sustantivo o una letra que obviamente no se corresponde con la voz que pronuncia. Me pasa mucho, lo sé; no me preocupa.
Encarno la imperfección de nuestro tiempo.

Chavismo, el rostro de la maldad

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LA PRIMERA MIRADA INTELIGENTE: Mi otra patria es Michoacán, sobrecogedor pero imponente estado enclavado en el centro de México. Los momentos más intensos de mi niñez los viví ahí.
Si como apunta Marguerite Yourcenar uno nace donde lanza la primera mirada inteligente al mundo, yo probablemente nací en Buena Vista Michoacán, la hacienda de mis bisabuelos.
Les cuento.

La rebelión cansada y perdida

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El eterno retorno

Hemos votado, marchado, protestado, lanzado piedras, tragado humo, vuelto a votar, mentado madres, caceroleado, bailado (como terapia infeliz), cerrado calles, votado de nuevo, quemado cauchos, bañado de **** a nuestros represores (como terapia feliz), ido y venido, vuelto a ir, vuelto a venir, votado otra vez, y nada; por hacerlo, por oponernos a la dictadura, nos han perseguido, expropiado, encarcelado, torturado, desterrado o asesinado. Somos un pueblo mal herido, que agoniza.

Yo soy Venezuela

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VENEZUELA Y LOS MALECONES DEL ESPÍRITU: La patria es una palabra hinchada, regordeta, celulitosa. La usan tanto los dictadores como los poetas; los presos políticos y los burócratas. A mí la palabra “patria” me pesa, no me gusta, nunca me ha gustado. Esa petulante y cursi manera como la usan las tiranías escupen maní masticado cada vez que la anuncian me abochorna, hay que esquivar sus babas mientras los tiranos la usan si no queremos quedar embarrados. Prefiero la palabra Venezuela, me parece una voz bellísima.

Los escupitajos de fuego

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Descansé en paz

La dictadura de Nicolás está muerta. Los venezolanos lo hemos decidido así y también América Latina y el Mundo. La estrecha vinculación del régimen con las fuerzas más nocivas de la modernidad: narcotráfico, terrorismo y corrupción, la estigmatizan y marginan como los criminales que son. En este momento al chavismo sólo lo sostiene la delincuencia.

¿Luchamos o nos rendimos?

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EL ANIMAL QUE SE MUERDE LA COLA: La oposición –me incluyo– es como un animal que gira sobre sí mismo frenéticamente para morder su propia cola. En vez de plantarse frente a la perra tiranía para desafiarla, clavarle los colmillos de la justicia en el cuello y vencerla, persiste en dar extravagantes vueltas en círculo para evitar lo inevitable: la confrontación final con el chavismo para erradicarlo del poder.

Hora cero: Sé Libertador

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LA HORA SUBLIME: Todas las interrogantes de este tiempo se amontonan en un solo acto: la rebelión civil. ¿La lograremos? Pienso que sí, pienso que Venezuela entrará pronto en el siglo XXI. Llegamos tarde, pero al fin llegamos.
Nuestra nación –preñada de ideales– se pare otra vez a sí misma, el futuro muestra su rostro, emerge del vientre ensangrentado de nuestra madre historia; y con manos temblorosas y vacilantes los venezolanos recogemos ese sueño de libertad que renace entre nosotros.

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