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Leandro Area Pereira

Libertad con tapabocas

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Hoy trajimos temprano del mercado, con lo que alcanza, paupérrimo bolsillo ciudadano, el disminuido peso de verduras y frutas a la casa, y aún seguimos lavando escrupulosamente papas, lechosas, zanahorias, mangos, remolachas, guayabas, lechugas, cambures, y demás saludables vituallas. Ya existe una rutina consensuada en la familia sobre los pasos a seguir, el protocolo oficial, luego de tan compleja expedición a Selva Nostra.

Más allá de lo electoral

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Por regla general las encuestas políticas, estudios de opinión pública se les llama, suelen ser compradas y vendidas, presentadas o manipuladas, con el objetivo de medir, principalmente en sociedades democráticas, el estado de ánimo de una población determinada, en un momento específico, a manera de fotografía o de termómetro, sobre un determinado tema de interés puntual.

Un mundo sin Messi(as)

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La vida sin perspectivas se abrevia y achica inexorablemente en el torbellino de las coyunturas. Acosados como andamos por las necesidades y las urgencias, haciendo cola interminable para si acaso entrar al hospital de nuestros abandonos cotidianos, tenemos poco tiempo, convencimiento, y mucho desencanto acumulado, como para encontrarle sentido a la virtud de ser. De ser acompañados. Preferimos estar, solitarios flotar, las vacas pastan, dejarnos llevar por el embrujo del horóscopo.

Nada se pierda, todo se transforme

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Claro que todo fluye, que todo se transforma, y quién lo niega. Cómo he de llevarle la contraria a tan citada y en apariencia irrebatible, irrefutable y contundente aseveración, casi que tendencia filosófica, religión, dogma, según la cual: “Nada se pierde, todo se transforma”, acuñada por el químico francés Lavoisier, hace más de dos siglos.

Este manicomio enamorado

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“¡Dios mío, qué pava tan grande nos ha caído encima!”, exclamaba una señora en la fila paralela a mi derecha, mientras esperábamos en la cola para pagar en el supermercado, sin guardar las distancias sugeridas, claro está, como si nada, cuando de pronto se va la luz y hay que esperar hasta que regrese para que "los aparatos esos –seguía refunfuñando la doñita– funcionen” y ella pueda por fin irse tranquila a su casa a darle comida a sus gatas siamesas, hablar con sus matas y salirse de ese infierno, “con el perdón de los presentes".

Orwell, pandemias y libertad

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“No hace falta en vida recurrir al diablo para entender al mal, y el mal pertenece al drama de la libertad humana” nos dice Rüdiger Safranski en su libro “ El mal o el drama de la libertad ” Ello sumado y restado al mismo tiempo pudiera querer decir, en interpretación muy subjetiva, que al existir tantas pandemias posibles, desde las diarias hasta las inesperadas, de contado o a crédito, juntas además o por separado, en estas en que estamos de encierros y de miedos el humano que somos, conminado y necesitado de tantas cosas, entre ellas de libertad, se siente marcado, limitado y co

Telegrama

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Querida tía: Por fin te escribo esta cartica aprovechando el viaje del amigo hacia esas tierras de Dios. Y lo hago en tono ceremonioso y pegachento, que es el que más me brota y se adecúa tal vez al espíritu de estos tiempos, que por aquí andamos atrapados entre el "imperialismo mesmo” y “el fin de la usurpación”.

Bochorno

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No son tan solo la dictadura, la pandemia, el hambre, los presos políticos, el calor sin electricidad, la sequía sin agua y la calima, las tribulaciones mayores que sumadas a otras patrañas, que da vergüenza reseñarlas de tan propias y rancias que ya son, las que constituyen las exclusivas calamidades de nuestro presente interminable.

Pandemias y crisis política

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La pandemia provocada por el coronavirus no vino sino a acelerar violentamente la crisis mundial acumulada durante mucho tiempo para finalmente convertirla en tragedia. La humanidad debería presentarse ante el juicio inaplazable de la conciencia. ¿Lo habrá hecho alguna vez?

Nadie inmune a la peste, las reacciones han sido múltiples ante eventos "irresponsablemente inesperados" que han puesto al desnudo un torbellino de causalidades que no hemos tenido tiempo aún de aclarar y sobre todo de resolver.

Pandemias y crisis política

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La pandemia provocada por el coronavirus no vino sino a acelerar violentamente la crisis mundial acumulada durante mucho tiempo para finalmente convertirla en tragedia. La humanidad debería presentarse ante el juicio inaplazable de la conciencia. ¿Lo habrá hecho alguna vez?

Nadie es inmune a la peste, las reacciones han sido múltiples ante eventos "irresponsablemente inesperados" que han puesto al desnudo un torbellino de causalidades que no hemos tenido tiempo aún de aclarar y sobre todo de resolver.

Confesión

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El porvenir se asoma parecido a una luciérnaga inconstante. Se prende y se apaga como el parpadear de los ojos de una muchacha bonita a la que le inventamos que es a nosotros a quien mira.

Pero resulta que atravesamos una noche de desesperanzas y traspiés que nos acongoja. Dígame usted dónde no se mece el desaliento que no sea en los dominios del poder que nos acecha.

Las negociaciones políticas

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Las negociaciones políticas son procesos en los que se ventilan los conflictos entre voluntades encontradas con la intención de llegar a acuerdos. Al menos así parece cuando no está a simple vista lo obvio y es que alguno de los litigantes lo que persiguen es perpetuar el statu quo, ganar tiempo u otro bien.

La nostalgia como utopía

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Uno de los abismos más profundos que ha dejado el socialismo del siglo XXI en el planeta de los venezolanos es el de la pérdida del sentido de pertenencia y por ende de identidad orientadora en su gente.

Las raíces que fraguan los pueblos con y en su historia son los pilares con lo que se soportan las sociedades frente a los avatares del tiempo y permiten enfrentar, distraer o evitar, las fuerzas que surgen contra la estabilidad y funcionamiento de una nación.

Hasta cuándo y aún

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La sociedad venezolana, en caso de que aún exista, huye de sí misma y se refugia en la nostalgia. El presente es una interminable calle ciega. La vida no fluye sino que yace estancada en un pozo. Escribimos telegramas sin destinatario conocido. No hay dirección alguna. Hablamos incongruencias que se repiten en el río de un silencio que rebota en nuestro interior y se desploma. Hasta cuándo y aún.

Feliz Muchacha Navidad

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Doña Eternidad, como si fuera a terminarse de repente el tiempo, amaneció celosa con mayúsculas. Lleva días así cual azogue.

Sorprendidos le gritan los muchachos con esa voz apuradita que entra por las ventanas para que salga a jugar a la calle pero está demasiado vieja y sorda para entender.

Tanto así que se quedó vestida de niña para siempre y todo el mundo la confunde y adopta, mima y lleva donde vaya.

De padres desconocidos, los perros no le ladran. Ya es tan de uno que se nos olvida que existe si no fuera porque traga y malgasta luz como ninguna.

“En esta aduana no se habla mal de Chávez”

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Cuando pienso en la relación colombo-venezolana respira en mí dubitativo la sempiterna frase o letanía suspensiva e inconclusa de “lo que nos une, lo que nos separa”, que se rellena cambiante de calificativos acordes con los tiempos, las circunstancias, los intereses y a la que le calzan cómodas todas las preposiciones posibles.

Tiempo de guasones

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Entre los fanatismos y la pasividad se engendran los guasones, populistas, dictadores, jokers, oportunistas todos. ¡Qué más da! Allí esperan, comen a su gusto, reencauchan pesadillas y arrojan aplaudidos la apetecida carnada. Lo mejor que hacen no es disfrazarse, sino mostrar las vísceras de las víctimas y comer del muerto en plena vía pública, que los vean, para solazarse luego en la venganza compartida representada en imágenes que Goya ya plasmó hace tanto, en la que los (nos) retrata desnudos.

¡Qué viva la política!

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Propenso a la reflexión me detengo y dispongo nuevamente a escarbar y opinar, más allá de chismes y miserias, sobre las espantosas dificultades del presente venezolano, con el deseo febril de encontrar explicaciones adecuadas y salidas eficientes al fracaso cotidiano que nos toca vivir desde hace tanto tiempo, a fin de procurar el oxígeno necesario con el cual cimentar voluntad ciudadana mayoritaria, hoy ensimismada, que deberá ser democrática, indetenible, plural, sólida, emprendedora y útil.

Al tiempo de hoy

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El régimen venezolano da muestras de un proceso de descomposición acelerado e irreversible que se sostiene solamente en el poder de monstruos autocráticos mundiales.

El negocio de la dictadura venezolana, tan próspero en ganancias y lealtades durante 20 años, al día de hoy ya da inevitables traspiés evidenciados en traiciones, desacatos, delaciones y fugas.

Se sienten, se les ve, derrotados. La película se les acaba y se levantan apresurados de sus asientos mientras los venezolanos nos morimos de hambre y de padecimientos.Allí está su legado. Ruinas.

Venezuela: un ensayo explicativo (2ª. Parte)

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El capítulo sobre la “orfandad” estará dedicado a reflexionar sobre primero de los cuatro “miradores” propuestos y anunciados anteriormente para el establecimiento y discusión de un esquema perspectivo y prospectivo desde donde analizar el proceso político venezolano e incidir sobre él.
Como recurso excesivo y provocador a los fines de esta segunda entrega me serviré de la mención que se hace de tal cuestión en el Acta del 19 de abril de 1810, más de doscientos años hacen ya:

“La batalla por la paz” de Juan Manuel Santos

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Pragmatismo con principios: Soy un venezolano, la identidad importa, que acaba de leer el libro más que autobiográfico de Juan Manuel Santos, “La Batalla por la Paz”, que pareciera escrito desde “el territorio en el que se suspende el juicio moral”, como nos dice en otro contexto Milan Kundera en su novela “Los Testamentos Olvidados” (1993), pero que he considerado útil traer por los cabellos y soltar aquí sobre el tapete para ayudarnos tal vez a imaginar la región-paradigma, el estado mental en el que Santos parece sentirse cómodo consigo mismo escribiendo su obra, blindado y anclado en un

Venezuela: Un ensayo explicativo

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Abrumados por el hartazgo de los días que no terminan de llegar aún a parte alguna y estancados en su letargo insostenible, a pesar de las luces que se asoman, se apremian el espíritu dolido y el intelecto deseoso por encontrar explicación humana suficiente y válida a las razones por las que Venezuela se encuentra atorada en esta ignominia de ejemplo, de hambre, dolor y de vergüenza.

Política con "P"

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Sucede que en las universidades u otros conventos en los que se enseñan los misterios de la política se habla de ella en términos valorativos: la política es buena y los hombres la envilecen.

A esta concepción “platónica” la entienden los adolescentes y pocos la practican a lo largo de su vida, convirtiéndose en ejecutores de cosas, polifacéticos mantenedores de cargos o buscadores de fama. ¡Qué más da!

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