Un esqueleto de un vampiro potencial, estrella del museo histórico de Sofía

Este esqueleto de un hombre de 180 centímetros fue descubierto a principios de junio en la necrópolis de una iglesia en Sozopol, en el Mar Negro, atado al suelo con un trozo de hierro y con los dientes machacados. El vampiro potencial ha sido limpiado para ser expuesto "como testimonio de una práctica tradicional en Bulgaria", declaró a la AFP el director del museo, Bojidar Dimitrov. "Uno de los empleados no paraba de santiguarse al lavar los huesos", anotó.

El arqueólogo del descubrimiento, Dimitar Nedev, estimó que este esqueleto y otro más endeble, al lado, podrían ser "intelectuales del siglo XIV adelantados respecto a las ideas de su época". "Eran temidos y, por lo tanto, enterrados más allá del recinto" de la ciudad.

Los rituales para impedir que las personas se conviertan en vampiros después de su muerte existen en todas partes en Bulgaria, todavía hoy en día, explica el profesor de etnología Ratchko Popov, apodado "el vampirólogo" por sus compañeros.

El vampiro es imaginado como un ser feo -tuerto, con joroba o cojo- o demasiado viejo, que se alimenta con sangre de ganado, pero que también puede atacar a los seres humanos. Como el vampiro en principio teme el agua, pueblos enteros de la región de Strandja (oeste) se mudaron al otro lado de un río para huir, recuerda.

"Tras la muerte de mi marido, en 2008, hemos efectuado un rito: con un huso de madera, hemos agujereado la tierra de su tumba para que se quede", indica Zara Dimitrova, una institutriz jubilada del pueblo Novo Selo (noroeste).

"Mi tía ató los pies de mi tío fallecido con los cordones de sus zapatos para impedir que vuelva como vampiro", declara Valia Ivanova, una intérprete de Sofia.

El tratamiento contra el vampirismo engloba diversas prácticas. En el caso del esqueleto de Sozopol (este), se le atravesó el corazón con una reja de arado.

En la ciudad antigua de Deultum (este), cerca de Sozopol, se descubrieron en 2004 en una tumba tracia seis esqueletos de los siglos IV o V con los brazos y las piernas enclavados y enterrados profundamente. Estos esqueletos, rodeados por piedras talladas, otra medida contra la resurrección en vampiro, son los más antiguos que testifican de esta práctica en el territorio búlgaro, según el arqueólogo Petar Balabanov.

El 12 de junio, el arqueólogo Nikolai Ovtcharov anunció el descubrimiento en un monasterio en Valiko Tarnovo (centro) de un esqueleto, que todavía no ha sido fechado, atado al suelo con grapas de hierro, tres en las piernas y una del lado izquierdo del tórax. También estaba cubierto con carbón quemado.

La rápida notoriedad del vampiro potencial de Sozopol inspira a las empresas turísticas. Los restaurantes y bares ofrecen así "costillas de vampiro" con el "cóctel de vampiro". Las autoridades contemplan un hermanamiento de Sozopol con la ciudad rumana de Sighisoara, en Transilvania, donde nació el conde Drácula en el siglo XV, con la esperanza de un efecto positivo para el turismo.

Los arqueólogos son más prudentes. Dimitar Nedev teme "un interés malsano de las sociedades ocultas". Por ello, el segundo esqueleto atravesado por una pica será enterrado de nuevo como lo fueron en 2004 los seis descubiertos en Deultum. AFP

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