Coalición mundial de aire limpio logra progresos en su primer año

Conocidas como contaminantes climáticos de corta vida, estas emisiones no duran mucho en la atmósfera de la Tierra, pero la ciencia ha demostrado que contribuyen enormemente al calentamiento global. En febrero de 2012 se constituyó la Coalición Clima y Aire Limpio (CCAC) para combatir estos contaminantes, mitigar el cambio climático, proteger el medio ambiente y preservar la salud.

La coalición espera impulsar acciones que podrían prevenir el calentamiento futuro de 0,5 grados centígrados para el año 2050 y evitar más de dos millones de muertes prematuras y 30 millones de toneladas de pérdidas de cosecha a causa de la contaminación del aire.

“La CCAC ha logrado considerables progresos durante su primer año, al haber crecido de 6 países socios a 30, junto con organizaciones como el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), el Fondo para la Defensa del Medio Ambiente y el Banco Mundial”, dijo el secretario de Estado, John Kerry, en una declaración del 20 de febrero en la que reconoció el primer aniversario de la coalición. A partir de febrero más naciones se han sumado a la coalición, según dijo Sandra Cavalieri, asesora de asociaciones de la CCAC, permitiéndole a la coalición alcanzar 31 gobiernos socios con la Comisión Europea.

Estados Unidos fue uno de los fundadores de la CCAC, junto con Bangladesh, Canadá, Ghana, México y Suecia. Los miembros más nuevos incluyen el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, el Instituto Internacional para el Desarrollo Sostenible y la Alianza Mundial para Hornos Limpios, entre un total de 60 socios.

La CCAC ha obtenido un apoyo generalizado rápidamente, porque los contaminantes climáticos de corta vida perjudican a diversos intereses en el ámbito de la salud, el medio ambiente y la agricultura.

“Creo que por eso hemos podido atraer a miembros tan diversos”, dijo Cavalieri. “Tenemos países socios de todo el mundo, incluso de Asia, África, América Latina y los pequeños estados insulares. Realmente nos estamos acercando a todos”.

La CCAC se constituyó en respuesta a hallazgos científicos que indicaron que las medidas de control de la contaminación atmosférica para combatir las emisiones de hollín y metano podrían generar logros a corto plazo en cuanto a la mejora de la calidad del aire y la reducción de los gases de efecto invernadero. La investigación identificó áreas particulares a mejorar:

- Reducir las fugas y erupciones de metano en las instalaciones de producción de petróleo y gas.

- Reducir el metano emitido por los residuos sólidos urbanos.

- Reducir las emisiones de carbono negro de los vehículos diésel en las cadenas mundiales de suministro de mercancías.

- Reducir las emisiones de carbono negro generadas por los tradicionales hornos de ladrillo y los hornos de los hogares.

- Reemplazar los refrigerantes de hidrofluorocarbonos por alternativas inocuas para el clima.

“Hay mucho impulso”, dijo Cavalieri. “Hay muchas oportunidades de obtener beneficios rápidos”.

Reducir las emisiones de metano de los residuos sólidos urbanos es una de las áreas en las que los miembros de la coalición CCAC desean acelerar las acciones. El metano se filtra de las acumulaciones de basura de las ciudades a una tasa de 1.300 millones de toneladas por año, según estimaciones del Banco Mundial.

“Estamos muy emocionados por el progreso de la iniciativa de residuos sólidos urbanos de la CCAC desde que iniciamos nuestra actividad en Río+20 [en junio de 2012]”, dijo Rohit Aggarwala, un asesor del alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, que preside C40, una red de megaciudades que se enfoca en reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. La acción acelerada de C40 sobre los contaminantes climáticos de corta vida “generará reducciones de las emisiones dentro de las megaciudades del mundo”, comentó Aggarwala al concluir una reunión de representantes de ciudades internacionales realizada en marzo sobre el aumento de las actividades orientadas a la reducción del metano.

“Estas soluciones no solo ocasionarán un progreso cada vez mayor sino también un cambio transformador a la escala necesaria para obtener beneficios para el clima y la salud a nivel local y mundial”, dijo Kaveh Zahedi del PNUMA, jefe interino de la secretaría de la CCAC, durante la reunión de marzo.

Reducir las fugas y la quema de gas natural de las instalaciones de producción de petróleo y gas es otro ámbito en el que se está logrando progreso. La iniciativa mundial para la reducción de la quema de gas, respaldada por el Banco Mundial y la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos, ha trabajado durante una década para ayudar a los países a encontrar maneras de aprovechar la quema de gas, en lugar de permitir que el gas se libere a la atmósfera.

La iniciativa ha reducido la quema y fuga de gas en aproximadamente 275 millones de toneladas desde 2005, lo que equivale aproximadamente a eliminar 52 millones de automóviles de las carreteras, según estimaciones del Banco Mundial.

La CCAC espera lograr mayores reducciones de las emisiones de metano a través de una mayor colaboración con la industria petrolera y gaseoducta.

Según dijo Cavalieri, estamos cerca de lograr los objetivos de reducción de los contaminantes climáticos de corta vida, a medida que estas iniciativas se multiplican y van surgiendo otras a partir de la etapa de desarrollo. No obstante, el trabajo de la CCAC es solo una parte del enorme trabajo para mantener el calentamiento global bajo control a través de la reducción de todas las emisiones de gases de efecto invernadero y el uso de combustibles a base de carbono.

“Estamos tratando de complementar las urgentes acciones en marcha para la reducción del CO2”, dijo Cavalieri en una entrevista en la sede de la secretaría de la CCAC en París. NP

EA