El cerebro humano no entiende de sexos

El análisis de un equipo de investigadores de la Universidad de Tel Aviv sostiene que los cerebros con predominio de características por sexo apenas representarían el 6%

Un equipo de investigadores de la Universidad de Tel Aviv ha negado que pueda hablarse de un cerebro masculino y otro femenino, aunque este órgano sí presenta diferencias en función del sexo. Esta es la principal conclusión a la que llega un estudio que publica la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS).

Las diferencias cerebrales en función del sexo tienen un alto interés social, porque se asume que su presencia prueba que los humanos pertenecen a dos categorías distintas, no solo en términos de sus genitales.

Este estudio ha sostenido que los cerebros humanos están compuestos de «mosaicos» únicos de rasgos característicos, algunos más comunes entre las mujeres, otros lo serían entre los hombres y algunos estarían asociados a ambos. El análisis revela que los cerebros en los que predominan características solo de mujeres o solo de hombres son muy escasos. En concreto, de entre los cerebros analizados apenas representarían el 6%.

«Mosaicos» heterogéneos

Para llegar a esta conclusión, la investigadora principal, Daphna Joel, y su equipo analizaron más de 1.400 cerebros humanos con cuatro conjuntos de datos. En cada análisis, identificaron un subconjunto de regiones cerebrales que eran las que diferían más entre los dos sexos a través de criterios como el grosor de los tejidos o el volumen de diferentes partes del cerebro.

Sus resultados sugieren que la mayoría de los cerebros son «mosaicos»heterogéneos de características más propias del hombre, más propias de la mujer o intermedias. De esta heterogeneidad, deducen que los cerebros humanos no pertenecen a una de las dos características estructurales distintas, es decir, que no existe un cerebro masculino y otro femenino.

Cerebro, objeto de investigación

El doctor Carlos Tejero, vocal de la Sociedad Española de Neurología (SEN) ha explicado que desde el siglo pasado se han sucedido investigaciones de diferente índole sobre las posibles diferencias entre los cerebros de hombres y mujeres. Estudios que se han realizado, ha señalado Tejero, sobre «la población neuronal o con cerebros de personas fallecidas» que llevaban a conclusiones superadas («tópicos»). En este sentido, ha puesto como ejemplo de todo lo anterior, los estudios basados en cerebros de fallecidos que apuntaba que una mayor corvatura en la corteza del lóbulo parietal favorecía una mayor capacidad de orientación del hombre. O en el sentido opuesto, durante los años ochenta.

«Se trata de tópicos, ya que cuando uno investiga determinados temas no debe olvidar que algunas cosas se publicaron en el año 1974 en un contexto en el que los tópicos eran generalizados», ha advertido. Es a partir de los años 70 cuando las nuevas técnicas de neuroimagen permiten estudiar cerebros de personas vivas.

«El estudio de la Universidad de Tel Aviv nos obliga a tomar conciencia de que debemos dejar de tomar conclusiones de estudios antiguos, aunque en absoluto cierra puertas a que no existan diferencias entre hombres y mujeres a nivel cerebral: hay que buscar nuevas teorías, no basarnos en tópicos», ha destacado este neurólogo que cree que con Internet pronto se podrán estudiar nuevos aspectos de nuestro cerebro y hacer los experimentos en condiciones más próximas a la vida real.

Al respecto, ha añadido que la investigación del equipo de Daphna Joel parece demostrar que «basarnos en el tamaño del cerebro no tienen tanta importancia, que no sólo se trata del número de neuronas sino de cómo se conectan». Entre otras cosas, qué partes del cerebro se están utilizando en determinadas tareas.

Tejero ha recordado que los cerebros familiares se parecen y «que el hijo de una familia de deportistas o de músicos tiene más posibilidad de ser un deportista o un músico, su cerebro está predispuesto». Sin embargo, ha resaltado la relevancia de las «influencias externas» y de la necesidad de moldear esa inclinación durante la vida.

En opinión de Tejero, también es «muy interesante» conocer si las asimetrías en la morfología cerebral por exceso o escasez neuronal es un signo de normalidad o hay alguna enfermedad detrás. «Para los neurocirujanos es importante saber si la retirada de una determinada parte puede ser suplida por la otra», ha concluido.

Fuente: ABC.es

YR