La caza furtiva provoca esta sorprendente mutación genética

Elefantes sin colmillos, mutación genética al alza

´En Mozambique, la excolonia portuguesa que se independizó en 1975, los años pasados de guera civil han dejado una huella terrible en las poblaciones humanas, pero también en la de elefantes.

Como resultado de la caza furtiva indiscriminada contra todo paquidermo que exhibiese marfil, un buen número de las escasas hembras que carecían de comillos por una mutación genética (por aquel entonces solo el 1% de la población) lograron sobrevivir y transmitir ese rasgo a las generaciones siguientes. ¿El resultado? Hoy día el 98% de las hembras de elefante que nacen en Mozambique carecen de colmillos.

Cuanto finalizó la guerra civil a mediados de los 90, habiéndose cobrado un millón de vidas humanas y provocando muchos más desplazamientos, el 90% de la población de elefantes en los parques de Mozambique había sido exterminado. Una de las supervivientes, llamada Nómade, sobrevivió junto 11 de sus hermanas gracias en parte a una milagrosa mutación que les hizo carecer de comillos. Curiosamente, en ese 10% de la población de elefantes que sobrevivió a la guerra civil, la mitad de las hembras portaba el mismo gen que Nómade.

Esta mutación, que ciertamente benefició a estas hembras de cada a su superviviencia, tiene también su parte negativa. Los colmillos son una herramienta crucial para la supervivencia de los elefantes, que los emplean para escarbar en la tierra em busca de minerales o comida, para arrancar la corteza de los árboles, o para doblar las ramas en busca de los futos. Además, los machos los emplean en sus luchas durante la temporada de reproducción, y con las hembras a modo de exhibición sexual.

Afortunadamente, la inteligencia de estos animales y contar con otra herramienta espectacular como es su trompa, les está ayudando a sobrevivir. Y eso es una suerte, porque en algunos mercados, como China, la demanda del colmillo de elefante sigue siendo altísima. Al ser los colmillos de los machos mucho más grandes, estos fueron los primeros en caer. El resultado, como comentado anteriormente, es que hoy en África existen algunos lugares donde el 98% de las hembras nacen sin colmillos. Después de todo ¿quién va a cazarlas si con ello no pueden vender marfil?

Pero volvamos con Nómade. El pasado violento de la región ha dejado entre las poblaciones de elefantes locales, algo similar al desarraigo. Cuando una familia pierde a su matriarca, las posibilidades de que las crías sobevivan caen en picado ya que no hay nadie que cuida de los jóvenes. De hecho, la primera vez que los responsables del parque vieron a Nómade, estaba con un grupo diferente al actual. De ahí su nombre: “nómada” en portugués.

Para complicarlo todo, la ausencia de machos hace que las hembras sufrán altos niveles de estrés debido al hecho de que no se quedan preñadas. Los pocos machos con comillos que quedan, mueren sin encontrar remplazo a tiempo, lo que hace que el número de elefantes que nacen sin colmillos siga aumentando. Y mientras no se acabe con la caza furtiva y se ilegalice de forma efectiva el comercio de marfil, la tendencia irá “in crescendo”.

No obstente, hay lugar para la esperanza. A pesar de que la mitad de las hembras que sobrevivieron a la guerra civil carecían de colmillos, solo una tercera parte de los nacidos después muestran esta condición. El hecho de que estos animales pueden alcanzar una edad de 70 años significa que, si las cosas mejoran, se podrá observar un cambio de tendencia en las próximas generaciones. Y es que, como decían en Parque Jurásico, la vida siempre encuentra el camino.

Fuente: Yahoo / MF