Lo que el mundo hubiera escuchado de haber muerto Neil Armstrong en la Luna

Grabaciones del momento del alunizaje, sus primeras palabras con el famoso "Un pequeño paso para un hombre, un gran salto para la humanidad", absurdas teorías conspiranoicas que niegan la llegada del hombre a la Luna e incluso una antigua leyenda urbana sobre una frase jamás pronunciada por el propio Armstrong pero que ha quedado para la posteridad bajo el título "Buena suerte, Mr. Gorsky", han sido utilizadas por numerosísimos medios para ser publicadas en los últimos días.

Pero entre toda esa documentación se encuentra un momento de incertidumbre que mantuvo en vilo a todos los representantes de la NASA y, sobre todo, al presidente de los Estados Unidos, que en aquellos momentos era Richard Nixon.

De toda la misión espacial, lo más complicado no era llegar hasta allí, alunizar y tener a los astronautas paseando por la superficie lunar, sino que el mayor temor se encontraba en saber si se realizaría con éxito el despegue desde aquel lugar para iniciar la vuelta a casa de la tripulación del Apolo 11.

Todo estaba previsto para que el modulo lunar Eagle, en el que viajaban Neil Armstrong y Edwin 'Buzz' Aldrin, despegase rumbo al módulo de mando Columbia, comandado por Michael Collins. Ese instante era el más temido desde la Tierra y, aunque todo se encontraba bajo control, un fallo (por pequeño que este fuera) podría dejar tirados a los astronautas en la Luna, teniendo que ser abandonados allí y falleciendo con el tiempo por falta de alimentos o incluso mediante el suicidio, al comprobar que no podrían ser rescatados.

Ante cualquier eventualidad, la Casa Blanca quiso tener dispuesto un protocolo en el que saber qué hacer en caso de producirse un fatal desenlace de los astronautas Armstrong y Aldrin. El primer paso a seguir sería la llamada en persona del presidente Nixon a cada una de las esposas de los astronautas (con la consideración de viudas) y, tras suspender todo contacto entre la NASA y el módulo lunar (con tal de evitar ser testigos de la tragedia y agonía), un sacerdote procedería a realizar un sepelio con los mismos métodos que se realizaban en las catástrofes marítimas, en el que encomendaría sus almas a lo más profundo de la profundidad. Se concluiría el acto con la oración del 'Padre Nuestro'.

Acto seguido, el máximo mandatario de la nación se dirigiría a la población para comunicar la triste noticia. El texto fue escrito por el periodista político y, por aquel entonces, escritor de los discursos del presidente Nixon, William (Bill) Safire y le fue entregado al jefe de gabinete de la Casa Blanca H. R. Hadelman.

Treinta años después, fue el propio Safire quien desveló en un artículo titulado "Ensayo; el desastre nunca llegó" (Essay; Disaster never came), publicado en The New York Times el 12 de julio de 1999, el contenido del discurso preparado para Nixon y el cual decía lo siguiente:

El destino ha querido que los hombres que fueron a la Luna a explorar en paz se quedaran en la Luna a descansar en paz.

Estos valientes hombres, Neil Armstrong y Edwin Aldrin, saben que no existe esperanza de que sean recuperados. Pero también saben que existe esperanza para la humanidad en su sacrificio.

Estos dos hombres están dando sus vidas para el objetivo más noble de la humanidad: la búsqueda de la verdad y la comprensión.

Serán llorados por sus familiares y amigos. Serán llorados por la nación. Serán llorados por la gente del mundo. Serán llorados por una Madre Tierra que se atrevió a enviar a dos de sus hijos hacia lo desconocido.

En su exploración, consiguieron que la gente del mundo se sintiera como uno. En su sacrificio, se unen más estrechamente la hermandad del hombre.

En la antigüedad, los hombres miraron a las estrellas y vieron a sus héroes en las constelaciones. En la actualidad, hacemos lo mismo, pero nuestros héroes son hombres de carne y hueso.

Otros seguirán, y seguramente encuentren su camino de vuelta a casa. La búsqueda del hombre no parará, pero estos hombres fueron los primeros, y se mantendrán como los más importantes en nuestros corazones.

Todo ser humano que mire a la Luna en las noches venideras sabrá que en algún rincón de otro mundo estará para siempre la humanidad.
Afortunadamente la misión Apolo 11 terminó satisfactoriamente y los astronautas regresaron sanos y salvo, siendo recibidos como auténticos héroes y dejando para la posteridad una de las gestas más importantes de la Historia.

Fuente: http://es-us.noticias.yahoo.com/blogs/blog-de-noticias/lo-que-el-mundo-h...

DJ