Una tribu nativa recurre a drones para estudiar sus sitios arqueológicos

Una tribu nativa recurre a drones para estudiar sus sitios arqueológicos

La tribu de Ute, la más antigua de Colorado (EE.UU.), ha recurrido a nuevas tecnologías como drones, fotometría y realidad virtual para estudiar y preservar sus sitios arqueológicos en el suroeste del estado. Para ello contactaron con James Potter, director ejecutivo de la Fundación PaleoWest, que, mediante el uso de drones y fotografía digital reúne importante información de las ruinas pueblos nativos del oeste del país sin necesidad de realizar excavaciones, respetando así la cultura y las tradiciones de esos pueblos.

"De esa manera, los turistas y los miembros de la tribu, especialmente los ancianos de la tribu, pueden visitar esos sitios remotos y frágiles en una realidad virtual tridimensional sin tener que ir en persona a esos sitios. Es una manera de visitar con menos impacto que una exploración real", explica a Efe Potter.

El doctor en Antropología de la Universidad Estatal de Arizona indicó que los drones permiten fotografiar desde "alturas y ángulos específicos" para obtener imágenes detalladas de grandes sitios que no se pueden ver desde el suelo o lugares de difícil acceso.
Las fotografías luego se usan para crear mapas, descubrir nuevas estructuras y crear modelos en tres dimensiones de los sitios arqueológicos.

Las tierras de los Ute y otros sitios similares en Colorado y otros estados de la región son importantes para entender el pasado de los nativos americanos por varias razones, dice Potter.

Debido al clima seco y a que los sitios están en lugares remotos se trata de sitios "extremadamente bien conservados" y además los descendientes de las personas que vivieron en los sitios arqueológicos ahora estudiados aún viven en la zona.

Los drones han permitido estudiar antiguos lugares de habitación que los nativos crearon en acantilados como el que integrantes de la tribu Pueblo ocuparon cerca del río Mancos en el suroeste de Colorado entre los años 750 y 1350, aproximadamente.

Así exploraron el interior de edificios en estos acantilados y fotografiaron petroglifos o pinturas que luego pudieron ser vistos y analizados por los ancianos de la tribu.

La Oficina de Preservación Histórica de la Tribu Ute (THPO, por su sigla en inglés) y PaleoWest llevan a cabo desde 2015 este proyecto de catalogación y evaluación de un área de más de 50.000 hectáreas en la zona cercana al Parque Nacional Mesa Verde para determinar los lugares con mayor posibilidad de encontrar vasijas que permitiesen determinar los momentos de ocupación de esos sitios.

Para ello recurren a los drones, que toman fotos con distintos tipos de luz, incluida ultravioleta e infrarroja, con las que recrean virtualmente los objetos fotografiados.

Potter, que decidió estudiar arqueología en 1982, cuando, siendo casi un adolescente, visitó sitios arqueológicos griegos y romanos, explica que gracias a la ayuda de nuevas tecnologías obtiene "inmensa cantidad de información con un impacto mínimo en los sitios".

"Eso resulta de mucha importancia porque las tribus no necesariamente quieren que se realicen muchas excavaciones en sus tierras. Y también ayuda a los arqueólogos a crear mapas más precisos y eficientes y a registrar esos importantes sitios arqueológicos para el futuro", indica.

La fotometría ya identificó doce sitios de los Ute que deben ser preservados y ruinas hasta ahora desconocidas y también reveló que lo que antes se consideraba como sitios separados de pueblos independientes en realidad estaban interconectados por caminos y senderos.

Pero el proyecto aún tiene como desafío la escasez de fondos federales y estatales, aunque destaca que este tipo de trabajo es vital para "refinar" el entendimiento de las comunidades nativas antiguas y ayudar a las tribus actuales a "proteger y preservar esos sitios".

EFE/ MF