Venezolanos que tienen su rincón en Australia

Venezolanos que tienen su rincón en Australia

Australia es un país multicultural. Alrededor de 27% de los residentes nacieron en otro país. Dos jóvenes profesionales venezolanos nos cuentan sus historias

Federico Boede y Verónica Sánchez son dos jóvenes venezolanos con títulos universitarios. Él médico veterinario, ella odontólogo. Hace dos años vendieron todo, hicieron sus maletas y se fueron a Australia. La primera diferencia con Venezuela es que cuando ellos, en Melbourne, Australia, se preparan para desayunar, en Caracas están listos para dormir.

Decidieron emigrar porque las cuentas indicaban un futuro poco prometedor en Venezuela. “Vimos la oportunidad de comenzar nuestra vida de recién casados en un país diferente”. Evaluaban dos opciones: Canadá y Australia. “Decidimos Australia porque la visa de estudiante permite estudiar inglés y trabajar legalmente 20 horas semanales, cosa que no lo permite Canadá. Así recuperaríamos la inversión inicial. Otro punto a favor es que veterinaria y odontología son dos profesiones con gran demanda en Australia. Y lo último, el clima de Canadá no era tentador, especialmente para mi esposa”.

Como todo comienzo en un país extraño, Federico y Verónica estaban dispuesto a todo. “Durante año y medio trabajamos en lo que nos ofrecieran mientras aprendíamos el idioma y nos adaptábamos a la cultura local. La visa de estudiante nos permite trabajar, pero también debemos pagar impuestos y cumplir con los estudios, que por lo general es a tiempo completo”.

Actualmente vivimos en Alice Springs, "es un lugar muy bonito, es lugar un tanto salvaje y coincide con nuestro estilo de vida"

¿Qué trabajo les ofrecieron inicialmente?

Luego de una breve pausa, Federico enumera: “En la cocina en locales de comida rápida, preparando comida para eventos, cuidador de mascotas (dogsitter), niñera o babysitting, repartidor, limpiando casas, mesonero y orgulloso limpia pocetas…”

Lo anterior fueron escalones para llegar a donde están: Él como enfermero veterinario y ella asistente odontológico. “Eso nos permite aprender los métodos y los avances de nuestras respectivas carreras”.

Para ejercer sus profesiones deben realizar un examen de equivalencia que representa un gran costo, son una vez al año y exigen un nivel alto de inglés. “Ambos presentaremos nuestros exámenes de equivalencia el año entrante”.

Cuando Federico se pronunció por Australia, pensó que el idioma no sería mayor obstáculo porque consideraba que tenía “cierto nivel de inglés y creí que con eso sería suficiente para establecerme rápido, sin embargo, el acento australiano es algo muy diferente a lo que estaba acostumbrado. Ese fue el primer escalón que tuvimos que superar en la escalera de retos, y aun seguimos trabajando en eso”.

Federico y Verónica lo han tomado con paciencia: “No hay un problema más difícil que el otro, debes ir superando etapas como el idioma, conseguir trabajo, superar los exámenes del Sistema Internacional de prueba del idioma inglés(ILETS), conseguir vivienda, ayudar a la familia en Venezuela… se cambian unos problemas por otros…”

Para el año fiscal 2015-1016 la comunidad venezolana en Australia estaba integrada por unas 4.500 personas y era una de las que más crecía entre los hispanohablantes en el país, con un aumento de 71% en los últimos años.

Esa comunidad tiene su canal de expresión en Venezuelan Association of Australia. Precisa Federico que la Asociación: “no tienen un lugar fijo de reuniones pero siempre están realizando actividades sociales en pro de mantener nuestra comunidad unida”.

Federico y Verónica han hecho amistad con venezolanos que llegaron antes y “se han convertido en nuestra familia sustituta y así los queremos. Ellos entienden nuestros problemas como emigrantes venezolanos. Han sido nuestros mejores consejeros y gran apoyo, sin ellos todo hubiese sido más difícil, con ellos hemos compartido logros y han sido nuestro hombro para llorar por los fracasos o situaciones difíciles”.

Enrique Rondón Nieto/Informe21