Manjares criollos mantienen la tradición de la Semana Mayor

A la hora de conmemorar la Semana Santa, la gastronomía se convierte en uno de los factores más importantes, debido a que las amas de casa se dan la tarea de preparar deliciosos manjares para el disfrute de la familia en estos días de reflexión.

A través de los años las comidas que se acostumbran a preparar han ido evolucionando, cada vez se incluye algún nuevo dulce en esta tradición milenaria. Los cuales son degustados por los más pequeños de la casa, adultos y abuelitos.

El plato principal y característico de la Fiesta Santa es el pescado alimento que se utiliza para suplantar la carne en los días en los que se prohibe su consumo. A pesar del alto incremento de su valor, los feligreses hacen sacrificios para poder adquirir el producto.

Entre los más populares para estas fechas se encuentra el pescado salado, el cual es preparado bajo un proceso riguroso. También se encuentra el cazón y el atún, que en su mayoría vienen acompañados de ensalada mixta y tostones.

"Desde hace muchos años he preparado todo tipo de pescados para Semana Santa, creo que es por eso que a todos los miembros de mi familia le gusta tanto este alimento (...) la tradición hay que continuarla, ya que es una manera de respetar y rendir tributo al sacrificio que hizo Jesús por nosotros", destacó Gloria de Duque, ama de casa de la capital mirandina que acostumbra a preparar toda clase de platos en esta fecha.

El arroz y coco se mezclan

Aunque sean alimentos completamente opuestos, el arroz y el coco se mezclan para formar parte de la extensa gastronomía en la Semana Mayor. Este plato es propio de la región venezolana y desde hace muchos años es una degustación para todo el pueblo criollo.

Luego de cocinar el arroz hasta que tenga una consistencia blanda, se prosigue a rallar el coco y unir ambos preparados. La leche es otro de los ingredientes de este poderoso dulce, la cual le da el toque especial al preparado.

Gloria afirmó que se puede utilizar tanto leche de cartón como leche en polvo, así como es obligatorio la leche condensada para endulzar el manjar. "Los últimos toques antes de meterlo en la nevera son la canela, los clavitos y pedacitos de concha de limón", agregó.

Este dulce criollo es poco popular en restaurantes y establecimientos de comida, quizá por su minuciosa preparación prefieren sustituirlo por platos menos elaborados. No obstante, la tradición se mantiene en cada uno de los hogares mirandinos, especialmente a manos de las abuelitas que son las encargadas principales de mantenerla.

Buena sazón para el majarete

Gloria Duque, quien se encuentra jubilada desde hace varios años y se dedica al cuidado de sus nietos y a la preparación de deliciosos platos de comida, aseguró que "no todo el mundo sabe preparar majarete, pues se debe tener buena sazón para obtener un buen resultado".

La maicena es el secreto principal para preparar este dulce, luego de que está lista la consistencia, ésta se mezcla con la leche del coco y luego se le suma los toques de canela, tanto en trozos como en polvo.

"Es importante darle un toque dulce, porque si no se le otorga puede que el manjar quede sin sabor, es por ello que se debe ser sumamente cuidadoso a la hora de prepararlo", puntualizó Duque.

La lechosa no puede faltar

El dulce de lechosa no sólo está presente en las mesas mirandinas durante el mes de diciembre, debido a que muchas familias han desplazado esta tradición hasta la Semana Santa.

Es necesaria la adquisición de una lechosa verde, mientras menos madura mejor aseguró la hacedora de dulces, luego de pelarla se debe dejar todo un día al aire libre para que mejore su consistencia. Luego se pica en trozos y se endulza con una cantidad considerable de papelón y especias entre las que vuelve a destacar la canela.

Nuevas tradiciones

A todos los deliciosos platos que hasta ahora se han mencionado, se suman nuevas ocurrencias del venezolano. Tal es el caso de los inconfundibles suspiros y helados de vasito.

En estas fechas santas, el suspiro es uno de los dulces preferidos por los niños, pues su consistencia azucarada es deseada por todos ellos. Mientras que el coco que resta de los demás preparados es utilizado como ingrediente principal para los helados.

Frutas como la guanábana, parchita, tamarindo y guayaba, también son adquiridos en estas fechas para la preparación de los típicos helados. "Con estos calorones lo que más provoca es tomarse un helado de estos sabores que no hacen otra cosa que refrescar el cuerpo", acotó Gloria.

Y es que momentos como estos, las familias se reúnen en la cocina y a la vez contribuyen con el mensaje de unión y armonía que impartió Jesucristo por toda la tierra.

Fuente: Diario La Región

EA

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