Dinamarca lanza al verdadero "hombre cohete" en una cápsula a más de 30 km de altura

El experimento puede convertirse en un escalón histórico dentro de la carrera espacial. El cohete ha sido construido por la agrupación Copenhagen Suborbitals, de forma independiente, sin ninguna clase de apoyo gubernamental, y financiado únicamente por donaciones y ayudas de empresas privadas y ciudadanos -incluso recaudan fondos a través de su web-. El Heat-1X no puede compararse en complejidad o tamaño con un cohete Proton-M ruso o el transbordador espacial. Consiste en un sencillo tubo de unos 8 metros de largo equipado con un motor y un habitáculo para el único pasajero que transporta. La zona de la cabeza, transparente, permite al viajero solitario observar el paisaje más espectacular que haya visto nunca.

El lanzamiento, que transportará a un muñeco de pruebas llamado Randy, similar a los crash-dummy utilizadas en los ensayos de la industria automotriz, se realizará desde una plataforma ubicada en el Mar Báltico, con una ventana abierta hasta el 17 de septiembre. Mañana, las probabilidades de lanzamiento son del 40%. Si no explota antes, el cohete alcanzará una altura de 30 kilómetros antes de comenzar un descenso suave, con una velocidad controlada mediante paracaídas.

El esfuerzo que han realizado los integrantes de Copenhagen Suborbitals es considerable, pero sus aspiraciones son muy complicadas. No basta con que el cohete sea lo suficientemente poderoso como para poder alcanzar la órbita terrestre, sino que debe hacerlo sin acelerar demasiado para no triturar a su tripulante bajo su propio peso, ni fallar en el momento de la reentrada.

Como una bomba
El problema que enfrentan estos daneses consiste, según explican en NeoTeo, en primer lugar, en lograr que «la sutil diferencia que existe entre una bomba y un cohete no desaparezca». En un cohete se produce la combustión lenta y controlada de un producto químico para que los gases que se despiden provean la fuerza necesaria para que el artefacto se desplace. «En una bomba ocurre lo mismo, pero mucho más rápido y con pedazos volando en todas direcciones». Logrado ese primer paso, comienza la segunda y delicada etapa: el descenso.

Los responsables del proyecto, Kristian von Bengtson y Peter Madsen, aseguran que “a diferencia del transbordador espacial, nuestro cohete no se va a mover a velocidades orbitales, por lo que la probabilidad de sufrir una muerte horrible quemándose al reentrar es muy baja”. Después de comenzar el descenso, el cohete activará una baliza GPS que le posibilitará a los ingenieros de Copenhagen Suborbitals rastrear y ubicar el cohete, para poder recuperar la información generada por los sensores colocados en el muñeco.

Si todo sale bien, en un plazo de entre 4 y 10 años se realizarán los primeros vuelos tripulados.

Fuente: http://www.abc.es/20100901/ciencia/autentico-hombre-cohete-punto-2010090...

DJ