Para mantener a raya el colesterol, especialistas recomiendan controlar la ingesta de dulces

Así lo sugiere una reciente investigación, que relaciona el consumo de estos alimentos con la presencia de peores niveles de lípidos en sangre.

"Nuestros resultados demuestran una asociación entre el consumo de productos con azúcares añadidos e importantes factores de riesgo cardiovascular, como los niveles bajos de HDL [el llamado colesterol 'bueno'] y niveles más altos de triglicéridos", comentan los autores de este trabajo en las páginas de la revista 'Journal of the American Medical Association' ('JAMA').

La investigación
Preocupados por el aumento de consumo de azúcares registrado en las últimas décadas, estos científicos de la Universidad de Emery (Atlanta, Estados Unidos) quisieron comprobar las consecuencias de este cambio de patrón nutricional y analizaron el caso de 6.113 individuos que habían participado previamente en un estudio sobre hábitos saludables.

Después de dividir a los participantes en varios grupos en función de su consumo de productos con azúcares añadidos [glucosa, fructosa, jarabes de glucosa, etc], comprobaron sus niveles de colesterol en sangre.

Su análisis puso de manifiesto que el consumo de azúcares añadidos suponía el 15,8% del total de calorías ingeridas al día; un porcentaje muy elevado, sobre todo si se tiene en cuenta que estos carbohidratos no proporcionan ningún nutriente al margen de su aporte energético.

Además, estos investigadores también comprobaron que quienes consumían mayores cantidades de estos alimentos al día presentaban peores niveles de HDL y triglicéridos. Por ejemplo, los niveles de colesterol 'bueno' entre quienes consumían hasta un 25% de calorías en forma de azúcares añadidos eran de 47.7 mg/dL; una cifra que ascendía hasta los 58.7 mg/dL en los participantes que no superaban el 5% de esta ingesta.

Implicaciones

"Controlar las tendencias en este consumo y comprender el efecto que los azúcares añadidos tienen sobre el riesgo cardiovascular y otros trastornos es fundamental, ya que estos azúcares son una fuente de calorías potencialmente modificable", comentan los autores en su trabajo.

Aunque no han podido determinar qué mecanismos intervienen en esta relación, sugieren que la clave puede estar en el uso de fructosa, un monosacárido que se emplea habitualmente para 'endulzar' determinados productos. Varias investigaciones han asociado este componente con distintas alteraciones relacionadas con el metabolismo de los lípidos en el organismo.

En sus conclusiones, estos investigadores subrayan que estos hallazgos refuerzan las distintas recomendaciones dietéticas que "aconsejan a los consumidores limitar la ingesta [de estos productos]". Pese a su todo, reconocen que su investigación tiene importantes limitaciones –como el hecho de que la dieta se evaluó solo con la medición de la ingesta de alimentos de una jornada- y reclaman nuevos trabajos sobre el tema.

Fuente: El Mundo España

EA

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