La asamblea de la Organización de Estados Americanos comienza con el armamentismo en el centro del debate

En esta ocasión la situación es diferente, aunque el futuro de Honduras en el seno de la OEA, de la que fue suspendida el 4 de julio del año pasado tras el golpe de Estado que derrocó a Manuel Zelaya, podría desviar momentáneamente la atención del tema principal, que este año es "Paz, seguridad y cooperación en las Américas".

Los cancilleres abordarán el tema de Honduras el lunes en sesiones privadas, pero no quieren elevar el debate al plenario ante la falta de consenso para levantar la suspensión y su deseo de no crear más divisiones, según fuentes diplomáticas.

Por eso, se esforzarán en centrar la atención en la agenda, que incluye temas nuevos y disputas viejas, como el problema marítimo de Bolivia y la cuestión de las Malvinas, litigio que adquirirá este año más actualidad ante el aumento de las tensiones entre Argentina y el Reino Unido, y el deseo de Buenos Aires de dialogar con Londres sobre el reclamo de la soberanía de las islas.

También la reconstrucción de Haití será objeto del diálogo, dado que hay un proyecto de resolución de apoyo a ese país caribeño.

En el centro del debate está el armamentismo en la región, aunque Insulza insiste en que también se abordarán problemas como el crimen organizado, el narcotráfico, el tráfico de armas y la seguridad pública, entre otros, pues estos temas, opinó en una entrevista a Efe, preocupan más a la gente común que la compra de armas.

En cualquier caso, las discusiones tienen como núcleo la declaración final de cancilleres, que será aprobada el último día.

El proyecto, consensuado previamente, es un intento de limitar el gasto militar en la región, fomentar la transparencia en la adquisición de armamentos, impulsar medidas de confianza para crear un ambiente más seguro y arrancar a la región el compromiso de destinar más recursos al desarrollo.

Detrás de este texto está la preocupación de algunos países por lo que consideran un excesivo armamentismo en Latinoamérica, un argumento que es refutado por otros y justificado por terceros con la modernización de su material de defensa.

Según el Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (SIPRI), las transferencias de armas hacia Suramérica se incrementaron en un 150 por ciento en los últimos cinco años.

Perú, como país anfitrión, es el impulsor de la declaración, que se inspira en la campaña que inició el presidente peruano, Alan García, el año pasado para poner "freno al armamentismo".

No obstante, el documento que salió de Washington es "descafeinado" y mucho menos enérgico que la propuesta inicial de Perú, consecuencia del compromiso mínimo que suele salir de negociaciones multilaterales en las que el consenso es obligatorio.

Fuentes diplomáticas afirmaron que el texto final "está a mitad de camino de lo que quería Perú" y refleja que "ningún país comprador o vendedor está dispuesto a que se le impongan límites".

De hecho, en el proyecto se ha eliminado la palabra "reducción" y en su lugar se ha optado por una más genérica: "limitar". EFE

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