¿Billete mata a galán?

Psicología para todos's picture

Uno se imagina al galán como un hombre inteligente, elegante, valiente y bien parecido. Si además lo acompañan un lujoso carro deportivo y una robusta billetera, se obtiene una combinación altamente irresistible. La elección del hombre más ostentoso no es un fenómeno único de las humanas. En muchas especies animales, los machos exitosos, aquellos que ofrecen las mejores crías, son a menudo los más fuertes y poseen la más larga o colorida pinta y los despliegues de cortejo más vigorosos.

Las hembras tienden a escoger a su pareja, en parte, debido a que los machos pueden producir millones de espermatozoides, a diferencia de ellas que presentan uno o pocos óvulos. Por tanto, las hembras resultan más selectivas en la escogencia de su pareja porque disponen de menos opciones de procrear. Además, tienen la orden genética de preferir al “macho” más fuerte, por aquello de la selección de las especies y la sobrevivencia del más apto. Debido a que la disponibilidad de huevos es un factor limitante en el éxito reproductivo, los machos tienden a competir por la atención femenina y no viceversa... aunque hoy en día, no se sabe.

Charles Darwin fue el primero en proponer que la competencia por conseguir pareja juega un papel importante, proceso que denominó “selección sexual”. En sus obras El Descendiente del Hombre y Selección en Relación al Sexo, señaló que cualquier rasgo que le ofrezca al hombre ventajas para fertilizar y aparear evolucionará en la población, debido a que los machos con tales características producirán una prole mayor que la de sus competidores. Darwin agregó que algunas de estas características pueden haber evolucionado debido precisamente a que atraen la atención de las hembras. La idea de que las féminas son discriminativas y que pueden escoger activamente a su pareja, fue muy controversial en su inicio, ya que las batallas entre machos eran un tanto espectaculares. Los machos se enfrentaban entre ellos, en peleas en ocasiones muy dramáticas que daban como resultado la muerte, con tal de obtener el privilegio de quedarse con la hembra deseada. Aun cuando los humanos somos más complejos que algunas especies animales, se aplican las mismas reglas de selección de pareja para los juegos de cita: son las mujeres quienes escogen la pareja.

Pero los hombres ya no pelean a muerte por obtener la mano de la mujer amada, sino que procurarán presentar características deseables por el sexo opuesto, y algunos serán impetuosos, otros intelectuales y otros se esmerarán por mostrar sus posesiones.
Por otro lado, algunas mujeres escogen a sus parejas por imitación. Los investigadores Dugatkin, Cunningham y Lundy, de la Universidad de Louisville, han encontrado que las mujeres tienden a mostrar más interés en salir con aquellos hombres a quienes otras mujeres han encontrado atractivos.

En años recientes las investigaciones han detectado más y más atributos que puedan dar cuenta de la escogencia femenina. Un rasgo importante es la idea de la asimetría en la “cornamenta” que los machos les presentan a las hembras. La asimetría se refiere a las perturbaciones en el tamaño en un lado pero no en el otro. Los biólogos teorizan que la asimetría indicaría que los genes no están funcionando adecuadamente, por lo tanto, las hembras tenderán a escoger compañeros de “cuernos” simétricos, que representan genes que funcionen bien.

Thornhill y sus colegas han estudiado la simetría en los humanos y han encontrado que las mujeres ven a los hombres simétricos o bien proporcionados como más dominantes, poderosos, sexys y más estables económicamente, que sus rivales asimétricos. Entonces, los simétricos resultan muy exitosos en sus conquistas, porque presumiblemente son sus buenos genes lo que las mujeres buscan de ellos. Sin embargo, de acuerdo a Gansted, son menos fieles y tienden a sexualizar a las mujeres. Pareciera que “los hombres que obtienen lo que quieren sin hacer mucho esfuerzo, toman ventaja sobre eso”, según Rodgers.

Bill Gates o Mr. Universo

El sociólogo John Alan Lee describe diferentes estilos amorosos con características diferentes en cuanto al género. Las mujeres tienden a ser más bien pragmáticas y los hombres tienden a ser eróticos. Las mujeres con un estilo de amor pragmático escogen a su pareja como si fueran de compras y saben qué cualidades desean exactamente en un hombre. En general, buscan una persona que les ofrezca seguridad y estabilidad económica. Por su parte, los hombres “eros” tienden a ser eróticos y siempre tienen una idea de las características físicas que desean en su compañera. Al conocer a la persona que se ajuste a su imagen mental, buscarán involucrarse rápidamente.

De esta manera se puede observar que las mujeres seleccionan a su pareja de acuerdo a la estabilidad que ésta pueda ofrecerle tanto a ella como a sus hijos, y resultan más prácticas en su escogencia, a diferencia de los hombres, quienes prefieren aquella persona que se ajuste a las características físicas anheladas por ellos.
Algunos investigadores mencionan que la hembra de la especie humana es una de las que mantiene relaciones sexuales cuando no está “en celo”. Las hembras de la mayoría de las especies animales, solamente tienen relaciones sexuales para procrear. La mujer, en tiempos remotos, necesitaba que el hombre les acompañara a ella y a sus “cachorros”, a efectos de que les proporcionara protección, seguridad y alimentos.
Con este objeto y a fin de mantener a su lado al hombre, sostuvo las relaciones sexuales más allá del celo y del mandato de procreación y conservación de las especies. El hombre, con su carga genética ordenándole sembrar la especie, pero teniendo que pelear y arriesgar su vida por otra mujer, prefirió mantenerse al lado de quien le proporcionaba amor y cuidado, amén del sexo. En tiempos modernos, la mujer seguiría buscando seguridad y alimento para sus cachorros, también juventud, fortaleza, simetría y genes fuertes. El problema es que la juventud, hoy, se puede lograr con cirugía estética y con buena nutrición, la simetría con un excelente sastre y vestuario, y la fortaleza ya no depende de músculos, sino de inteligencia y capacidades.

¿Cómo podría responder una mujer quién es más fuerte, Bill Gates o un fortachón musculoso? La seguridad, la protección y los alimentos, en la vida presente, no los dan los músculos, ni las habilidades para cazar o pescar, sino los recursos de que él disponga. Como vemos, el dicho popular “billete mata a galán” tiene tras de sí toda una sustentación.

¿Me protege o me gusta sexualmente?

Es bueno destacar que surgen otras concepciones que indican que la mujer comenzó a tener sexo con los hombres, aunque no fuera para concebir, simplemente porque le gustó y, dado que el ser humano piensa y crea, a diferencia de los animales, pues decidió hacerlo. Como es la hembra la que señala el cuándo, entonces el hombre permaneció al lado de ella porque allí estaban llamándole a procrear, cosa que hacía, hace y seguirá haciendo, ya que a él también... le gusta, aunque la razón los lleve a ambos a usar métodos anticonceptivos.
Lo cierto es que no importa cuál sea la teoría, en condiciones normales y aunque parezca lo contrario, no es él quien conquista sino ella quien escoge.

María Mercedes y Vladimir Gessen
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