¿De dónde sale? (corcho)

"Toma, abre tú el champán que yo no tengo fuerza", dice mi madre siempre que hay una botella de por medio. ¿Quién no ha escuchado esta frase alguna vez? ¿Quién no ha jugueteado al apuntar a los invitados con la botella como si fuese un AK47? Nuestro pequeño protagonista comenzó su historia incluso antes de nacer, cuando Dom Pierre Pérignon, monje benedictino del siglo XVII, inventó, ideó o se topó con la forma de hacer champán tal y como lo conocemos ahora en la abadía de Hautvilliers, percatándose de que el vino espumoso requería de un sistema de preservación especial. Y la solución se la dieron unos viajeros españoles, a los que vio utilizar corteza de árbol para sellar las calabazas donde transportaban el agua. Dom Pérignon tomó esa idea y la llevó a la práctica. Aunque no fue todo tan fácil...

En el siglo XVIII, el champán llegó a ser conocido como el "vino del diablo" debido a la manía que tenían los corchos de salir disparados sin previo aviso debido a la alta presión de la bebida (era habitual ver a trabajadores de esta incipiente industria... tuertos). Así que, poco a poco, se fue perfeccionando la forma de cerrarlo para que no se moviera de su sitio sin permiso. Y hasta hoy.

Ah, y un consejo: según el experto Becky Sue Epstein, "si la botella se abre con un ‘pop’ fuerte, es que la bebida no está suficientemente fría". A su temperatura ideal, el corcho, al salir, "debe sisear". Hala, a ponerlo en práctica.

Fuente: Esquire

EA

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