Skip to main content
2021 fue un año terrible para la selección Vinotinto

2021 fue un año terrible para la selección Vinotinto

Si hay una palabra que resuma el año 2021 para la Vinotinto es fracaso. 1 victoria, 3 empates y 10 derrotas es el resultado global de los partidos disputados por nuestra selección mayor. Para que tengan una idea, hemos tenido más técnicos (2) que victorias (1) en este año, un total fiasco.

Las razones son múltiples y no se quedan en lo deportivo. Peleas entre los jugadores, casos de indisciplina, problemas institucionales, fallas en los momentos claves del partido y un montón de cosas más que terminaron creando el escenario perfecto para que se hiciese la peor eliminatoria mundialista desde el premundial de Francia 98.

Ante esto, nos surge la pregunta ¿hay futuro en esta selección? La respuesta es sí, pero tiene demasiadas condicionantes.

El fútbol venezolano tiene muchísimos problemas que hay que resolver para poder recuperar el camino perdido. Primero, hay un problema de fondo y es todo el deterioro institucional que se dio tras el arresto de Rafael Esquivel y todas las luchas internas que llegaron con ello.

Tras el arresto por corrupción del presidente de la FVF la institución entró en una crisis de la que todavía no ha podido salir. Financieramente están mal, la situación llegó a su pico cuando en septiembre, José Peseiro renunció a la selección por falta de pagos y ahorita en noviembre demandó ante la FIFA a la federación por no haberle pagado la deuda contraída. Esto es el punto más grave que se ha llegado en la situación financiera del equipo por las implicaciones que tiene si la demanda sigue adelante, pero la situación tiene más casos que van desde los problemas de logísticas hasta impagos a árbitros y jugadores.

A lo interno, la llegada de Jorge Giménez al puesto de presidente de la FVF ha calmado las luchas internas, pero son los resultados de esas peleas lo que nos han llevado a esta crisis. Sin ir muy lejos, la llegada abrupta de Peseiro se da porque las facciones de Berardinelli y González no trabajaron en conjunto para la elección de un técnico tras la salida de Dudamel, y se dedicaron a sabotearse mutuamente.

Fuera de la federación la situación en nuestro fútbol es trágica. De la primera división, 8 equipos tienen deudas con sus jugadores, siendo el caso más trágico el de Trujillanos, un equipo histórico nacional que terminó descendiendo y jugando con juveniles tras tener una temporada completa de impagos.

Y es que uno de los problemas que ha dejado la pandemia fue la acentuación de la crisis financiera de nuestra liga. Un torneo que ha sido abandonado y que no cuenta con grandes fuentes de financiamiento se encontró con la noticia de tener más de un año sin poder vender entradas para sus estadios. Si en Europa eso causó que muchísimos equipos tuviesen crisis, en Venezuela fue el último clavo en un ataúd que venía haciéndose desde hace años.

La crisis económica nacional, el desinterés por promocionar a la liga y todo lo que sucede cuando un torneo queda a la deriva generaron que hubiese equipos con deudas absurdas, jugadores que vieran a sus clubes como trampolín para irse al primer equipo extranjero que tocara la puerta y directivos que estaban en el cargo buscando negocios antes que por el fútbol.

Por último, tenemos la crisis del jugador venezolano y de nuestro nivel deportivo. Existen pocos clubes nacionales que puedan darle la formación necesaria a un jugador para su desarrollo. La promesa llega a un club buscando irse apenas puedan. Esto producto, tanto de la crisis que acentúa el desespero de los jugadores nacionales por buscar otros clubes, como por la pésima practica de preferir al jugador que juega afuera antes que el que está adentro

Luego tenemos que dentro de la selección existe un grupo de vacas sagradas que cuentan con el apoyo de periodistas y personas de interés que los siguen defendiendo para que estén siempre en la convocatoria. Esto creó un ambiente toxico en el equipo que generó una serie de problemas extradeportivos que van desde peleas entre jugadores y entrenadores, hasta indisciplinas que van desde prostitutas en el hotel de la concentración hasta el jugador estrella yendo de fiesta después de jugar contra Brasil.

Esto nos deja una tormenta perfecta para que se llegara a esta situación. Peseiro se encontró con una federación quebrada y en crisis interna, todo acentuado por la pandemia que hizo imposible que pudiese tener amistosos de preparación y contar con el grupo completo. Esto derivó en pésimos resultados y en su salida por falta de pagos que todavía no se ha resuelto

Ante esta crisis, Leo González terminó siendo quien recibió las balas. El equipo estaba prácticamente perdido y nada se pudo hacer ante esta crisis que terminó devorándose a todos por igual

A falta de mes y medio para 2022 aun no tenemos técnico. Los rumores ponen a la cabeza a Pekerman, pero parece que nada es seguro. Lo que sí es seguro es que se viene un trabajo enorme para la federación y todo nuestro fútbol. El objetivo es 2026 y hay que trabajar desde ya.  @dald96