Argentina, Chile y Venezuela laten en el Rayo Vallecano

Argentina, Chile y Venezuela laten en el Rayo Vallecano

El Rayo Vallecano, uno de los equipos con más historia del fútbol femenino español, ha reunido esta temporada un elenco de jugadoras internacionales que, además de por su calidad, está destacando por la buena relación que mantienen fuera de la cancha y que se traslada al terreno de juego cada jornada.​

Las chilenas Carla Guerrero y Camila Sáez, las argentinas Ruth Bravo y Yael Oviedo y la venezolana Oriana Altuve forman un quinteto de lujo dentro del Rayo Vallecano, equipo en el que hace años, entre 2002 y 2005, jugó la brasileña Milene Domingues, conocida como 'Ronaldinha'. ​

La temporada pasada ya estuvieron Guerrero, Sáez y Altuve en el Rayo y a ese grupo se unió en enero de 2019 Yael Oviedo. Como parte de la plantilla que dirigió Irene Ferreras lograron una permanencia holgada.​

A ese grupo se ha unido este año la argentina Ruth Bravo, procedente del CD Tacón, y juntas, las cinco, han formado una piña que se ha trasladado también a un grupo de WhatsApp al que llaman 'Las Panchis' y en el que hablan cada día.​

"La verdad es que estoy muy agradecida de estar acá y es muy lindo compartirlo con sudamericanas. Te sentís un poco como en casa y se hacen más fluidos los días", confiesa a EFE Ruth Bravo, a la que le gusta "mucho" la Liga española, a la que llegó tras jugar en Boca Juniors.​

"Cada vez está creciendo más la Liga española, es más competitiva y las mejores jugadoras de diferentes países y de diferentes continentes están viniendo para acá", declara Bravo, a la que se le nota una complicidad especial con sus compañeras, igual que a su compatriota Yael Oviedo.​

"Estoy muy feliz acá. Haber tomado la decisión de estar en este club es una de las mejores cosas que me ha pasado últimamente. Me he encontrado con personas que han marcado ya algo en mi vida", señala la delantera nacida en San Antonio de Padua de la Concordia, en la provincia de Entre Ríos.​

Yael Oviedo ya conocía la Liga española antes de jugar en el Rayo. Vivió en el sur del país, en Andalucía, y jugó en el Granada, pero su traslado a Madrid ha sido positivo en todos los sentidos. ​

"Tengo la suerte de estar con otras sudamericanas porque eso da un plus extra a todo. Estamos lejos de nuestra familia y poder estar con alguien que comparte un mate contigo y que tenga básicamente la misma cultura hace todo mucho más sencillo. Además, me gusta conocer Madrid", señala.​

Madrid acoge a las jugadoras

La ciudad de Madrid, con más de cuatro millones de habitantes, ofrece una variedad infinita de servicios, sobre todo relacionados con la cultura, el ocio y la historia que la dan un carácter plenamente cosmopolita. ​

"Intento recorrer la capital, ir descubriendo cosas y cuando lo hago con ellas todo es mucho más divertido. Tengo lindos recuerdos acá en Madrid", declara Yael Oviedo, integrante de un grupo que se comenzó a formar en 2018 con la llegada de las dos chilenas Camila Sáez y Camila Guerrero.​

"Desde que empecé a jugar al fútbol siempre quise salir a jugar en el extranjero y vi que la Liga española tenía un buen nivel. Gracias a Dios se me dio la oportunidad de poder venir y elegí el Rayo porque es una institución con mucha historia y me gustan esos retos de volver, después de tantos años, a levantar una Copa con este equipo", apunta Camila, que también valora la "seguridad" que siente por la capital española.​

"Me gusta la seguridad que hay en España. Una puede caminar un poco más tranquila por la calle, a diferencia de lo que pasa en Sudamérica, y eso te da una tranquilidad para tu día a día", confiesa.​

Su compatriota Carla Guerrero está "encantada" de vivir en Madrid. "Ir al centro y caminar tranquilamente es importante. Puedo sentarme en una plaza a las tres de la mañana y no me va a pasar nada. Me gusta la ciudad, la seguridad, cómo cuida la gente los parques, las plazas...", señala.​

Esta experiencia tan "linda" que están viviendo, la comenzó también a vivir en 2018 la internacional venezolana Oriana Altuve, que antes de llegar a España jugó en el Caracas, en el Colón uruguayo y en el Independiente Santa Fe colombiano.​

"Está siendo una experiencia muy bonita. Estoy contenta con la gente de acá, principalmente con las jugadoras que he tratado y con el cuerpo técnico del año pasado. Además es una liga muy competitiva y para nosotras cada fin de semana es jugar una final", manifiesta.​

Altuve es una de las más extrovertidas del grupo y su simpatía se traslada a sus interlocutores, que comprueban la buena sintonía que transmite este grupo.​

"Me gusta mucho el grupo que hemos formado. Por ejemplo, aquí Camila tiene una sonrisa siempre en la cara. Desayunamos juntas, almorzamos juntas, tratamos de compartir siempre, salimos para no aburrirnos y damos paseos. Aquí la vida es muy linda. A las once o doce de la noche puedes estar tranquila", subraya.​

Este quinteto de futbolistas, que han creado una vinculación especial más allá del simple terreno de juego, es un ejemplo deportivo para las decenas de niñas que cada tarde acuden a la Ciudad Deportiva para jugar al fútbol y que tienen en estas cinco jugadoras sudamericanas un referente de valores, convivencia e integración. EFE

EB

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