Solórzano: Venezolanos están totalmente desprotegidos en DDHH

Delsa Solórzano asegura que, como toda venezolana, es una mujer todoterreno. Una que tiene como sueño la libertad de Venezuela. De ahí, que haga malabares con el tiempo para ser diputada del Parlamento Latinoamericano, vicepresidencia nacional del partido Un Nuevo Tiempo (UNT), miembro de la Mesa de la Unidad (MUD) y activista por los Derechos Humanos, así como abogada y una dedicada madre. Labores que desempeña sin perder esa belleza y atractivo único de las venezolanas, por el cual fue reconocida en el diario español 20 Minutos al ser incluida en el listado de las políticas más bellas de todo el mundo.

Su dedicación le ha llevado a tener más votos que cualquier otro diputado oficialista al Parlamento Latinoamericano. Fiel a sus electores, Solórzano ha demostrado su arduo trabajo alcanzando el récord de crear el mayor número de leyes en el Parlatino para su período y siguiendo de cerca los acontecimientos más preocupantes de la actualidad nacional, como “la total desprotección a la que están sometidos los venezolanos” en materia de Derechos Humanos, la trágica situación que vive el comisario Iván Simonovis y la pérdida del apoyo que está registrando Nicolás Maduro en la región.

La Diputada, quien descarta la posibilidad de una separación de la MUD, asegura que sólo tiene una gran aspiración: Ser libre. A pesar de que descarta la opción de un referéndum revocatorio, sí asegura que “existen otros canales legales para poder sacar a Nicolás Maduro del poder”.

Diputada ante el Parlatino, abogada, vicepresidenta nacional de UNT, miembro de la MUD, activista por los Derechos Humanos y madre ¿es usted una mujer todoterreno para la defensa de la democracia y la igualdad?

Absolutamente. Todas las mujeres venezolanas somos todoterreno, en especial cuando nos dedicamos a la política, ya que queremos tenerlo todo. Es común que, cuando una mujer tiene la vocación política en Latinoamérica, suele sacrificar otros aspectos de su vida, como puede ser, por ejemplo, la familia. En Venezuela todo es un poco más difícil, pero aún así decidí apostar por tenerlo todo al mismo tiempo y, hasta ahora, lo estoy logrando.

¿Cuál es, a su parecer, la situación real en Venezuela en materia de Derechos Humanos?

Cada vez peor. Cada día se profundizan los casos de presos y perseguidos políticos, tal como es el caso del comisario Iván Simonovis, quien es un civil que está atravesando una grave crisis de salud y que, por decisión del Gobierno, está siendo atendido en el Hospital Militar. Lo que demuestra, una vez más, que estamos frente a un Gobierno cívico-militar.

A la persecución política se suma la inseguridad, la crisis sanitaria y la falta del derecho a la alimentación. De nada sirve que la FAO [Food and Agriculture Organization of the United Nations] reconozca los avances en el ámbito alimentario del país, cuando sus ciudadanos están muriendo de hambre por la escasez. Lo que demuestra la violación a los derechos socioeconómicos del país, los cuales están ratificados en la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 y en el Pacto Internacional de Derechos Humanos Económicos, Sociales y Culturales.

Tras salir de importantes asociaciones internacionales encargadas de defender los DDHH en Venezuela, ¿cómo se garantiza el respeto a los derechos básicos de la población?

Los venezolanos están absolutamente desprotegidos. El Gobierno ha buscado mermar la vía jurídica para la defensa de sus ciudadanos al denunciar la Convención Americana sobre Derechos Humanos, lo cual fue una mera estrategia para desacatar las sentencias de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Una decisión que, por un lado, viola el principio de progresividad (que implica que, una vez cedido un derecho, no puede ser retirado); y, por el otro, viola la Constitución Nacional, ya que esta organización era de carácter constitucional, por lo que su normativa equivale a las expresadas en la Carta Magna.

Los venezolanos quedan entonces a merced de un sistema de justicia que está politizado y parcializado. Lo que demuestra que, en Venezuela, no hay democracia real, sino una dictadura envuelta en una cajita feliz, donde también confluye la reelección indefinida, el autoritarismo, el militarismo y otras tantas acciones antidemocráticas que se han expandido por algunos países de la región con el legado de Hugo Chávez.

A partir de su experiencia, ¿cuál es el balance de la situación del caso Simonovis?

Iván Simonovis sigue a la espera de una necesaria medida humanitaria que, en varias ocasiones, ha sido propuesta y negada. Los jueces evitan opinar y sólo se limitan a pedir nuevas baterías de exámenes médicos, a pesar de que todos ratifican su delicado estado de salud.

En los últimos días, Iván ha estado hinchado y su vida corre peligro. El responsable de lo que pueda ocurrir es el Gobierno, por incumplir su deber de velar por la vida de quienes están en las cárceles del país, condenándole a una muerte lenta. Las intensiones del Gobierno quedaron en evidencia cuando, en diciembre, Maduro liberó a 100 presos comunes, pero negó la libertad del Comisario.

Por esto, exijo que se le otorgue de forma inmediata la medida humanitaria a Simonovis.

Usted ha sido una de las constructoras de la MUD. Actualmente, se rumorea sobre grandes diferencias internas que podrían llevar a su disolución o reestructuración, ¿Cuál es su percepción?

No existe posibilidad alguna de ruptura. La MUD está en un proceso de reflexión y de reestructuración, ya que sólo los tontos no reflexionan. Sí hay pensamientos distintos dentro de la organización, pero todos enfocados en un mismo norte y, justamente, es eso lo que queremos para Venezuela: libre pensamiento para alcanzar una meta común.

Esto no quiere decir que, dentro de la MUD, nos estemos pulverizando. Por el contrario, estamos aprovechando este año sin elecciones para fortalecernos como una alianza tanto electoral como estratégica.

A su parecer, ¿cuál será el futuro de la MUD a corto y mediano plazo?

Seguir unidos y trabajando. Seguiremos siendo una organización en donde los intereses individuales siempre estén sometidos ante los colectivos, que son el deseo de vivir y progresar en paz.

En Venezuela tenemos una organización política que no existe en ningún otro país de la región, conformada por rebeldes, como yo, que nos sometemos con orgullo por el bien común y para construir esos lineamientos en los que creemos. En pocas palabras, para poder reconstruir a Venezuela.

Según analistas, la ausencia de votaciones impedirá a la oposición demostrar su potencial, ¿qué estrategia tienen prevista para este período?

Las votaciones sirven para medir en números, pero la fuerza de un partido político no sólo se puede calcular a través de los votos. Durante este año trabajaremos por fomentar las políticas nacionales que creemos necesarias para el desarrollo del país, mientras que seguiremos sobreponiéndonos al difícil momento político que nos ha tocado vivir. En este sentido, seguiremos haciendo oposición como trabajo democrático.

Una de nuestras labores, por ejemplo, será explicar a los ciudadanos el actual proceso de la devaluación de la moneda, ya que no sólo se trata de un cambio de 6,30 a 11,30. Hay mucho más que eso, ya que, si recordamos, un dólar realmente vale 11.300 bolívares de los que conocíamos antes de la devaluación “fuerte”. En este sentido, continuaremos trabajando para ayudar a la población a través de las vías legales, a pesar de que soy consciente de que la Fiscal General no nos hará caso por su convicción política. Pero, al menos, dejamos un registro histórico de nuestra lucha por el bienestar nacional.

Usted defendió el polémico Referendo Revocatorio Presidencial en 2004, ¿apoyaría de nuevo esta iniciativa contra Maduro?

Ahora no es el momento para pensar en la posibilidad de un Referendo Revocatorio. Aún falta mucho tiempo para que se cumplan los plazos estipulados por la Ley y, en el país, resulta imposible planificar con plazos tan largos de tiempo, dada la inestabilidad política y económica de Venezuela. Yo, personalmente, no apoyaría esta iniciativa. Además existen otros canales legales para poder sacar a Nicolás Maduro del poder.

Tras 15 años de lucha contra el régimen oficialista, ¿qué le falta a la oposición para finalmente promover un cambio político en el país?

Derrotar el ventajismo oficialista y el miedo infundado en los ciudadanos. La política de persecución y del miedo se ve reflejada en los votos, así como en la autocensura y en la cohibición al momento de expresar las opiniones. Son muchos los empleados públicos que son amenazados con que perderán sus cargos si gana la oposición y, por esto, votan al Gobierno. Un temor que inculcan al transmitir la idea de que el voto no es secreto, cuando en realidad sí que lo es.

Yo misma he visto el caso de 5.000 empleados públicos que fueron despedidos tras las últimas elecciones sólo porque se presumía que habían votado por Henrique Capriles. Eso es fomentar el miedo. Sin embargo, el único miedo que los venezolanos deberían sentir es al de no hacer nada para rescatar a su país.

¿Cuáles han sido los principales logros que han alcanzado desde el Parlamento Latinoamericano durante estos últimos años?

Habría que verlo desde dos perspectivas: la nacional y la regional. En la primera, se ha logrado un gran cambio en los últimos años. Entre 2005 y 2010 (cuando la oposición se niega a acudir a las elecciones) todos los diputados ante el Parlatino eran oficialistas y sólo se dedicaron a promover la imagen de Hugo Chávez en el exterior, por lo que fue un período gris. Desde nuestra llegada al Parlatino, nos hemos concentrado en dar a conocer qué es el Parlamento y qué beneficios puede ofrecer a la población. Ha sido una tarea muy ardua y, personalmente, tengo el récord de mayor número de creación de nuevas leyes en toda la región. Algunas de gran importancia como la Ley contra el Feminicidio, que está vigente en México, Chile y Argentina, pero que lamentablemente en Venezuela está engavetada porque la Asamblea Nacional sólo se dedica a aprobar presupuestos y leyes para los intereses del Gobierno y no de la población.

Desde el ámbito regional, hemos creado en 2006 la Asamblea Parlamentaria Euro-Latinoamericana (Eurolat), para fomentar el apoyo mutuo entre ambos continentes y fomentar la unificación legislativa internacional. También logramos la integración de Venezuela a la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), un proyecto muy previo a la inferencia de Chávez, y en el que actualmente estamos trabajando para elaborar una Cámara que le otorgue un nivel superior al de Cumbre.

¿Cuál es la percepción internacional que existe de la oposición dentro de la región latinoamericana?

Con la llegada de los diputados de oposición al Parlatino y la muerte de Chávez, la percepción de la oposición en Venezuela ha cambiado internacionalmente. Hemos pasado de ser vistos como unos fanáticos de derecha obsesionados con llegar al poder a políticos serios y cualificados que buscan la democracia y la libertad en el país. De esta forma, hemos ganado el respeto de importantes sectores de derecha y de izquierda en toda la región.

¿Maduro cuenta con el mismo apoyo y respaldo que Chávez en el Cono Sur?

No, Maduro no encanta como Chávez. Como ejemplo, una amiga socialista uruguaya muy cercana a “Pepe” Mujica, no diré su nombre para preservar su seguridad, me asegura que siempre había sido muy chavista, pero ahora no siente una mínima simpatía por Maduro y que éste no llena sus aspiraciones. Un efecto que, así como en mi amiga, he visto repetido en otros representantes del Cono Sur.

Bocanadas de libertad

Según el diario español 20 Minutos es usted una de las políticas más bellas del mundo, ¿qué se siente formar parte de este selecto grupo?

Se lo agradezco a los españoles, pero me gustaría que me pusieran en el listado de las más inteligentes, ya que la belleza pasa pero la inteligencia aumenta.

Su principal aspiración

¡Ser libre!

Tres aspectos que destacaría de la MUD y tres que necesitan mejorar

Destacaría la unidad, la capacidad para pensar distinto y la convicción democrática que tenemos. A mejorar considero necesario fortalecer el compromiso de todos por igual (lavando los trapitos sucios en casa), ser más eficientes al momento de comunicar todas las acciones que hacemos para el bien de la población y que muchas veces pasan por alto y, finalmente, consolidarnos en el corazón de todos los venezolanos.

El mayor reto en materia de Derechos Humanos que debe superar Venezuela

El respeto a los Derechos Humanos. No existe una cultura del respeto a los Derechos Humanos ni por parte del Estado hacia sus ciudadanos, ni de la población civil por exigir su respeto.

Sus deseos para Venezuela durante 2014

Al amar a Venezuela, como a mi propio hijo, sólo puedo desearle paz, prosperidad, empleo, educación de calidad y otras tantas cosas. Pero lo resumiré en ¡libertad!

Por Informe21.com/ @JosePuglisi

DJ

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