La zona euro refuerza su dispositivo anticrisis y avanza hacia el federalismo

A partir de ahora, este mecanismo -creado para ayudar a Irlanda y Portugal en 2010- podrá recomprar la deuda de un Estado en dificultades en el mercado secundario (donde se intercambian los títulos en circulación), si el Banco Central Europeo (BCE) constata "circunstancias excepcionales" y si los Estados miembros dan su acuerdo.

Se trata de una manera de aliviar a los bancos que poseen cantidades importantes de obligaciones de países en dificultades.

Este fondo tomará el relevo del BCE, que hasta ahora era el único que intervenía en los mercados de la deuda hasta ahora y que ya advirtió que no podía continuar eternamente con este programa de ayuda excepcional. De hecho, no ha vuelto a comprar deuda de Estado desde hace cuatro meses.

Otro avance importante: el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF) podrá desbloquear créditos 'preventivos' para impedir que países fragilizados caigan en una crisis de la deuda o prestarles dinero para que recapitalicen a sus bancos.

Este fondo podrá ayudar a países que no se beneficien de un programa de apoyo oficial de Europa o del Fondo Monetario Internacional (FMI) e intervenir de manera preventiva, no sólo de manera reactiva, para evitar el contagio de una crisis.

Se trata de una pequeña revolución que el presidente francés, Nicolas Sarkozy, no dudó en calificar de "inicio de un Fondo Monetario Europeo", algo que había sido rechazado durante mucho tiempo por la canciller alemana, Angela Merkel, reticente a la idea de implantar un mayor federalismo en la zona euro.
El único problema, según destacan los analistas, es su tamaño (actualmente de unos 750.000 millones de euros), que no ha sido aumentado y que no sería suficiente si países como Italia o España tienen que ser rescatados como ya lo fueron Grecia o Portugal.

Estas medidas, que deben ser aún aprobadas por los diferentes Gobiernos, reflejan más conciencia de la necesidad de una mayor mutualización de la gestión de la moneda común, después de una crisis que ha puesto en peligro el futuro de la zona euro y ha obligado a romper varios tabúes.

"Se trata de un primer paso hacia la creación de una política económica y presupuestaria común", juzgó Alessandro Giansanti, economista del banco ING.

Recordando las últimas semanas de gran tensión, el ministro de Finanzas francés, François Baroin, reconoció el viernes que se ha "pasado al borde del precipicio" con las turbulencias en Italia y España, tercera y cuarta economías de la zona euro, respectivamente.

Los mercados se mostraron aliviados el viernes: las Bolsas europeas acabaron todas de manera positiva, confirmando la tendencia de la víspera. En cuanto a la moneda única, el euro se estabilizó por encima de los 1,44 dólares, después de dispararse en la jornada del jueves.

Los dirigentes de la zona euro aseguraron que no piensan detenerse ahí: París y Berlín formularán antes de tres meses proposiciones para mejorar la gobernanza en la zona euro, informaron el jueves la canciller alemana y el presidente francés, sin dar más detalles.

Es improbable que se lancen euro-obligaciones, como proponen los federalistas europeos y que permitirían a los países de la zona euro pedir créditos de manera conjunta, mutualizando los riesgos, y los países más ricos protegerían a los más frágiles. Esto sigue siendo una línea roja para Alemania.

Uno los partidarios de esta opción, el primer ministro luxemburgués, Jean Claude Juncker, estimó que las decisiones tomadas en la cumbre "no están tan alejadas" de estas euro-obligaciones. AFP

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