El dulce de lechosa engalana la mesa en Miranda

Este delicioso dulce a base de lechosa verde y papelón que se cocina a fuego lento y se conserva en frascos de vidrios para servir como merienda, postre o regalo, es el dulce criollo predilecto de la familia venezolana, cuya preparación se extiende por todas las regiones del país y es parte de la gastronomía autóctona navideña.

Clara De Travieso, caraqueña residenciada en la capital del estado Miranda, experta en cocina y ama de casa, sostiene que desde hace más de 50 años prepara este suculento plato culinario como receta que es costumbre familiar prepararla en diciembre o en Semana Santa.

Relató que con el paso del tiempo pasó a ser dentro de su familia una tradición que se conserva de generación en generación. En este sentido, destacó que la oportunidad de probar sus tajadas cristalinas de color caramelo, por el melado del azúcar, siempre son propicias para un mágico encuentro familiar con la dulcería criolla venezolana.

"El secreto es prepararlo con manos amorosas, poner todo el amor. Al igual que otros dulces como la conserva de coco y cabello de ángel, su preparación se mantiene como tradición en toda Venezuela", comentó.

Explicó que la preparación es muy sencilla, sólo se retira la concha de la lechosa y se corta en forma de juliana finas, posteriormente se coloca en un envase con agua y se añade una cucharadita de bicarbonato hasta el día siguiente, que se cocinará en una olla grande con azúcar, un poco de agua, clavitos al gusto y un pedacito de papelón, para dejarlo a fuego lento hasta que la lechosa se cristalice.

"Yo le añado a la preparación ramitas de canela porque le da un sabor particular, y un pedacito de papelón para que tenga un color más marroncito y llamativo. Por lo general dejó que se cocine hasta cuatro horas a fuego lento, pero cuando la lechosa está blandita es cuando esta lista", añadió.

El desarrollo de la dulcería venezolana se impulsó con la expansión del cultivo comercial de la caña de azúcar en el país, a partir del siglo XVII, y el incremento del consumo doméstico de papelón, y posteriormente de azúcar.

En Caracas y en zonas aledañas de la capital del país la dulcería criolla es preservada a manera de postre o como platillo fundamental de meriendas. Los más populares son precisamente los dulces a base de almíbar de azúcar acompañados por trozos de lechosa, pera, duraznos y toronjas. AVN

EA

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