No hay tintes de pelo y esmaltes de uñas ecológicos

Los cosméticos ecológicos cuentan con una gran aceptación por parte del consumidor. Sin embargo, su utilización a nivel profesional no está muy extendida aún. El proyecto Red EcoEstética, desarrollado por Vida Sana en colaboración con la Fundación Biodiversidad, brinda un espacio de encuentro donde intercambiar información sobre estudios científicos o listados de empresas del sector, por ejemplo, dirigido a los peluqueros, esteticistas y responsables de salones de belleza.

Ningún país del mundo recoge una definición «oficial» de lo que se considera cosmética ecológica. Aunque se incluye dentro de tal categoría «a los productos cuyo 90% de sus ingredientes son naturales y han resultado de procesos respetuosos con el medio ambiente», explica Montse Escutia, coordinadora de la Red. «Es muy difícil elaborar tintes de pelo y lacas de uña ecológicos», subraya.

El catálogo de agentes perniciosos (pdf) que podemos encontrar en los cosméticos industriales es amplio, pero destacan «aquellos derivados del petróleo, los que al degradarse originan formaldehído, los parabenes, las sales de aluminio, algunos detergentes muy agresivos, los filtros químicos de radiación ultravioleta, los compuestos que contienen cloro, yodo o bromo, los perfumes y los colorantes sintéticos», enuncia Escutia.

Nanotecnología

Las personas reaccionan de manera diferente ante los principios activos de las fórmulas de los cosméticos que adquieren en las droguerías, perfumerías, supermercados o grandes superficies. El tipo de piel, las condiciones y la frecuencia de empleo, la cantidad de producto que se aplica, incluso el propio metabolismo, influyen. «En muchos casos, es casi imposible establecer una relación de causa-efecto, porque se suman a otros factores como la alimentación, la contaminación ambiental, etc. Pero cada vez hay más gente con problemas de alergias y pieles atópicas. Circunstancia que se agrava, y vemos a diario, en el caso de los esteticistas y peluqueros», señala Escutia.

El sector de la cosmética convencional asegura que sus productos se quedan en las capas superficiales de la piel y que, por tanto, no pueden acumularse en el organismo. No obstante, la capacidad de penetración de las minúsculas partículas nanotecnológicas es muy alta. «El dióxido de titanio, un mineral natural que se utiliza como protector solar, no presenta toxicidad en su estado normal. Pero ya han surgido voces de alarma sobre su efecto nocivo si se emplea en forma nanotecnológica», resalta Escutia.

Los cosméticos ecológicos deben complementarse con una alimentación saludable y la práctica de deporte, aconsejan desde Vida Sana.

No se testan en animales
Los cosméticos ecológicos pueden incluir ingredientes de origen animal siempre que no deriven de animales amputados o sacrificados de manera específica para su elaboración. Ni el producto final ni componente alguno se testa en animales.

Fuente: ABC.es

EA

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