Ansiedad en tiempos de coronavirus para los migrantes venezolanos

Ansiedad en tiempos de coronavirus para los migrantes venezolanos

La psicóloga Argelia Medina considera fundamental promover una actitud de esperanza y confianza en este momento. La organización económica también es clave: “Debemos centrarnos en cubrir las necesidades más básicas”.

Aunque sus sustentos económicos dependen de trabajos informales, muchos migrantes venezolanos deben cumplir, de manera forzosa, el aislamiento social obligatorio.

Están a la expectativa y con mucho temor, no trabajar no estaba en los planes. El pago de la vivienda, servicios y alimentación para sus hijos son las cosas que más les preocupan.

Franklin Zorrilla estudió Ingeniería en Informática. Hace unos años emigró a Perú. En Lima trabaja como motorizado en Rappi, una aplicación de reparto de comida. Su día a día depende de los delivery que entregue. Estas empresas acataron las medidas del presidente Martín Vizcarra y no están prestando servicio comercial, lo que dejó a Franklin sin ingreso alguno.

Para estos días de cuarentena cuenta con un “pequeño ahorro” de 300 soles, al cambio, unos 85 dólares. Franklin no está solo, tiene una esposa y dos hijas, una de 4 años y otra de 6 meses.

“El lunes tuve que comprar pañales, la leche de mi hija, la comida para nosotros y pagar el alquiler. Allí me quedó algo de dinero, pero eso para estos días no alcanza”, dice.

Acatar esta cuarentena golpea el lado más vulnerable de los migrantes y refugiados venezolanos. Los empleos en lo que suelen trabajar, repartiendo comida, vendiendo helados y bebidas frías en este verano, conduciendo taxis por aplicación, deben esperar a que se levante el confinamiento.

El COVID-19 está produciendo efectos negativos por las consecuencias económicas y el desempleo que puede ocasionar. Se manifiesta en diferentes formas: estrés, nerviosismo, dificultad para realizar actividades.

Para Argelia Medina, psicóloga, es primordial promover una actitud de esperanza y confianza en que esta situación tiene un límite, terminará en algún momento. Recomienda mantenerse en buenas condiciones para el día en que se retomen las actividades.

La organización económica es clave: “Debemos centrarnos en cubrir las necesidades más básicas, planificando con base en los períodos de cuarentena que se están proyectando en nuestra localidad. También toca activar la solidaridad en nuestro entorno más cercano, ver cómo nos podemos ayudar mutuamente para llegar al final de este período en las mejores condiciones posibles”.

Por otra parte, Medina sugiere que, aunque muchos en Venezuela dependen de las remesas que envían los migrantes, lo más importante es el acompañamiento en la distancia. “Acompañar a nuestros seres queridos en la distancia es algo más sencillo de proveer”, indica.

Crónica explica que Medina también piensa que para el manejo de la ansiedad y la crisis emocional se debe ser cuidadoso en la calidad y cantidad de información que se consume: “La información tiene que ser lo estrictamente necesaria para tomar las medidas que realmente nos puedan mantener sanos y que sea de fuentes confiables”.

De igual forma, establecer una rutina para mantenerse activo en lo posible, ser productivo durante el confinamiento. Explica que lo más saludable es crear en casa un ambiente más tolerante y respetuoso; tomar en cuenta las condiciones particulares de cada quien (niños, adultos mayores, personas con necesidades especiales).

Por último, señala que se debe pedir ayuda, ya sea a un amigo de confianza o llamar a las líneas de asistencia que existan en la localidad.

“Esta es una crisis global, todos estamos afectados y, por mandato médico, debemos estar aislados, aun viviendo en la misma ciudad. ¿Qué podemos hacer en la distancia? Lo primero es cuidar de nosotros mismos, porque no podemos ayudar a alguien si no estamos sanos nosotros”, destaca Medina.

YS

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