El pan de La Colonia Tovar está en peligro de extinción

El pan de La Colonia Tovar está en peligro de extinción

A los panaderos artesanos que buscan complacer a los visitantes de La Colonia Tovar, turistas, habitantes o frecuentes comensales, cada día se les hace más cuesta arriba ofrecer sus productos. No por falta de demanda, sino por ausencia de insumos, específicamente del trigo

En el norte del estado Aragua, se ubica la conocida pequeña Alemania, un pueblo habitado en su mayoría por descendientes de este país europeo y en donde se mantienen sus tradiciones. Por sus características, clima, vegetación, entretenimiento y gastronomía es una zona que vive principalmente del turismo.

A pesar de que la Colonia Tovar sigue siendo una zona privilegiada, pues está apartada de los suburbios y los problemas citadinos, sus moradores no pueden escapar a la crisis alimentaria en la que está sumida el país. En el caso de los panaderos artesanales, quienes producen no solo para el consumo interno de la población sino también para abastecer negocios en estados aledaños, se han visto muy afectados por la falta de materia prima.

El trigo es su base para trabajar. Sin él se bajan las santamarías o, mejor dicho, se cierran las puertas, ya que la mayoría de los emprendedores venden sus productos en las plantas bajas de sus hogares.

“Me agarras con suerte, porque estas dos semanas serán las últimas que nosotros producimos. Si no nos llega harina en los próximos días, lamentablemente, tendremos que cerrar. Para nadie es un secreto que esta crisis de la materia prima ha afectado a todas las panaderías en Venezuela. La gente nos pregunta dónde la hemos conseguido durante todo este tiempo, la cosa es que nosotros previmos la situación y fuimos recortando la producción para tener reservas y así rendirla un poco más”, comenta Gustavo Suhr, miembro del proyecto familiar Tradiciones Mori.

Los grandes negocios se mantendrán abiertos porque además del pan venden alimentos de charcutería, dulces y otros. Pero para los pequeños comerciantes esto representa tomar una decisión que va en contra de su voluntad. Ellos quieren seguir produciendo el pan tradicional de esas montañas.

“La producción de nosotros es grande y el espacio es chiquito. Nosotros le hacemos el pan a los principales hoteles”, señala Felicitas Baumgartner, hija de la panadera Gaby que desde 1998 se dedica a hacer el pan típico de Alemania. Este negocio familiar al igual que muchos, raciona las ventas no por falta de pedidos sino por la escasez del ingrediente protagonista.

A pesar de que el trigo pudiera darse en tierras venezolanas, no se ha hecho una inversión significativa en el sector. Tampoco se destinan las divisas necesarias para mantener una importación constante de este rubro. Esta es la razón por la que hoy se vive la escasez del pan y productos derivados del trigo.

A finales del mes de febrero, los representantes de FEVIPAN y del Ministerio de Alimentación iluminaron el panorama anunciando el arribo de 177 mil toneladas de trigo al país. Sin embargo, la esperanza se diluye cuando los más perjudicados conocen con exactitud el tiempo que puede tomar desde que el pedido se traslade a los molinos hasta que se distribuya y llegue a sus negocios.

“Por lo que hemos escuchado y estimado, esto se podrá solventar en abril, generalmente toma un mes y medio desde que llega el buque a Puerto Cabello hasta que sale del molino a ventas. En Venezuela, el trigo es netamente importado. Es una gestión que solo maneja el gobierno, lo importa y se encarga de revender el trigo de los molinos para fabricar la harina” explica un artesano del municipio.

“Cada día se suman dificultades y ceros al momento de pagar. La ausencia de trigo no es la única traba. Si no es el chocolate, es la mantequilla y si no son los huevos lo que cambia de precio constantemente y nos obliga a variar nuestros costos”, agregó.

Los artesanos y demás afectados se encuentran en alerta, pero ya conscientes de que hasta que no se materialice esta promesa deberán cerrar momentáneamente y dejar de vender sus dorados y adorados panes horneados.

Fuente: El Estímulo

YR

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