El turismo venezolano, un sector en picada

El Aeropuerto Internacional de Maiquetía Simón Bolívar está abarrotado. Por encima de la obra del artista Carlos Cruz-Diez se acumulan cientos de viajeros que apresuradamente se dirigen hasta las ventanillas arrastrando pesadas maletas. Lamentablemente, el epicentro de la actividad está en los terminales de salida, donde miles de venezolanos toman un vuelo en la búsqueda de un destino más favorecedor, mientras que, en los de llegada, sólo están unos pocos turistas que, a cuentagotas, forman parte de la convaleciente situación del turismo venezolano.

A pesar de los intentos gubernamentales por impulsar este sector económico, Venezuela no se encuentra, a diferencia de otros países de la región como Brasil o Argentina, entre los 50 destinos turísticos más atractivos, según cifras del Barómetro de la Organización Mundial del Turismo. En este sentido, para 2012 se recibió un total de 710.000 turistas, quedando en la cola de América del Sur, siendo superados por todos los países menos Guyana, Paraguay y Surinam.

La trágica situación, lejos de recuperarse, se ha venido profundizando. Durante el primer trimestre de 2013, el sector del turismo registró una caída del 4,9% en comparación con el mismo período del año anterior. Un decrecimiento que también se repitió en el segundo y el tercer trimestre, con contracciones del 2,6% y 4,3%, respectivamente. Si bien el Barómetro de la Organización Mundial del Turismo no cuenta con los resultados del último trimestre o del desempeño en 2014, los analistas prevén una caída sostenida del sector, agravada tanto por la tensa situación política del país, como por sus altos niveles de inseguridad personal.

Consciente del evidente deterioro del turismo nacional, el Gobierno ha intentado impulsar su imagen internacional a través de diversas campañas nacionales e internacionales. Uno de los primeros pasos fue la visita de Zenndy Berríos, viceministra para el Turismo Internacional de Venezuela, a Madrid para participar en la XXXIV edición de la Feria Internacional de Turismo (FITUR).

A través del eslogan “Venezuela, turismo de aventura”, el Gobierno presentó su campaña que tenía por objetivo impulsar el “relanzamiento de nuevas estrategias hacia el mercado receptivo para incrementar las visitas de los extranjeros”. La iniciativa, más allá del escaso atractivo que generó, fue fuertemente criticada dentro y fuera del país, llevando incluso a que se realizaran manifestaciones en las inmediaciones de la Feria y que la Asociación Civil de Venezolanos en Madrid (ACVM) emitiera un comunicado donde denunciaba que “en Venezuela no están dadas, por un lado, las condiciones físicas para hacer turismo: la infraestructura de carreteras, autovías, aeropuertos, terminales terrestres y demás, en general, está en pésimo estado y apenas puede brindar el servicio para el que fue construida. Y, por otro lado, ¿qué turistas vendrían si las aerolíneas cumplen su amenaza de abandonar Venezuela? ¿A través de qué medios ingresarían?”.

El presidente de la ACVM, Francisco Santos, no pasó por algo el tema de la inseguridad y puntualizó que “Venezuela es uno de los cinco países más violentos del mundo, entre otras razones, por su elevada tasa de homicidios (79 por cada cien mil habitantes), además de los secuestros, robos y otras modalidades delictivas que afectan directamente la integridad física de las personas. Es tal la magnitud del problema que, desde el año 2003, el Gobierno se niega a publicar las estadísticas sobre esta situación; censura que contribuye, junto con las políticas públicas erradas, o la inexistencia real de las mismas, a que la violencia se siga incrementando año tras año”.

El Gobierno, por su parte, ha asegurado que el fracaso de esta campaña y la contracción del turismo ha sido ocasionado por “los saboteos generados por pequeños grupos violentos, a través de las denominadas ‘guarimbas’”, decidiendo lanzar una nueva campaña al norte de Brasil, de la que no se han registrado resultados.

El ministro del Poder Popular para el Turismo, Andrés Izarra, lo intentó de nuevo en julio a través de la campaña de “Cheverito”. Una iniciativa que, a pesar de la fuerte difusión que se le ha dado en los canales oficiales, significó un revés para el Gobierno, convirtiéndose en un meme viral en las redes sociales, utilizando la imagen de su protagonista para criticar los principales problemas sociales, económicos y políticos que afronta Venezuela.

El exdirector de la escuela de Comunicación Social de la Universidad Católica Andrés Bello, Max Römer, ha explicado en exclusiva a Informe21 que “si bien es cierto que el gobierno de Maduro pretende impulsar el turismo con la campaña de Cheverito, no menos cierto es que la coyuntura gestada por los gobiernos chavistas ha traído como consecuencia el descontento de la población y es por ello que el propio líder de la campaña se haya convertido en mofa a través de las redes sociales”.

Römer indica que el fracaso de la campaña radica en que “cuando los discursos son vacíos, como el que pretende la campaña, quedan espacios para que ese mismo discurso pueda ser llenado por iconos o indicios que, junto a los demás signos emitidos desde el gobierno, plantean un argumentario que se acerca más al país dialéctico que es Venezuela”. En pocas palabras, el exdirector precisa que “el discurso del turismo en Venezuela no se sostiene puesto que la coyuntura nacional, a pesar de las riquezas de paisaje que se tienen en el territorio, no es sostenible”.

Ante la racha negativa de las campañas turísticas, el Gobierno ha decidido jugar la última carta dentro del país con la celebración de la Feria Internacional de Turismo de Venezuela (Fitven), donde el ministro Izarra aseguró que se transaron posibles negociaciones por unos 22 millones de dólares durante las ruedas de intercambio profesional. Una cifra que habrá que esperar para conocer si realmente se ha materializado y qué efecto generarán en el sector.

Otras cifras que habrá que esperar son las del nuevo Barómetro de la Organización Mundial del Turismo, cuya publicación está prevista inicialmente para la segunda quincena de enero y que permitirá conocer cuál ha sido la evolución final del 2013 y 2014, así como realizar un balance preciso del resultado de las campañas turísticas durante el presente ejercicio que permita saber si la balanza se inclinó hacia los representantes oficialistas, que ya hablan de una recuperación, o de los analistas, que siguen viendo indicios de un sector en picada.

@JosePuglisi para Informe21

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