Llegó la hora loca en la fiesta de la gasolina

Llegó la hora loca en la fiesta de la gasolina

La gasolina en Venezuela no tiene precio interno desde mediados de 2018. Ha sido casi regalada en algunos mercados internacionales. Hoy vemos y sentimos las consecuencias: No hay combustible en un país petrolero donde los alimentos son transportados en camiones.

En agosto de 2018 la fiesta de la gasolina estaba en pleno apogeo. El litro de combustible costaba menos que un caramelo: 40 litros de 92 octanos por 10 bolívares.

El Fondo Monetario Internacional, FMI, pronosticaba que la inflación de ese año podría llegar al 1.000.000%. Los analistas coincidían en que un aumento del precio de la gasolina podría ser un paliativo .

Nicolás Maduro anunció que la gasolina tendría un precio preferencial para quienes tuvieran el Carnet de la Patria. El resto pagaría el precio internacional. Más de uno se anotó.

Aseguró que la medida buscaba acabar con el contrabando de gasolina en la frontera con Colombia por lo que, además del carnet, los propietarios de vehículos deberían registrarse en un censo

El domingo 19 de agosto de 2018 como preámbulo al nuevo cono monetario, anunció un aumento salarial: 1.800 bolívares soberanos mensuales. La medida entraría en vigencia el 1 de septiembre de ese año.

El lunes 20 de agosto comenzó a circular el nuevo cono monetario. El bolívar dejó de ser fuerte para llamarse bolívar soberano. Como no se había fijado el nuevo precio de la gasolina reinó la incertidumbre y cada quien pagaba lo que quería o no cancelaba. Ha pasado más de año y medio y hoy vemos las consecuencias: Estaciones de Servicio Cerradas y las que están operativas, atienden hasta que se termina la gasolina que sirven a vehículos cuyos conductores han esperado horas y hasta días.

Sordos a las advertencias

En mayo de 2019 ya se veían largas filas de vehículos esperando por gasolina. Voceros de Petróleos de Venezuela , responsabilizaban de lo que ocurría a las sanciones “unilaterales” de Estados Unidos que habrían “afectado considerablemente las operaciones de la compañía”.

Para Iván Freites , secretario de la Federación Unitaria de Trabajadores y Trabajadoras de Petróleo de Venezuela, la escasez de combustible era porque “las refinerías prácticamente están paralizadas”.

Para ese momento ya se apreciaban kilométricas filas de vehículos en las estaciones de servicio de Barquisimeto, Acarigua, San Felipe, Valencia, Maracaibo, Barinas y Mérida.

Radiografía en número

José Guerra (@JoseAGuerra), economista y diputado de la Asamblea Nacional (Guaido) escribió un artículo de opinión titulado “La crisis de la gasolina” donde hace referencia a los inicios de la producción de gasolina en Venezuela en el Complejo Refinador de Paraguaná, “el más grande conglomerado de refinación de petróleo del mundo” (1956).

Afirma Guerra, que ese Complejo Refinador tenía una capacidad de 971.000 barriles diarios de derivados. Agrega que “actualmente, de esa capacidad instalada apenas se utiliza como mucho el 3%, equivalente a 40.000 barriles diarios, absolutamente insuficientes para abastecer al mercado interno aún con su reducido tamaño ”.

Según Guerra, “se estima que el consumo local se sitúa hoy en 150.000 barriles diarios entre gasolina y diésel de los cuales unos 110.000 barriles diarios deben ser importados . Estos barriles se terminan regalando debido a esa política suicida que han seguido Chávez y Maduro, quienes embriagados de demagogia, optaron por regalar los combustibles para que una parte de ellos fueran contrabandeados”.

El desabastecimiento de gasolina, que cada día se hace más evidente, está afectando a todos los venezolanos porque está paralizando el transporte de alimentos.

El presidente de la Asociación de Ganaderos y Agricultores del municipio Colón (Aganaco), Daniel Ariza , denunció el lunes 30 de marzo que por la decisión de restringir el acceso a la gasolina hay 550 productores afectados .

Ariza advirtió que la falta de combustible incide en la calidad de la leche cruda que debe ser transportada desde los predios hasta las empresas procesadoras. “Los transportistas tomaron la iniciativa de ir dos o tres veces por semana a cargar y esta situación nos preocupa para garantizar los alimentos a la población y mantener la rentabilidad del negocio”.

…Y no hay respuesta

La falta de gasolina ya llegó a la gran Caracas. Coincide con falla en servicios públicos como agua potable, distribución de gas, internet, teléfono y transporte. Y como si fuera poco, en medio de una pandemia mundial.

Quien esto escribe vivió dos intentos de surtirse de gasolina en la E/S María Auxiliadora, recta de Las Minas, carretera Panamericana, entre los municipios Los Salias y Carrizal, Estado Miranda. La primera fue el sábado 28 de marzo. A las 5:45 am se incorporó en la gran cola que llegaba casi al Km. 18. Negaivo.

El segundo intento fue el lunes 30. Se incorporó en la fila a las 3 pm del domingo 29. Durmió en el vehículo. En la noche pasó varias veces una patrulla en marcha lenta. Advertía que “los conductores deben estar dentro de sus vehículos”.

A las 5 de la mañana, efectivos de la Guardia Nacional anunciaron: “Se les recuerda que sólo se surtirá de gasolina a los carros cuyos conductores tengan salvaconducto”.

Comenzó la incertidumbre y la angustia: ¿Qué es un salvaconducto? ¿Qué organismo lo expide?

La advertencia no provocó salida alguna. Y es que todos tenían salvacoducto o creían tenerlo: “Debo llevar a mi papá a hacer diálisis”; “yo ‘taxeo’ por mi cuenta con clientes particulares”; “necesito el carro para buscar agua, que desde hace 15 días no me llega”; “soy periodista y no puedo trabajar en casa porque desde 2017 no tengo servicio de CANTV ni ABA”. Cada quien tenía necesidad. Algunos ya habían vivido la experiencia en lugares más críticos: “En Táchira estuve dos días en la cola”, comentó un camionero.

El comandante de ese día fue receptivo a los planteamientos y evitó que más de uno, mostrando algún credencial, ocupara los primeros puestos si haber hecho la cola.

A las 10 am llegó la gandola. De nuevo la incertidumbre. A los 30 minutos comenzaron a surtir. Pasaban de 10 en 10. Todos los conductores aceleraban como si la gasolina pudiera desaparecer. Era como la hora loca de la fiesta. Cada quien pagaba lo que quería, los isleros no contaban el dinero. No todos alcanzaron el objetivo. Aquella cola tendría cerca de 10 kilómetros. Hoy, 1 de abril, el panorama es similar. Y no hay respuesta del gobierno. Es la hora loca de la fiesta de la gasolina, en la que todo es incertidumbre porque los analistas son categóricos al afirmar que no hay gasolina. @erondoni

Enrique Rondón Nieto - Informe 21

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