Mercado cambiario argentino da tregua tras la furia financiera poselectoral

Mercado cambiario argentino da tregua tras la furia financiera poselectoral

Argentina cerró este viernes una semana de mayor calma en su mercado cambiario tras la fuerte turbulencia desatada en la anterior y que han obligado al Gobierno y al principal frente opositor a dialogar para garantizar tranquilidad de aquí a los comicios presidenciales de octubre.

El precio del dólar estadounidense en la plaza local, que la semana pasada pegó un salto del 23 %, cerró este viernes a 57 pesos para la venta, valor que ha mantenido en las últimas cinco jornadas.

En tanto, el índice S&P Merval, el principal de la Bolsa de Buenos Aires y que la semana pasada acumuló un desplome del 31,4 %, bajaba este viernes un 3,63 %, por la persistente incertidumbre política local pero también en sintonía con el clima negativo en otras bolsas del mundo por las renovadas tensiones entre Estados Unidos y China.

La mayor estabilidad cambiaria de esta semana llegó de la mano del relevo del ministro de Hacienda, señales desde el Banco Central sobre la política monetaria, mayor diálogo entre oficialismo y oposición y algunas definiciones del principal candidato presidencial opositor, el peronista Alberto Fernández, sobre sus ideas económicas.

Tras los días de furia en los mercados luego del revés electoral del oficialismo en las primarias del día 11, el sábado pasado la noticia fue la renuncia del ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, a cargo de una economía en recesión desde abril de 2018 y cuyas políticas de ajuste explican en parte el voto "castigo" que dominó en las primarias.

Dujovne fue reemplazado por el hasta entonces ministro de Economía de la provincia de Buenos Aires, Hernán Lacunza, quien tras jurar el martes en su nuevo cargo aseguró que su "objetivo de primer orden" es la estabilidad del tipo de cambio, cuyos abruptos saltos impactan de lleno en la inflación.

En una señal al mercado, el ministro dijo que el actual precio del dólar está "largamente por encina de su valor de equilibrio" y "no hace falta un tipo de cambio más alto".

Prometió además que este año se cumplirá la meta de equilibrio fiscal primario incluida en el acuerdo sellado en 2018 con el Fondo Monetario Internacional para un auxilio financiero por 56.300 millones de dólares.

En sintonía con Lacunza, el presidente del Banco Central, Guido Sandieris, aseguró que la autoridad monetaria seguirá interviniendo en el mercado cambiario "en la medida en que las condiciones así lo requieran".

Esta semana, estas intervenciones tendieron a moderarse, mientras el Banco Central mantuvo en torno al 74,9 % la tasa de interés de referencia de la política monetaria.

En el plano político, el presidente Mauricio Macri, quien aspira a la reelección, volvió a hablar por teléfono el lunes con Alberto Fernández, candidato del Frente de Todos y que en las primarias logró el 47 % de los votos, quince puntos más que lo obtenido por el jefe de Estado.

Macri y Fernández ya habían conversado la semana pasada, una charla con la que buscaron llevar tranquilidad al mercado.

Aunque el peronista insiste en que es Macri el responsable de la crisis económica y de la toma de decisiones, se mostró dispuesto a que el diálogo se extendiera a niveles técnicos.

Así, el pasado miércoles Lacunza se reunió con Guillermo Nielsen y Cecilia Todesca Bocco, principales referentes económicos de Fernández, quienes celebraron el "respeto y la cordialidad" de la cita pero marcaron sus claras diferencias con las políticas del Gobierno.

Un día después fue el propio Alberto Fernández quien en un foro sobre democracia y desarrollo salió a despejar algunas de las dudas en torno a sus ideas económicas, que desde el oficialismo ligan al kirchnerismo del que el ahora candidato fue parte entre 2003 y 2008 como jefe de Gabinete de los presidentes Néstor Kirchner (2003-2007) y Cristina Fernández (2007-2015).

Aseguró que, de llegar a la Casa Rosada, no habrá ni "cepo" cambiario, ni control de capitales, ni un cese de pagos de la deuda, aunque sí negociaciones con acreedores, ni manipulará las estadísticas oficiales.

En tanto, Macri, que ha anunciado una serie de medidas para paliar la crisis, se ha mostrado más confiado en revertir el resultado de las primarias en las presidenciales del 27 de octubre y promete atender a los reclamos en materia económica.

"Sé que todavía falta. Escuchamos a los argentinos. Los escuché y por eso, junto con la transformación que estamos haciendo, vamos a estar al lado de cada argentino", dijo este viernes Macri en un acto en la norteña provincia de Misiones.

El Gobierno debe además lidiar con los reclamos de casi una veintena de gobernadores opositores, en su mayoría peronistas, que se plantaron ante el Ejecutivo nacional por los costes fiscales que para las provincias tendrán los alivios impositivos anunciados por Macri la semana pasada, en particular la eliminación temporal del IVA a ciertos alimentos básicos.

Los gobernadores reclaman algún tipo de compensación por los recursos tributarios que dejarán de percibir o, de lo contrario, amenazan con recurrir a la Corte Suprema.

A esa instancia, de hecho, ya han recurrido cuatro provincias productoras de petróleo en contra de la medida de Macri de congelar el precio del crudo para evitar subidas en los precios de los combustibles, una puja que promete crecer y que compromete millonarias inversiones en hidrocarburos. EFE

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