Pedro Elías Hérnández: Tenemos una economía colapsada

Pedro Elías Hérnández: Tenemos una economía colapsada

Pedro Elías Hernández, analista de temas monetarios, considera que las recientes medidas económicas, que adoptó el gobierno de Nicolás Maduro; que, en principio, constituyen un triunfo de la libertad económica sobre los controles; pudieran, a su juicio, permitir una estabilización de la revolución socialista bolivariana en esta nueva etapa que amaga con empezar.

“La mutación del socialismo revolucionario a formas menos socialistas, para tratar de hacer arrancar la economía, se cumple a cabalidad en el caso venezolano”, afirma Hernández.

Pregunta.-¿Terminó Nicolás Maduro admitiendo que para comenzar a controlar los desequilibrios macroeconómicos, había que eliminar el control de cambios?

-Con la caída de los precios del petróleo, la disminución abrupta de la producción de la industria petrolera nacional y la crisis política, Maduro intenta ciertos equilibrios económicos; como la eliminación, en la práctica, de los controles de precios; sincerar las paridad cambiaria con tendencia a la unificación y liberalización del tipo de cambio, al punto de llegar a la medida, recientemente anunciada, de poner en manos privadas las operaciones de compra y venta de divisas; así como tasar el valor de la moneda de acuerdo a principios de mercado.

Es decir, el reconocimiento del “dólar criminal”. Esto en principio es un triunfo de la libertad económica sobre los controles. Todo esto unido a noticias sobre la apertura al capital privado dentro de las empresas del Estado, lo cual hasta ahora no han sido más que anuncios. En otras palabras, “tanto nadar para morir en la orilla”.

La mutación del socialismo revolucionario a formas menos socialistas, para tratar de hacer arrancar la economía, se cumple a cabalidad en el caso venezolano. Sólo que en el contexto de una terrible polarización política y de las sanciones económicas de EE.UU sobre el régimen, tal vez, se cancele o retrase esta tendencia de cambio económico sin cambio político significativo, que es lo que aspira el gobierno venezolano. Los errores y el aventurerismo de la oposición pueden ser el principal elemento, que permita una estabilización de la revolución socialista bolivariana en esta nueva etapa que amaga con empezar.

Pregunta. -¿Se trata de una forma de evadir esas sanciones económicas de EEUU, según se ha dicho?

-En efecto, la medida del BCV que liberaliza el control de cambio, busca tratar de evadir las sanciones del Departamento del Tesoro contra el ente emisor venezolano; para que los privados realicen directamente entre ellos sus operaciones de compra-venta de divisas sin pasar por el BCV. Así se espera estimular nuevas fuentes de moneda extranjera por la vía de inversiones foráneas, remesas, repatriación de capitales de origen nacional depositados en el exterior, exportaciones privadas no petroleras, turismo internacional, así como la venta de divisas que harán embajadas, consulados, organismos internacionales con presencia en el territorio. Queda por ver cómo se comporta el flujo de divisas hacia el país teniendo en cuenta la enorme crisis de confianza existente.

Esta medida ciertamente se aplica en medio de una economía colapsada, que no genera divisas suficientes, y con un sistema bancario limitado en su papel de intermediación por las políticas monetarias de encaje legal bancario absolutamente leoninas.

P- Precisamente, esta política del encaje legal ha sido muy criticada, ¿usted cree que el gobierno, en ese sentido, se atreverá a modificarla?

-Está claro que el próximo movimiento del gobierno debería ser la flexibilización de las medidas de encaje legal. La inflación venezolana ya no sólo tiene un origen en la emisión de dinero, el cual ha disminuido bastante este año 2019. De 124% de aumento en enero, a 110% en febrero, 54% en marzo y 45% en abril. Igual el incremento de la liquidez monetaria, que ha caído de un aumento de 100% en febrero de 2019 a 41% en marzo, y 21% en abril. Lo que ha incidido en la inflación que bajó de 145% en enero, a 54% en febrero, y 18% en marzo y con un revoten en abril al 45%, según las cifras comisión de finanzas A.N.

Sin embargo, la inflación en Venezuela ya no viene tanto por la emisión monetaria, sino por la caída en la demanda de dinero: un fenómeno diferente. Este fenómeno consiste en el hecho de que la gente no quiere poseer bolívares, por su continua devaluación y se desprende de ellos, o comprando dólares, o consumiéndolos en bienes y servicios, lo cual, sin emitir nueva moneda, genera aumento de precios.

El gobierno busca una estabilización de la paridad del tipo del cambio con un mercado cambiario más transparente, gestionado por agentes privados. Igualmente mejorar el abastecimiento mediante la legalización plena de las operaciones de obtención de divisas, lo cual permitirá que los empresarios y comerciantes puedan asentar en su contabilidad el tipo de cambio con el cual realizaron sus importaciones de insumos y así justificar sus precios de venta al consumidor frente a las autoridades.

En definitiva es un paso, pero sólo un paso en la dirección correcta que busca estabilidad en distintas esferas de la actividad económica, tales como la cambiaria y del sistema de precios. La estabilidad no es todo, pero sin estabilidad no hay nada. Falta por ver el desarrollo de estos eventos. La lógica de la libertad es que una medida que levanta controles demanda otras acciones complementarias de igual signo, es decir que vayan en el mismo sentido de apertura y liberalización de forma creciente, tal y como lo ha hecho con total determinación el modelo chino.

¿Estará dispuesto el régimen socialista a mutar lo suficiente y en desatar esta lógica de la libertad en el ámbito de la economía? Hay que esperar.

Pregunta.-¿Qué le hace pensar que el gobierno de Nicolás Maduro se mantendrá, a pesar de que le cantan una cuenta regresiva?

-Pienso que hay que echar una mirada a la naturaleza de esta crisis que ya lleva 20 años casi ininterrumpidos. Desde que llegó Hugo Chávez a Miraflores estamos en presencia de una revolución socialista en el poder. Las revoluciones y los revolucionarios son sujetos políticos muy peligrosos; ya que piensan que están del lado correcto de la historia, una idea arrogante, muy viciosa y deformante que nos remite a lo peor del determinismo y el historicismo marxistas. Una teoría que instruye a quienes controlan el Estado a cumplir a cualquier precio, incluso haciendo uso de la fuerza, sus profecías sociales.

También es menester analizar otro aspecto a tener en cuenta y es que la ley de vida de las revoluciones es el conflicto, allí están en su zona de confort, están en su elemento. Es su fortaleza; mientras que su debilidad es su gobernanza. La evidencia histórica indica que “las revoluciones degeneran en gobierno”, de ahí la frase que se le atribuye al general Emiliano Zapata. La oposición puede establecer una estrategia que obligue al chavismo-madurismo a desactivar el modo de conflicto y llevarlo a otro terreno, a uno en donde no es muy fuerte, en donde son muy incompetentes los que están en Miraflores, y ese terreno es el de su pésimo desempeño como gobierno.

Indica que para eso la oposición debe poseer mucho sentido del oficio político. Lucha permanente y cotidiana por medio de partidos políticos, asociaciones, gremios, etc, que denuncien en cada lugar y momento los graves problemas de la gente: hiperinflación, destrucción del aparato productivo, el colapso de los servicios públicos, como electricidad, agua, gas, salud. Si el oficialismo desea seguir en conflicto, que es lo más seguro ya que el escenario de asedio y bloqueo económico es un reafirmador de su relato revolucionario, hay que tratar de sacarlo de ese formato. Para eso la movilización de la mayoría popular que es evidente se inclina a favor de un cambio en la conducción del país, más el apoyo internacional, pueden conducir a otra dinámica.

No estoy tan seguro, como afirma Felipe González, que el ciclo de la revolución chavista esté llegando a su final. Más bien opino que existe la posibilidad de que esté llegando a un punto de mutación y posterior estabilización. El socialismo revolucionario suele mutar hacia formas menos socialistas de relaciones económicas para evitar colapsar. Desde luego que tal circunstancia es empujada más por la necesidad que por convicción, lo que puede hacer que sean erráticas ciertas políticas aperturistas y modernizadoras. Es tal vez ese el momento en el que nos encontramos.

Casi siempre este tipo de revoluciones tienen períodos de 20 a 30 años en los cuales ejecutan toda clase de ensayos políticos y económicos convirtiendo a los países en los cuales se desarrollan en vastos terrenos de experimentación para su ingeniería social. Los resultados suelen ser muy decepcionantes. Ese patrón, con sus especificidades propias de cada nación, se identifica en la revolución soviética, en la revolución mexicana, en la China, en la cubana y en buena medida en la nicaragüense. La marcha de este proceso y su eventual desenlace pacífico en la experiencia venezolana, dependerá de la madurez de los sectores verdaderamente democráticos, de la oposición y del chavismo, y de su capacidad para entender cabalmente el fenómeno.

Enrique Meléndez

RA

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