Cristina Fernández cavila su reelección en Argentina frente a una oposición personalista

"Pesa más el personalismo y la especulación electoralista que los programas", apuntó a Efe el analista político Jorge Arias, de la consultora Polilat.

Cuando corre el reloj hacia el 25 de junio, último plazo legal para definir las candidaturas presidenciales, la incógnita es a quién elegirá la jefa del Estado como compañero de fórmula del peronista Frente para la Victoria para optar a un segundo mandato.

Esta cuenta atrás también es válida para Proyecto Sur, la coalición de centroizquierda liderada por el cineasta Fernando "Pino" Solanas, quien rompió la alianza que había alcanzado el sábado pasado con el Partido Socialista.

Otras seis alianzas, entre ellas dos encabezadas por peronistas disidentes que con escándalo pasaron de la confraternidad a la rivalidad, ya han anotado a sus candidatos para las elecciones generales del 23 de octubre próximo, en las que además se renovará a la mitad del Parlamento.

"La oposición se ha concentrado más en el formato electoral con el que enfrentar a la popularidad de Fernández que en proponer programas de gobierno", señaló a Efe el analista Roberto Bacman, de la consultora Centro de Estudios de Opinión Pública.

Apuntó que varios candidatos opositores permanecen por ahora "fuera del radar" de la opinión pública, según encuestas que sitúan a Fernández como la dirigente más popular, con índices de adhesión del orden del 64 por ciento que hacen prever que obtendría la reelección en la primera vuelta de los comicios.

Bacman dijo que el candidato opositor con "mejor imagen" (13 por ciento) es Ricardo Alfonsín, hijo del fallecido expresidente Raúl Alfonsín (1983-1989), de la Unión Cívica Radical (UCR), cuyo acercamiento a sectores conservadores causó la ruptura de la coalición de 2009 con los socialistas y otras fuerzas afines.

La UCR (socialdemócrata) cerró filas con el diputado argentino-colombiano Francisco De Narváez, un peronista disidente a quien se había enfrentado hace dos años y ahora apoya en coalición como candidato a la gobernación de la provincia de Buenos Aires, el mayor distrito electoral del país y bastión del oficialismo.

Los socialistas llevan como candidato a Hermes Binner, gobernador de la provincia de Santa Fe, dentro de una agrupación que mantiene a disidentes de la UCR pero que ha perdido a la Coalición Cívica con la que se había aliado en 2009, cuando la oposición arrebató al oficialismo el control parlamentario.

La Coalición Cívica, donde conviven dirigentes de centro, centroizquierda y centroderecha, lleva como candidata presidencial a Elisa Carrió, quien se ha cansado de decir que no quiere saber "nada" con sus antiguos aliados.

Mientras, el expresidente Eduardo Duhalde (2002-2003), acérrimo rival de Fernández, y Alberto Rodríguez Saá, gobernador de la provincia de San Luis, han lanzado sus propias candidaturas luego de romper, en abril pasado y con escándalo, el proceso de elección entre ambos en las filas del peronismo disidente.

Las "alianzas circunstanciales" tanto las del oficialismo como las de la oposición "subrayan la profunda crisis" de los partidos políticos y "ya han demostrado ser un fracaso", opinó Arias.

La gente "está más pendiente de sus propias preocupaciones que en lo que proponen los partidos políticos, ni siquiera la corrupción aparece como un problema grave", matizó el analista de Polilat.

Se presume que Fernández anunciará la candidatura presidencial del oficialismo entre el jueves y viernes próximo, en vísperas del vencimiento del plazo legal, como lo hizo en el proceso electoral de 2007 que la llevó a suceder en la jefatura del Estado a su esposo, Néstor Kirchner, fallecido en octubre pasado.EFE

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