Pedro J. Torres: La obesidad disminuye entre niños españoles, pero aumenta el bajo peso

Así como hemos comentado que hay prohibiciones que no funcionan del todo bien en materia de prevención de la obesidad, esta vez compartimos información sobre algunos efectos específicos contrarios que están siendo documentados y que se reflejan en otras estadísticas, en este caso españolas, indica Pedro J. Torres.

Medios europeos han dado cuenta, citando despachos de la agencia EFE, que el número de niños con sobrepeso ha disminuido diez puntos, al tiempo que los menores con bajo peso se han duplicado y ya serían el 20,5%.

-Tradicionalmente el bajo peso se daba en niños de clase social alta y la obesidad en baja, pero ahora es al revés. Igual, el sedentarismo sigue siendo identificado como la causa principal de la obesidad. La epidemia de obesidad en los escolares españoles no sólo ha tocado techo, sino que se está reduciendo drásticamente, más ahora el problema que está surgiendo es el bajo peso, que está tomando casi la misma fuerza, ya que se ha duplicado en los últimos años hasta alcanzar al 20,5 % de los niños.

La población de niños y niñas con déficit de peso se habría duplicado y alcanzó 20,5%, el mismo porcentaje que con sobrepeso. Estos datos son revelados por el Estudio Cuenca, desarrollado por el Centro de Estudios Sociosanitarios de la Universidad de Castilla-La Mancha, dirigido por el investigador Vicente Martínez Vizcaíno, que ha monitorizado la evolución de los factores de riesgo cardiovascular en escolares desde 1992. Las últimas revelaciones de este grupo de trabajo tras haber examinado en 2013 a 2.500 escolares nacidos entre 2007 y 2008, es decir entre 4 y 6 años de edad, es que uno de cada cinco niños tiene obesidad y que esa frecuencia se da también para los niños con bajo peso, algo "extraordinariamente preocupante", según Martínez porque a veces esos niños "comparten el mismo mantel".

Otra premisa a la que ha llegado el grupo tras comparar este informe con otro anterior, realizado con 1.500 escolares nacidos entre 1999 y 2000, es que actualmente el bajo peso es más frecuente en familias de nivel socioeconómico bajo y la obesidad, de nivel socioeconómico alto, cuando tradicionalmente ocurría a la inversa.

El patrón de la relación entre la clase social y la composición corporal de los niños se ha invertido, pero la situación económica de las familias parece haber afectado también a la estatura de los niños. En el estudio anterior no se evidenciaban diferencias de estatura en los niños en relación al nivel socioeconómico de los padres, pero en el último, en el de 2013, se ha observado que los escolares nacidos en familias con estatus social económico alto eran un promedio de cuatro centímetros más altos que otros de clases inferiores. Otra cuestión sorprendente que ha constatado el grupo es que los niños que más comen son precisamente más delgados. Ingieren hasta 200 calorías más diarias sobre la media, que los escolares con sobrepeso. La explicación para este fenómeno, según Martínez, podría encontrarse en que "la expresión de los genes relacionados con la obesidad se puede modificar a través de la actividad física".

La principal causa de la epidemia de obesidad en los escolares españoles, que se ha reducido no obstante de un 35% a un 20,4% en la población infantil, es el sedentarismo. Según ha explicado Mariana Sánchez, licenciada en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte, los niños hacen una actividad física moderada al día —cumplen con las recomendaciones de hacer una hora diaria—, pero el resto del día lo pasan en conductas sedentarias, durmiendo o sentados delante de un monitor o estudiando. Para combatir este "sedentarismo activo", el grupo puso en marcha un programa de intervención en escolares para aumentar el tiempo de actividad física semanal mediante actuaciones lúdicas no competitivas extraescolares: el denominado programa de juegos Movi, con el que los escolares disminuyeron la obesidad, redujeron el sedentarismo y mejoraron la salud y la condición física. La recomendación es clara, combatir el sedentarismo activo. Cuando un niño realiza ejercicios físicos, además se logra que los aprendizajes se asimilen de manera más eficaz y tienen mejor rendimiento escolar que los sedentarios".

“Estamos convencidos y comprometidos con la prevención, consideramos válida y sabia la afirmación popular sobre que más vale prevenir que lamentar”, es lo que expresa el vocero y presidente de la Fundación Torres-Picón, Pedro J. Torres, “esto lo confirman —en materia de la pandemia de obesidad infantil que está afectando al mundo— tanto la ciencia como la investigación, pues han hecho posible el diseño de estrategias preventivas muy claras y sencillas para el conveniente control de la enfermedad y sus graves secuelas”.

GF/EDC

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