El crecimiento económico no indica más bienestar emocional, indican expertos

Easterlin, profesor de la Universidad de California del Sur (EEUU) ha publicado su trabajo en la edición digital de la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS). La investigación, que incluye a 37 países, ricos y pobres, de tendencia capitalista y ex-comunista, muestra con resultados concluyentes que a largo plazo el sentido del bienestar en un país no crece con sus ingresos.

La 'paradoja de Easterlin'

En contraste con los estudios a corto plazo que han mostrado una correlación entre el crecimiento económico y la felicidad, el estudio evaluó la relación entre felicidad y crecimiento económico en cada país durante una media de 22 años y al menos diez años.

A este profesor se debe la expresión la 'paradoja de Easterlin'. El investigador explica que "la paradoja de la felicidad y los ingresos es que en algún punto en el tiempo tanto entre los países como en ellos la felicidad y los ingresos correlacionan positivamente pero con el paso del tiempo la felicidad no aumenta cuando aumentan los ingresos del país.

El ejemplo de Chile, China y Corea

Easterlin destaca que con el aumento de los ingresos tan rápido en ciertos países, parece extraordinario que no existan encuestas que registren una mejoría marcada en el bienestar subjetivo que los principales economistas y políticos de todo el mundo esperan encontrar.

El profesor pone como ejemplo a Chile, China y Corea del Sur, tres países en los que los ingresos por cabeza se han doblado en menos de 20 años. A lo largo de este periodo, tanto China como Chile mostraron declives no significativos a nivel estadístico en la satisfacción vital. Corea del Sur mostró inicialmente un aumento no significativo en las estadísticas a inicios de los 80 del pasado siglo, pero en cuatro encuestas realizadas entre 1990 y 2005 la satisfacción vital disminuyó ligeramente.

Cambiar las políticas

Easterlin plantea que si el crecimiento económico no es la principal vía para una mayor felicidad habría que centrar la política más directamente en las preocupaciones personales más urgentes relacionadas con cosas como la salud y la vida familiar más que en la mera escalada en los bienes materiales.

Fuente: http://www.20minutos.es/noticia/913045/0/economia/bienestar/emocional/

DJ

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