La verdadera fuente de la eterna juventud y de la salud es... la felicidad

Una revisión de más de 160 estudios en humanos y animales ha encontrado evidencia consistente y clara de que las personas felices tienen mejor estado de salud y viven más tiempo.

El estudio publicado por la revista científica de Psicología aplicada (Applied Psychology), cuyo autor principal es el profesor emérito de psicología Ed Diener revisó ocho tipos diferentes de investigaciones científicas. Su conclusión general fue que el bienestar subjetivo que implica tener sentimientos positivos acerca de la vida, no estresarse por cualquier circunstancia y no sentirse deprimido contribuye significativamente a mantener un buen estado de salud y a ser más longevo.

Uno de los estudios dio seguimiento a 5 mil estudiantes universitarios por más de 40 años y encontró que los más pesimistas en su etapa estudiantil tendieron a morir antes que quienes eran optimistas.

Otra investigación realizada a lo largo de muchos años entre monjas católicas, desde su juventud hasta su vejez, mostró que quienes escribieron biografías optimistas de sus vidas en los primeros 20 años de sus vidas vivieron más que quienes escribieron aspectos negativos de sus vidas.

Hubo excepciones en algunos estudios, pero la mayoría de los que se realizaron a largo plazo coincidieron al asociar la ansiedad, la depresión, la falta de disfrute en actividades cotidianas y el pesimismo asociados a una mayor incidencia de enfermedades y una esperanza de vida más corta.

En diversas especies animales se vincula fuertemente el estrés a un mal estado de salud. Los animales más estresados tienen también mayor incidencia de padecimientos cardiovasculares, un sistema inmunológico (de defensas) más débil y suelen vivir menos tiempo que los animales en condiciones de vida menos estresadas.

En las personas se ha encontrado que quienes tienen un estado de ánimo positivo tienen también mejores sistemas inmunológicos. Así se reducen las hormonas del estrés y el sistema cardiovascular se adapta mejor ante un esfuerzo.

En otros estudios, se observó que en las personas quienes tienen conflictos maritales y de hostilidad, su tiempo de cicatrización de heridas era mayor y su sistema inmune respondía mal.

Las pruebas son contundentes: La salud y la longevidad están influenciadas por nuestros estados de ánimo.

La felicidad por sí sola no cura ni previene las enfermedades. La evidencia muestra que las emociones positivas y el disfrutar la vida contribuyen a una mejor salud integral y aumentan la esperanza de vida.

Las recomendaciones actuales son evitar la obesidad, comer saludable, no fumar y ejercitarse. Ya es tiempo de añadir a la lista de consejos saludables: sea feliz, evite la depresión y el enojo crónico.

La viabilidad de la felicidad, considero, será para cada quien desde su propia vivencia y dependerá de los factores modificables y de adaptarnos a los que no podemos modificar.

Fuente: De10

EA

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