La nueva primera dama de Francia, una periodista con temperamento

"No he encontrado la escuela de primera dama de Francia", explicaba con ironía en una ocasión a Canal+ esta mujer de 47 años, que no está casada con el nuevo presidente. La nueva primera dama, de estilo clásico y cabello castaño, confió en una entrevista a la AFP que espera desempeñar su papel "seriamente".

"Pero, al mismo tiempo, no tengo aún una idea precisa. Lo que es seguro, es que necesitaré tiempo para reflexionar sobre lo que será preciso hacer", explicó Trierweiler. "Es un poco como si entrara en mis artículos. Piense en esas películas en las que el telespectador entra y se convierte en actor. Es un poco la misma sensación", añadió en declaraciones a la AFP.

Lo que sí tiene claro es que no abandonará su oficio de periodista al entrar en el Elíseo. "Necesito ganar mi vida, tener mi independencia. Yo educo a mis tres hijos (tres varones de 15, 17 y 19 años) y no me parecería normal que el Estado o François se hicieran cargo de ellos", aseveró.

En cuanto a la posibilidad de que el hecho de no estar casada con Hollande, al que conoce desde 1988, cause problemas diplomáticos, quitó hierro a la cuestión diciendo: "No estoy segura de que eso plantee tantos problemas. Tal vez para una visita al Papa. Francamente, no es un aspecto que me preocupe (...) Esto de la boda es, ante todo, un aspecto de nuestra vida privada".

Nacida en un medio modesto, de un padre inválido y una madre empleada en una pista de patinaje en Angers (oeste), Valerie Trierweiler fue durante mucho tiempo una desconocida del gran público. No así del mundo político, ya que desde hace más de veinte años ha cubierto la vida política francesa para el semanario Paris Match.

En esa publicación, la joven Valerie Massonneau conoció a su primer marido, Denis Trierweiler, colaborador ocasional y traductor de filósofos alemanes, con quien tuvo tres hijos.

A partir de 2005, hizo también entrevistas de políticos en la cadena de televisión privada Direct 8. "Me acerqué al poder temprano, cuando empecé mi profesión de periodista política. Nunca me impresionó", explicó recientemente a la revista Gala.

En octubre de 2010 salió de la sombra, cuando François Hollande, ex líder del Partido Socialista en plena travesía del desierto, declaró a la revista Gala: "Valerie es la mujer de mi vida". La declaración de candidatura de su pareja en marzo de 2011 cambió todo para ella.

En el otoño de 2011, por razones deontológicas, tuvo que abandonar su emisión política en Direct 8 para pasar a entrevistar a estrellas del mundo del espectáculo. También tuvo que abstenerse de participar en las conferencias de redacción de Paris Match, sin abandonar la revista. Precisamente, el paso de espectadora política a actriz de la campaña presidencial no ha sido fácil.

"Qué sorpresa verse en la tapa de su propia publicación. Da cólera descubrir el uso de fotos sin mi acuerdo y sin que me avisen", escribió el 8 de marzo en su cuenta de Twitter. Valerie Trierweiler también ha tenido que afrontar la presencia política de Segolene Royal, candidata socialista a la presidencia en 2007 y ex compañera de Hollande, con quien el ahora mandatario tuvo cuatro hijos.

Pese a su discreción, Valerie Trierweiler no tiene fama de retraída. "A veces dicen que soy fría. Se trata más bien de una forma de reserva. No tengo ningún deseo particular de mostrarme (...) Siempre he tenido carácter. Soy franca y me gusta que lo sean conmigo", decía.

La periodista, que ha dispuesto de una oficina en el cuartel general de campaña de Hollande, da su opinión sobre cuestiones de forma y de fondo. Entre otras cosas se le atribuye el nuevo aspecto físico de François Hollande quien, antes de declararse candidato a la presidencia, perdió diez kilos. "Pienso que se ha liberado de muchas cosas", dijo en una ocasión. AFP

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