Pedro J. Torres: Aún persisten preguntas sobre cómo enfrentar mejor la obesidad

Cristina Sen publica un interesante trabajo informativo desde Barcelona, España, que sugiere una visión actualizada sobre qué hacer respecto a la obesidad y ofrece datos relevantes, comenta Pedro J. Torres, fundador y vocero de la Fundación Torres-Picón, enfocada en prevenir el sobrepeso y la obesidad infantil.

Para Torres, compartir y considerar datos o propuestas de buena fuente, especialmente en las escuelas, en las comunidades o en nuestras casas, acerca a las personas a las posibles soluciones.

Sen indica en un artículo que “Las alarmas están lanzadas pero (la enfermedad) es una realidad que crece por muchas y diferentes causas. La obesidad, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), es una epidemia mundial y cuando se habla de obesidad infantil se subraya que es uno de los problemas de salud pública más graves a escala planetaria. No obstante los datos indican que el problema se expande, en un cóctel en el que se mezclan muchos factores”.

Desde presiones de la industria alimentaria y la comida basura; el sedentarismo, la crisis, el cambio de hábitos, la influencia de las pantallas, las largas jornadas laborales, hasta las desigualdades sociales; sólo por citar algunos.

Sen cita el estudio Anibes (Antropometría, ingesta y balance energético en España), dirigido por la Federación Española de Nutrición (FEN), el cual revela con datos de 2013 que el 53,7% de los adultos españoles tiene sobrepeso, un porcentaje que en el 2003 era del 49,2%. “Tal aumento contrastaba con la reducción de ingesta de calorías, por lo que se señalaba el sedentarismo como una de las principales causas de este incremento, junto a un erróneo balance energético al consumir más proteínas y grasas de las recomendadas, y menos hidratos de carbono”.

Al analizar la salud de los niños españoles, prosigue Cristina Sen, los datos ofrecidos en 2014, el Día Nacional de la Nutrición, dejaban ver que el 33% de los menores entre 2 y 17 años presentaban sobrepeso. Una situación a escala mundial y local en la que la solución no se apunta fácil. La OMS ha advertido que la comida sana no es ni asequible ni accesible para una gran parte de la población y ha señalado las prácticas de la industria alimentaria sobre todo en la comercialización de “comidas no sanas y refrescos para niños”.

-Por dicha circunstancia se viene solicitando a las autoridades y gobiernos que tomen medidas para reducir los factores de riesgo y que desarrollen políticas preventivas. Pero algunas medidas anunciadas últimamente desde diferentes puntos no han estado exentas de polémica.

El tema está en todas partes, igual que la amenaza, y según la naturaleza de las medidas que se proponen, las críticas y la polémica también se hacen presentes, acota Torres. Es un hecho que aún no todos los interrogantes han encontrado respuesta.

El primer ministro británico, David Cameron, propuso la suspensión de ayudas sociales a los obesos, alcohólicos y drogadictos al considerar que un buen número de personas se acogen a subsidios por “enfermedades que son perfectamente tratables”.

En Puerto Rico está por debatirse la propuesta de un senador para multar a los padres de niños obesos al considerar que es una falta de sus responsabilidades parentales el que los pequeños llegaran a ese estado. Esta propuesta indica que serán los profesores los que deberán referir los casos que detecten, y los progenitores que no corrijan la situación podrán ser multados con hasta 800 dólares.

Pero estos dos ejemplos, reseñados por Cristina Sen, sitúan el peso del problema en una cuestión de responsabilidad individual cuando la mayoría de los expertos subrayan que hay que analizar un contexto mucho más amplio.

“Un informe de IESE y de la London School of Economics publicado este diciembre indicaba que, si bien se ha achacado a la globalización económica la causa de esta pandemia, hay que hablar sobre todo de los efectos de la globalización social, unas formas de vida cortadas por el mismo patrón”. Lo que se denomina “ambientes obesogénicos” (que generan la obesidad) que se encuentran en todas partes, en los que las personas apenas han de moverse; ciudades con pocos lugares para hacer deporte, donde se pasan muchas horas frente a la pantalla, calles llenas de establecimientos de comida rápida. En esto, las nuevas tecnologías, se señala, han reducido la socialización exterior. La globalización genera una vida estresante, donde el tiempo se acorta y la cultura del “fast life” genera estos ambientes obesogénicos, explica en su artículo Sen.

Para el presidente de la Fundación Torres-Picón, Pedro J. Torres, dedicada a labores preventivas de la obesidad entre niños y niñas, es indispensable insistir en la formación de conciencia respecto a la enfermedad y sus secuelas. Esto debe hacerse en el hogar y también en las escuelas. Es responsabilidad tanto de los padres y representantes, como de los maestros y profesores. Hay que trabajar lo individual, así como lo colectivo. Torres subraya que el control y disminución de ésta enfermedad produciría a su vez el descenso de muertes prematuras en todo el mundo. Y combatir esos llamados ambientes o espacios obesogénicos puede ser una útil e importante contribución.

GF/EDC

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