7 cosas a tener en cuenta para preparar la ensalada perfecta

7 cosas a tener en cuenta para preparar la ensalada perfecta

La palabra ensalada viene de la «herba salata» que se consumía en el Imperio Romano a base de vegetales crudos aliñados con agua y sal. «Insalare», aludia al hecho de añadir sal a los alimentos.

El aceite se añadió pronto a ese aliño primigenio, mejorando la presentación y el sabor de las verduras.

Finalmente, el vinagre y el limón seguirían el orden lógico de aparición redondeando el plato y permitiendo una mayor durabilidad. La vinagreta había sido inventada.

Al preparar una ensalada el primer paso es la higiene: lavar las verduras impecablemente y cortar la lechuga con las manos para evitar oxidación.
Hoy en día tenemos a nuestro alcance un gran número de lechugas, es interesante combinarlas ya que cada una tiene diferente textura, sabor y nutrientes.
Hay lechugas dulces y suaves como la llamada “Boston”. También está la crujiente, como la romana o la orejona; amargas, como la endivia, espinaca, radicchio o la escarola; y las especiadas, como la rúcula, la mostaza y berros.

El aderezo es tan importante como la ensalada misma, por ello este debe ser elegido cuidadosamente; esto es, si lleva quesos fuertes, el aderezo debe ser fuerte también, si lleva frutas, el aderezo debe de ser más ligero y ligeramente dulce.
Si lleva pepino están prohibidos el vinagre y el aceite. Prueba con limón, jugos o salsa de yogur…
La proporción de una vinagreta es por un tanto de vinagre dos de aceite. La intensidad del sabor de la vinagreta o de la salsa usada, debe realzar el sabor de los ingredientes no para opacarlos.
La ensalada se adereza justo en el momento de servir, no antes, ya que la ensalada aderezada, pasado un rato “se desmaya”.

Fuente: Nosotras / EB

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